Pobreza: los números desmienten a Vidal

La gobernadora bonaerense sostuvo que los niveles actuales "son similares a cuando terminó el kirchnerismo" pero los datos muestran que la afirmación es incorrecta.

Daniel Schteingart
18 de julio de 2019 16:07 hs
dany@cenital.com  
@danyscht

Hace unos días, la gobernadora María Eugenia Vidal fue entrevistada por los periodistas María O'Donnell y Ernesto Tenenbaum en el programa "Corea del Centro". Allí, la gobernadora señaló que "hoy los niveles de pobreza son similares a cuando terminó el kirchnerismo". Sin embargo, toda la evidencia disponible refuta esta afirmación. Veamos.

Una aclaración fundamental

Es bien sabido que entre 2007 y 2015 el INDEC no tuvo estadísticas confiables, principalmente en lo que concierne a inflación y -concomitantemente- pobreza. En 2016, el organismo recuperó credibilidad y volvió a medir la pobreza. No obstante, implementó un cambio metodológico importantísimo del cual buena parte de la población no está al tanto: modificó la canasta básica. Hoy, la canasta básica es más grande que en el pasado (por ejemplo, tiene más kilos de comida que antes) y, por tanto, es más cara. Por tal razón, hay muchas familias que compraban la canasta tradicional (que se usó desde fines de los '80) pero no compran la canasta nueva. Aproximadamente, este cambio metodológico introdujo 10 puntos nuevos de pobres. ¿Qué significa esto? Que si, por ejemplo, en 2002, la pobreza con la metodología tradicional había tocado el récord de 57%, con la nueva metodología tal cifra superó el 67%. Del mismo modo, en el segundo semestre de 2017 hubo 26% de pobres (el mínimo en 30 años), lo cual equivale a 16% con la canasta vieja.

¿Existe una metodología más verdadera? No: siempre la forma en que medimos pobreza tiene cierta dosis de arbitrariedad, dado que tenemos que tomar una decisión respecto a qué es necesidad básica o no (hoy por ejemplo la canasta básica tiene vino y cerveza: ¿es eso una necesidad básica?). Por tal razón, más que ver el número suelto de pobreza, lo más importante es ver tendencias: "hoy estamos como en tal año" es más ilustrativo que decir en abstracto "hoy la pobreza es tanto por ciento".

Vale aclarar que entre 2007 y 2015 la metodología de pobreza siguió siendo la misma que en los años previos. Lo que ocurrió es que se manipularon los precios del changuito y, por lo tanto, el INDEC mostraba un descenso de la pobreza mucho más acelerado que el real. En otros términos, la canasta siguió teniendo las mismas cosas que antes (no es que se cambió la forma de medir pobreza): lo que ocurrió fue que el precio de tales cosas estaba adulterado.


La pobreza en tiempos de Cambiemos

De acuerdo a estimaciones que hicimos con los economistas Guido Zack y Federico Favata, en el segundo semestre de 2015 la pobreza, medida con la actual metodología del INDEC, fue del 26,9% (y 29,5% en la Provincia). En términos absolutos, esto equivalía a poco menos de 12 millones de pobres en el país. En los primeros meses de gobierno la pobreza trepó más de 4 puntos, pero entre el segundo semestre de 2016 y fines de 2017 bajó significativamente, incluso perforando la marca de 2015. Para el segundo semestre de 2017, la pobreza se ubicó en 25,7% de acuerdo al INDEC, lo cual se debió a la recuperación del poder adquisitivo de los hogares y el crecimiento económico (que impulsó el empleo tanto formal como, sobre todo, precario). Es difícil entender la contundente victoria de Cambiemos en las legislativas de 2017 sin la importante baja de la pobreza ocurrida ese año. Tal como se ve en el Gráfico 1, la tendencia de la provincia de Buenos Aires (línea roja) es en general muy parecida a la del conjunto del país, aunque el nivel es ligeramente mayor [1].

Gráfico 1


Sin embargo, a partir de la crisis cambiaria iniciada en abril de 2018, la inflación -y por consiguiente la pobreza- se disparó. La última medición oficial se refiere al segundo semestre del año pasado y arroja 32% de pobres. No obstante, hace unas semanas, el INDEC dio a conocer datos de distribución del ingreso del primer trimestre de 2019, que permiten que investigadores puedan estimar -con alta precisión- de cuánto fue la pobreza en ese período. Nuestra estimación -a tono con la de otros colegas- es de 35% a nivel nacional y del 38% en la Provincia [2]. (El lector seguramente se esté preguntando por qué el INDEC no dio este dato: la respuesta es que el organismo publica datos de pobreza cada 6 meses en lugar de 3 -siempre fue así-. El próximo informe del INDEC se dará a conocer a fines de septiembre y comprenderá el primer semestre de 2019).

Es decir, la pobreza hoy es 8 puntos más alta que cuando asumió Cambiemos, y 9 puntos mayor al mejor momento de 2017. El actual 35% de pobres es comparable con los niveles del año 2008. En tanto, en términos absolutos, pasamos de unos 12 millones de pobres en todo el país a fines de 2015 a casi 16 en la actualidad (ver Gráfico 2). Los 4 millones de nuevos pobres se explican íntegramente por lo ocurrido desde 2018.

Gráfico 2


Otros estudios van en la misma dirección. La diferencia de estas estimaciones es que llegan hasta el primer semestre de 2015 en lugar de hasta el segundo (como hicimos con Zack y Favata), en el cual la pobreza bajó un par de puntos respecto al primero [3]. A modo de ejemplo, la UCA calculó -con la misma metodología que el INDEC hoy- una pobreza del 29% en el primer semestre de 2015; misma cifra estimó el Centro de Investigación y Formación de la República Argentina (CIFRA), en tanto que el Centro de Estudios Distributivos y Sociales (CEDLAS) calculó alrededor del 30% [4].

¿Por qué subió la pobreza? Básicamente, porque los ingresos de los hogares perdieron contra la inflación [5]. El grueso de dichos ingresos se explica por los salarios (las jubilaciones y la AUH tienen un volumen menor), de modo que en general cuando sube el salario real baja la pobreza y viceversa. Tal como se ve en el Gráfico 3, el poder adquisitivo de los trabajadores cayó 16,4% desde noviembre de 2015. Con tamaña contracción del bolsillo, es muy aventurado concluir que la pobreza se mantuvo estable.

Gráfico 3


Fuente: Instituto Estadístico de los Trabajadores (UMET-CITRA-CONICET).

Es fundamental discutir cómo bajar la pobreza sosteniblemente. Pero para eso primero es requisito comprender la tendencia reciente de la pobreza. Creer que "acá no ha pasado nada" como dice la gobernadora es un punto de partida muy malo para la discusión.


[1] El dato del primer trimestre de 2019 está estimado para la provincia de Buenos Aires, asumiendo que se mantuvo la brecha de niveles con el total nacional del período 2008-2018.

[2] En sentido estricto, el 35% de pobres corresponde al semestre comprendido entre octubre de 2018 y marzo de 2019. La razón de medir siempre semestral obedece a que siempre haya comprendido un medio aguinaldo en la medición. Si se tomaran solo trimestres, tendríamos una serie mucho más irregular, producto de que en aquellos con medio aguinaldo la pobreza baja aproximadamente 1,5 puntos respecto a los que no tienen medio aguinaldo.

[3] La razón por la cual llegan hasta el primer semestre tiene que ver con que no hay microdatos disponibles de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del segundo semestre de 2015 (y tales microdatos son insumo clave para estimar pobreza). Con Zack y Favata realizamos un sofisticado trabajo de simulación de la EPH a partir de datos secundarios como ANSES y SIPA, e interpolación de la EPH entre las últimas ondas del período 2014-15 y las primeras del período post normalización del INDEC (2016-17). A quien le interese más información, puede leerla aquí.
[4] Nuestra estimación es del 29,6% para el primer semestre de 2015, completamente en línea con las otras.
[5] Acá nos estamos refiriendo exclusivamente a la pobreza por ingresos, que surge de comparar los ingresos de los hogares contra una canasta básica. Existen otras formas de medir la pobreza, y que van más allá de los ingresos, al incorporar cuestiones como los materiales de la vivienda, hacinamiento, acceso a servicios públicos, salud, educación, etcétera.