Una luz al final del túnel

Esta semana se licitó el estudio para comenzar las obras de la línea F de subte en la Ciudad. En caso de concretarse, sería la primera iniciada por el macrismo.

Fernando Bercovich
21 de julio de 2019 17:02 hs
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@ferbercovich

Por primera vez en doce años existe la posibilidad que comience la construcción de una nueva línea de subte en la ciudad de Buenos Aires. La última fue la línea H, cuya construcción empezó en octubre de 2007. Sin embargo, esta semana recién se licitó por segunda vez el estudio de ingeniería que debe hacerse antes de empezar las obras.

La nueva línea -de la que aún se desconoce su fecha de inauguración como también su financiamiento- unirá Barracas con Plaza Italia. Es decir que, al igual que la línea H y, en menor medida, la C, la línea F va a recorrer la ciudad de norte a sur, descongestionando dichas líneas y también la D, ya que harían un recorrido paralelo entre Palermo y Recoleta. Para la licitación se dispuso de cinco millones de dólares y el costo de las obras se estima en dos mil millones.

En los últimos años el gobierno porteño centró su política de transporte en la construcción de carriles exclusivos, comúnmente llamados metrobuses. Tan es así que, por primera vez en 50 años, en este momento no hay ninguna estación de subte en construcción en la ciudad.

Más allá de estos detalles, la construcción de una nueva línea despertó algunas ideas interesantes. La primera es la que sostiene Felipe González en Twitter: la nueva línea debería llegar hasta la estación Avellaneda de la línea Roca del Ferrocarril. El planteo, más que atendible, en realidad es de más largo alcance y tiene que ver con una deuda pendiente: pensar el transporte con una perspectiva metropolitana. Existe la Agencia de Transporte Metropolitano, cuya función es justamente diseñar las redes de transporte en el AMBA, pero la mayoría de los especialistas en el tema coinciden que sus alcances están limitados.

Otra propuesta destacable es la de los trenes rápidos o express. En algunas ciudades del mundo el subte tiene cuatro vías de circulación, lo que posibilita optar por una opción más rápida que se detenga sólo en algunas estaciones donde por lo general se concentra más actividad. Tomando como ejemplo la línea A, un tren rápido se detendría sólo en las cabeceras, Primera Junta, Plaza Miserere y Congreso. Así, se podría viajar de Floresta a Plaza de Mayo en veinte minutos.

El problema es que en las líneas ya existentes eso no se puede hacer, a menos que se suspenda el servicio local en hora pico, como sucede en algunas líneas de Santiago de Chile. La ciudad de Nueva York, que cuenta con ese sistema, pensó su red de subtes de esa manera desde el principio. Una nueva línea es una oportunidad para diseñar esas cuatro vías que permitan la circulación de un tren rápido por el medio.


Cabe destacar que la construcción de la línea F está prevista por una ley aprobada en 2001 -y revisada en 2008 y 2013- que además planifica el trazado de la línea G (Retiro-Villa del Parque) y la I (Directorio-Ciudad Universitaria).