¿Ganó o perdió la Provincia de Buenos Aires en el reparto de recursos?

El ministro de Economía bonaerense calienta la campaña contra Axel Kicillof, pero los números esconden algunos problemas.

Mara Ruiz Malec
12 de julio de 2019 15:07 hs
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@marucha_rm

María Eugenia Vidal decidió que su ministro de Economía sea quien confronte con Axel Kicillof en temas económicos. En este marco, Hernán Lacunza defendió la gestión de la gobernadora en materia de obtención de recursos, mostrando que las transferencias automáticas del gobierno nacional a la provincia aumentaron, recuperando parte de la importancia que tenían en el presupuesto provincial allá por 2001. Esto es una verdad a medias,y lo cierto es que, pese a todos los cambios, la Provincia de Buenos Aires no fue la gran beneficiada del federalismo de Cambiemos. De hecho, en 2018 recibió menos recursos - ajustados por poder de compra - que en 2015.

La Provincia de Buenos Aires recibe del Estado Nacional transferencias de dos tipos. Las automáticas, que incluyen la coparticipación, y las presupuestarias, que son los programas que Nación financia a las provincias (por ejemplo, la provisión de medicamentos oncológicos).

La cuenta que hace el ministro Lacunza solo incluye una parte de lo que el Estado Nacional le transfiere a la provincia, las transferencias automáticas. Efectivamente, entre 2015 y 2018, este tipo de transferencias desde Nación se incrementaron un +170%. Entre diciembre de 2015 y el mismo mes de 2018, la inflación según el IPC CABA fue de +159%, es decir, que la provincia recibió +4,4% de recursos en términos reales.

Cuando se suma el total de transferencias (automáticas + presupuestarias), los recursos a la PBA crecieron solo +154%, es decir, -1,8% cuando se descuenta la inflación. En otras palabras, en 2018 Buenos Aires recibió menos recursos de Nación que en 2015. Lo que recibió por un lado, lo perdió por el otro.

Este aumento que consiguió Vidal de los recursos automáticos quedó asentada en una ley, y esto es un logro, porque queda fijo y es no discrecional. Para 2018 tuvo gusto a poco, ya que tuvo una oportunidad histórica de tener en la mesa a todas las provincias. Pero además tampoco fue gratis para los bonaerenses. El reclamo era claro. Buenos Aires aporta bastante más de lo que recibe teniendo en cuenta que tiene muchísimos problemas. Para compensar esto, se había inventado en los '90 el Fondo del Conurbano, una porción del impuesto a las ganancias que iba directamente a la Provincia. Pero a este Fondo se le puso un techo. Todo lo sobrante iba a parar al resto de las provincias. A partir de la salida de la convertibilidad, e inflación mediante, esto hizo que la provincia de Buenos Aires reciba menos del 1% del Fondo. Todo el reclamo podía sonar muy justo, pero es muy difícil convencer al resto de las provincias, que tienen sus propios problemas, que cedan recursos. Es un tema que la gestión anterior no logró resolver. No era claro tampoco que el actual gobierno pudiera solucionarlo. La Rosada se ofreció a mediar y a compensar desde la Nación a la Provincia. Así, el acuerdo incluyó el fin del Fondo del Conurbano y unas transferencias que Nación hace para compensar a Buenos Aires.

¿Pero cómo puede ser si estamos en pleno ajuste? Bueno, la plata tenía que salir de algún lado. La ley de la que habla Lacunza, donde se garantizaron estos recursos para la provincia, también incluía un acuerdo para modificar la fórmula de aumento de las jubilaciones. La plata que consiguió Vidal salió del recorte efectivo que tuvo el gasto de la Nación, en particular de las jubilaciones. Efectivamente, el gasto en jubilaciones está cayendo al -12% real. Casi el 40% de los jubilados y jubiladas de ANSES (más de 2 millones) viven en la Provincia de Buenos Aires. Todo este esfuerzo, que en buena medida fue a pagar intereses de la deuda de la provincia (es el gasto que más crece y supera el gasto en obras), para perderlo por otro lado.

En 2019 la historia puede ser otra. Para este año, el monto de la compensación es mayor. Eso explica que ,en pleno año electoral, Buenos Aires esté recibiendo un aumento en las transferencias automáticas mucho mayor al resto de las provincias. De nuevo, esto es a costa de lo que la Nación está recortando en otros gastos, incluso de algunos que van directamente a la provincia. A fin de año se sabrá si el saldo fue positivo para la gobernadora. En el primer trimestre, los números muestran un virtual empate. A partir de 2020, el monto de la transferencia automática se ajusta por inflación pasada. Si la inflación baja, gana la provincia. Si sube, la actualización se queda corta.

Quizás el punto más cuestionable del argumento es el destino de esos recursos. Mientras la gobernadora no logró sacarle nada a la Nación, compensó esto con deuda. En un imprudente desmanejo financiero, en 2016 se endeudó en dólares a tasas altas semanas antes de que el gobierno cerrara el pago a los Fondos Buitres, que se suponía iba a abaratar la deuda. La deuda provincial pasó de US$ 9.362 millones en diciembre de 2015 a los US$ 11.959 millones a marzo de 2019: US$ 2.597 millones más. Todos los indicadores de deuda se deterioraron. El ratio Deuda/Recursos, que muestra la capacidad de pago, se incrementó 25,4 puntos porcentuales (p.p.). El ratio Deuda/Producto Provincial se incrementó 3,4 p.p. La Vida Promedio de la deuda se acortó casi 2 años. La participación de la deuda en moneda extranjera sobre el total creció 24,2 p.p. O sea, la deuda es de más cara, de corto plazo y en dólares.

¿Alguien logra sacarle una moneda a Macri? El año pasado, la inflación y la recesión hicieron su parte. Prácticamente ninguna provincia obtuvo algo de Nación. Se podría pensar que esto es un juego donde todos pierden y en todo caso, la provincia perdió menos. No es cierto. La Ciudad de Buenos Aires es la gran ganadora de estos años. En efecto, los recursos nacionales totales a este distrito crecieron 469% en términos nominales o 120% cuando se descuenta la inflación.


Fuente: Datos de la Secretaría de Provincias y Municipios, Ministerio del Interior

Solo para tener referencia: si la Provincia de Buenos Aires hubiese tenido el mismo trato que la CABA, en 2018 debería haber recibido $323.000 millones más de recursos, pero terminó percibiendo $260.846 millones.