"Publicamos menos del 1% de la información que tenemos"

Entrevista a uno de los editores de The Intercept Brasil.

Juan Elman
10 de junio de 2019 16:06 hs
juan@cenital.com  
@juan_elman

A horas de conocerse la investigación de The Intercept Brasil, que sacudió la política del país, Cenital conversó telefónicamente con Andrew Fishman, uno de los editores que trabajó en el caso. El periodista que lideró la expansión de The Intercept al gigante sudamericano en 2016 cuenta los criterios periodísticos utilizados en la investigación y advierte: todavía hay mucho por contar. 

¿Cómo encararon la investigación?

Hace unas semanas nos contactó una fuente anónima. Nos dijo que tenían información muy importante que habían obtenido de chats privados con el grupo de trabajo de la operación Lava Jato, que ha sido una de las causas más importantes en la historia de Brasil. Su impacto todavía resulta difícil de articular y entender, así que por supuesto estábamos interesados porque es de mucho interés público. Empezamos mirando la información que, si bien digitalizada, se trataba de miles de chats, documentos, imágenes y audios. Muy rápidamente nos dimos cuenta que había serias violaciones éticas. Vimos que el juez en la causa, Sergio Moro, colaboró directamente con los fiscales de una forma que ningún juez está habilitado para hacer en Brasil, donde el fiscal debe presentar su caso, la defensa el suyo y el juez decidir de manera imparcial. Después hay otras conversaciones que muestran lo preocupados que estaban en bloquear una entrevista que Lula iba a dar desde la cárcel porque decían que iba a ayudar al candidato del PT, Fernando Haddad. Los chats demostraban no sólo la parcialidad sino también lo felices que estaban de discutir estas operaciones.

¿Cómo fue la articulación periodística?

La información claramente era muy seria, así que pasamos mucho tiempo imaginando todo tipo de variantes para confirmar la legitimidad y veracidad de la documentación que queríamos publicar. Pero por la escala de la información que nos dieron y las confirmaciones que recibimos se nos hizo muy clara la autenticidad de la documentación. Y después de publicar los mismos involucrados lo confirmaron: no negaron su autenticidad. Todavía tenemos mucho reporteo por hacer, pero sentimos que era importantes movernos rápido para hacer pública la información. No estábamos seguros de ser los únicos que teníamos esa información y no sabíamos si los involucrados estaban al tanto. Formamos un equipo, chequeamos con muchos abogados, editores y trabajamos con expertos internacionales para asegurarnos que estábamos manejando la información de la manera más segura posible. Fueron un par de semanas intensas.

¿Por qué decidieron publicar conversaciones privadas? Desde la ética periodística esto puede ser cuestionable.

Eso es algo que cada periodista se debe preguntar y tomar en serio antes de publicar. En este caso, después de discutirlo y mapear todas las posibilidades, se nos hizo evidente: era algo que teníamos que hacer. Esta gente tiene mucho poder y fueron capaces de hacer lo que querían. Nosotros lo dejamos claro en nuestro comunicado editorial: no estamos publicando información privada, fotos de sus familias o mensajes con sus amantes. Nos interesa únicamente la información que es de interés público. Cuando vimos que había graves violaciones éticas, posiblemente legales y definitivamente inconsistencias con lo que ellos presentaron públicamente es nuestra responsabilidad como periodistas de publicarlo, hacer esa información pública para que la sociedad juzgue por sí misma. Si vos, ciudadano brasileño, cometés un crimen, ¿querés que te juzguen y procesen fiscales y jueces que colaboran en privado? ¿Es justo? Eso lo tienen que decidir los brasileños. Es su derecho conocer esta información. Pero es importante ser selectivo y no publicar todo. Tenes que asegurarte de que lo que publicás es de interés público. Y lo que hicimos es de interés público.

¿Por qué no dieron derecho a réplica antes de publicar?

Eso es algo que discutimos. Decidimos que era importante no dar inmediatamente el derecho a responder. Primero, porque las conversaciones eran bien claras y cuando no lo eran lo indicamos. Pero, en segundo lugar, no podíamos garantizar que esta gente, que tiene mucho poder, no iba a trabajar para impedir la publicación de la investigación o actuar contra nosotros de otra manera. Hay serios precedentes de actos de censura o intimidación judicial vinculados a la cobertura del caso Lava Jato. Considerando casos recientes de avance sobre la libertad de expresión teníamos que tomar precauciones. Hubiésemos preferido ser capaces de pedir comentario de forma segura.

¿Cuál crees que puede ser el impacto de la investigación?

Creo que el impacto de esta investigación todavía está por verse. Aún tenemos mucho para investigar y publicar. Los indicadores iniciales dan cuenta de una repercusión masiva en medios brasileños e internacionales. La información que publicamos es seria. Los defensores de la causa Lava Jato deben reconsiderar si el juez y los fiscales actuaron de acuerdo al Estado de Derecho en una democracia civilizada. La gente involucrada no negó la autenticidad de la información, se limitan a cuestionar si eso prueba o no alguna irregularidad en la causa. En los próximos días vamos a ver como el resto de la sociedad lo juzga. Para mi es claro que esto es importante y va a cambiar la forma en la que mucha gente ve la operación Lava Jato.  

¿Crees que puede haber consecuencias judiciales, teniendo en cuenta los precedentes que ustedes revelaron?

El impacto en los casos que se juzgaron y los que están en marcha respecto a la operación Lava Jato no son asunto nuestro. Si hay impacto en los fallos y se decreta algún tipo de nulidad, la responsabilidad va a ser de los fiscales y el juez. Ellos son los responsables por abolir la ética de su profesión. No nos concierne a nosotros decidir si publicar o no algo por los efectos secundarios que podría tener. 

El clima político en Brasil es de mucha polarización. ¿Puede la investigación repercutir en gente que votó por Bolsonaro? ¿Cómo afecta a la imagen de Moro?

Es posible, sí. Aunque el apoyo a Bolsonaro cayó de manera dramática en los últimos meses, Moro se mantuvo bastante popular en mucha gente que perdió la fe en Bolsonaro y veía en él la última figura limpia de la administración. Ahora, con esta información y la que vendrá pronto, mucha gente puede reconsiderarlo. Está por verse.

Por último, ¿qué podemos esperar de la investigación?

Tenemos muchas cosas interesantes que vendrán. Hay más actores de la política brasileña y la justicia que están involucrados y va a haber notas más importantes, absolutamente. Hay muchos potenciales impactos. Publicamos menos de un 1% de la información que tenemos, que por supuesto no todo es relevante. Pero todavía publicamos muy poco: hay un montón de información.