Stornelli: rebelde confirmado pero con privilegios

La Procuración General de la Nación no ha dado muestras de celeridad para que el fiscal imputado se ponga a derecho por el caso D'alessio.

Ariel Zak
1 de julio de 2019 09:20 hs
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Una decisión de la Cámara Federal de Casación Penal dejó en evidencia la exagerada lentitud con la que la Procuración General de la Nación se está manejando en relación a la situación del fiscal Carlos Stornelli en el marco del caso D'alessio: con la rebeldía confirmada a nivel judicial solo falta la reacción de procurador interino Eduardo Casal para que el fiscal imputado se tenga que poner a derecho.

Mientras la Procuración investiga por qué Stornelli se comportó como lo hizo en relación al caso que tramita en el juzgado federal de Dolores, la sala II del máximo tribunal penal del país confirmó el jueves la rebeldía del fiscal, situación en la que se encuentra desde el 27 de marzo, tras haberse negado en cinco oportunidades a prestar declaración indagatoria. El propio Stornelli tiene la llave para revertir ese tema si se presenta a declarar ante el juez Alejo Ramos Padilla.

Los jueces Ángela Ledesma y Guillermo Yacobucci remarcaron que, al apelar el fallo de la Cámara Federal de Mar del Plata que confirmó la rebeldía, la defensa de Stornelli no logró rebatir los argumentos utilizados y simplemente exhibió sus discrepancias con el decisorio impugnado. Todas las fuentes judiciales consultadas para esta nota -entre ellos jueces y fiscales- coincidieron en que intentar llegar a la Corte Suprema con este tema sería infructuoso.

"La decisión de Casación debería tener incidencia sobre el sumario que se le sigue a Stornelli en la Procuración", sostuvo un magistrado que, además, calificó de "insostenible" la decisión del procurador de imprimir 60 días de plazo a ese proceso administrativo.

La decisión de Casal va a contramano del reclamo juez federal de Dolores que, por orden de la Cámara de Mar del Plata, había solicitado el desafuero de Stornelli para poder indagarlo bajo la acusación de tener vínculos con una banda dedicada a la extorsión y el espionaje ilegal. Una de las principales acusaciones contra el fiscal es que se valía de información que le proporcionaba Marcelo D'alessio y que en ocasiones hasta se la reclamaba.

La investigación interna de la Procuración sobre la actitud de Stornelli está a cargo del fiscal Marcelo Retes quien deberá decidir si solicita la apertura del juicio político contra su colega del caso de los Cuadernos o si emite un dictamen en dirección contraria. Por lo pronto, el sumario se mantiene bajo siete llaves.

A pesar de tratarse de un expediente reservado, se filtró que habían pasado por la Procuración General de la Nación, a declarar como testigos, la diputada oficialista Elisa Carrió y el valijero arrepentido Leonardo Fariña. La legisladora de Cambiemos es una de las principales defensoras de Stornelli: de hecho mandó a dos de sus socias políticas a radicar una denuncia contra ex funcionarios kirchneristas presos a los que acusó de haber inventado el caso D'alessio para boicotear la causa de los cuadernos. Fariña, por su parte, es un visitante frecuente del despacho del fiscal rebelde ubicado en el quinto piso de los tribunales federales de Comodoro Py.

Cenital pudo reconstruir que esta semana el sumario de Stornelli sumó un nuevo testigo, propuesto por el propio fiscal: se trata del abogado Javier Landaburu, integrante del poderoso estudio jurídico Estudio Landaburu, Feder, Carrió, Mayer & Rosental que defiende a algunos imputados de la causa de lo Cuadernos y que se encuentra entre los bufetes preferidos de la familia presidencial. Landaburu Hizo una defensa cerrada de Stornelli.

El abogado aparece en el caso que se investiga en Dolores como una de las presuntas víctimas del detenido. El fiscal del caso, Juan Pablo Curi, sostuvo en uno de sus dictámenes que D'alessio se había jactado de que el fiscal Stornelli le había pedido que le hiciera una cámara oculta a Landaburu para vincularlo con algún ilícito y sacarlo de la causa de los Cuadernos. Se lo había solicitado -decía- tras enterarse que supuestamente Landaburu planeaba acompañar a dos poderosos empresarios -Carlos Wagner y Paolo Rocca- a denunciar al fiscal por haberlos extorsionado.

A pesar de lo enumerado por el fiscal Curi, Landaburu no fue citado como testigo ni tuvo participación alguna en el expediente de Dolores. Algo no terminaba de cerrar en el juzgado que lleva la causa. La información sobre esa supuesta operación aparecía solo en boca de D'alessio en las horas de grabación que le hizo el denunciante Pedro Etchebest al falso abogado. No había un solo dato más. Por eso el tema quedó congelado.

¿Por qué D'Alessio quería operar en contra de Landaburu? Las hipótesis que manejan quienes tienen acceso al expediente de Dolores y conocen la causa Cuadernos es que el falso abogado quería mejicanearle un cliente: el empresario Eduardo Eurnekian. D'Alessio pretendía venderle al dueño de Corporación América su supuesta capacidad de influir sobre el juez federal Claudio Bonadio. Pero pasó por alto que el estudio de abogados que asesora al empresario tenía su propia llegada a Stornelli.

El vínculo Landaburu - Stornelli quedó plasmado en la declaración del abogado en el marco del sumario reservado que se le instruye al fiscal: contó que tiene relación con Stornelli desde hace 20 años, habló incluso de un vínculo de amistad. El letrado sostuvo que el fiscal jamás hubiese creído que él podría haber ido a hacerle una denuncia bajo el supuesto de que había apretado a empresarios investigados en la causa de los cuadernos. También sabía que no representaba a los empresarios Wagner y Rocca, porque eso surge del expediente.

Landaburu defiende además, junto con Juan Aráoz de Lamadrid, a Juan Carlos De Goycoechea, ex directivo de la empresa Isolux, nada menos que el primer empresario en presentarse como arrepentido en la causa de los cuadernos, investigada por Stornelli.