Bolivia: la continuidad en cuestión

Entre la transformación económica y las acusaciones de autoritarismo, Evo Morales buscará su cuarto mandato.

Leticia Martínez
27 de julio de 2019 10:03 hs
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@aletimartinez

Rubén es chofer de auto en la ciudad de Buenos Aires. Es boliviano, tiene 61 años y hace 30 que vino al país. Decidió vivir en la Argentina, luego de recibir amenazas por algunos comentarios públicos que hizo sobre política. Siempre siguió de cerca los asuntos de Gobierno de allá, cuenta que apoya a Evo Morales y que pudo conversar con él en alguna de las visitas que el mandatario hizo a territorio argentino.

Pese al apoyo que le propicia al mandatario boliviano, Rubén asegura que no está de acuerdo con que Evo no haya respetado el Referéndum en el que ganó el rechazo a la postulación del Presidente para un nuevo mandato y se presente a las elecciones del próximo 20 de octubre. En la votación del 21 de febrero de 2016, el 51,3% de los bolivianos votó por el no, mientras que el 48,7% apoyó una nueva postulación, prohibida por la Constitución.

Al conocer los resultados negativos, legisladores oficialistas del Movimiento al Socialismo (MAS) presentaron un recurso para pedir que sea reconocido el artículo 410 que hace referencia a los tratados internacionales y finalmente el Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP) falló a favor de una nueva candidatura del mandatario, y lo mismo hizo luego el Tribunal Supremo Electoral (TSE).

La Constitución boliviana permite dos mandatos consecutivos, pero Evo va por el tercero ¿Por qué? En el 2009, en medio de una fuerte polarización, el Gobierno llevó adelante una reforma constitucional que declaró a Bolivia como Estado Plurinacional, donde se reconocieron derechos a los campesinos y pueblos originarios hasta el momento marginados. El argumento que dio es que su primer mandato sucedió antes del cambio a la Carta Magna, por lo que no debería ser computado a efectos de la nueva, y en el 2014 pudo presentarse para una nueva gestión.

Bolivia y Venezuela

Desde que asumió en el 2006, Morales despertó un fuerte rechazo en la derecha boliviana, motorizada especialmente por los gobernantes de ese entonces del oriente del país (como son los departamentos de Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija). La campaña contra el mandatario por parte de la oposición se basa fundamentalmente en dos ejes: que Bolivia va camino a ser Venezuela y que Evo se quiere perpetrar en el poder.

En materia económica, el Presidente demostró que lejos está de la situación venezolana, marcada por la peor crisis de su historia. Desde la llegada de Evo, Bolivia cuadruplicó su PBI y está entre los países con mejores indicadores económicos de la región, aunque hoy enfrenta elevados déficits fiscales y de cuenta corriente, todavía sin impacto en el crecimiento, la inflación o el empleo. El resultado del referéndum, y su revisión judicial generó que quienes siempre lo rechazaron cuenten con una herramienta para atacar al gobierno y tratarlo de "autoritario", confirmando sus ataques previos. El problema para el gobierno es que ese discurso también podría impactar en quienes siempre lo apoyaron. Morales ganó las elecciones de 2005 con el 54%, las de 2009 con el 64,2%, y las de 2014 con el 61, 3%, con las encuestas conocidas, que no le otorgan mucho más del 40%, parecen números muy lejanos.


Protestas

"Le hemos dicho no a la reelección de Evo, pero el Gobierno ha recurrido al Tribunal y sacaron un fallo para habilitarlo. Nosotros creemos que se está cometiendo una injusticia y por eso estamos en contra de la reelección para defender la democracia y la libertad de expresión", explica en diálogo con Cenital, el responsable de la plataforma Bolivia Unida Democrática , Fernando Laime Quispe.

Luego del Referéndum, popularizado como 21F por la fecha de su realización, surgieron las llamadas "plataformas ciudadanas" para llevar adelante medidas en rechazo de la candidatura. En las últimas semanas se realizaron distintas acciones como cortes de ruta, paros y se planea otra huelga general próximamente.

"No es un rechazo del pueblo. Las medidas vienen de los grupos de poder económico del oriente que son los que están gestando esta movilización cívica porque los comités cívicos en Bolivia han cerrado filas con los partidos de la oposición, y respaldan las candidaturas de Carlos Mesa, de Oscar Ortiz Antelo, o Víctor Hugo Cárdenas", asegura a Cenital, el diputado del MAS, David Ramos, sobre las movilizaciones, en las cuales esos tres candidatos incluso se mostraron juntos.

Las fortalezas del MAS

Según el Ministerio de Economía y Finanzas Públicas la deuda externa actual de Bolivia es de 10.302 millones de dólares, lo que representa el 23,6% del PBI; una cifra que, antes de la llegada de Morales, representaba más del 50% del Producto Bruto Interno. También cambiaron los acreedores, el Fondo Monetario Internacional (FMI) ya no figura entre sus principales prestadores.

Sin dudas los datos más resonantes son los que tienen que ver con la inflación y el desempleo. Por un lado, el índice de precios en el 2018 fue el más bajo desde el 2009, con un 1,51% anual, aunque para este año se espera una cifra más alta, de alrededor del 4%. El año pasado, el desempleo fue del 4%, una de las tasas más bajas de la región.

"Evo Morales nos ha dignificado. A nivel internacional Bolivia es reconocida y respetada, y en lo local ya no hay ciudadanos de segunda. Antes si asesinaban a un campesino ni siquiera se investigaba, actualmente si sucede se busca Justicia porque ahora somos todos iguales ante la Ley", afirma el ejecutivo de la Federación Única de Trabajadores Campesinos de Cochabamba, Jhonny Pardo Ramírez, quien agrega: "Ahora se respeta la vestimenta típica y nuestra cultura, eso nos ha fortalecido para seguir luchando".

El líder campesino explica que la decisión de Morales de presentarse nuevamente se decidió en una asamblea donde le pidieron que continúe, que no fue un "capricho" del mandatario. Y lo resume de esta manera: "La oposición dice que Evo no está respetando la Constitución, pero si un conductor está conduciendo bien ¿Por qué tendría que ser destituido?".


Dificultades electorales

Las últimas encuestas de la empresa Ciesmori ubican primero a Evo con el 37% de los votos, frente al 26% de Carlos Mesa, en un tercer lugar el senador Ortíz de la alianza Bolivia Dice No con el 9% y el resto de los candidatos no supera el 3%. La constitución boliviana exige el 40% de los votos y más de 10% de diferencia sobre el segundo para ganar en primera vuelta.

Esta semana se conoció la renuncia del candidato a vicepresidente de Ortiz, Edwin Rodríguez, y su baja generó todo tipo de especulaciones. Por un lado, un supuesto acuerdo entre el ex Bolivia Dice No con Mesa para que los votos de la oposición se dirijan al mejor posicionado, debido a que no se podía reemplazar al candidato. En tanto, desde el oficialismo hablaron de supuestos "maletines negros" del exterior para que tome la decisión de abandonar la carrera a la vicepresidencia.

Si bien antes de la renuncia de Rodríguez, las reglas dictaban que si un candidato se daba de baja no podía ser reemplazado, el Tribunal Supremo Electoral cambió de postura, y ahora el candidato a vice podrá ser sustituido. Por lo cual, según el propio Rodríguez, el MAS habría acordado con Ortíz para que los votos opositores se dispersen y de esa manera garantizar una victoria del actual mandatario.

En conversación con Cenital el gobernador de La Paz y candidato a presidente, Félix Pátzi, hizo referencia a supuestos despidos del tribunal electoral, por lo cual no descarta un desconocimiento de los resultados. "Quizás estamos en la antesala para preparar un desconocimiento de la elecciones según los resultados del MAS, por lo tanto podrían anular la elección por falta de manejos técnicos", afirma el ex ministro de Educación de Evo, actual opositor al vaticinar unas elecciones que pueden generar más de una denuncia y descontento.

Consultado acerca de lo que hará el MAS si pierde las elecciones, el diputado Ramos asegura que van a respetar "sagradamente" el resultado que se obtenga en las urnas, pero advierte: "La oposición son los mismos que hace 30 años gobernaron el país, Mesa está ligado a Sánchez Losada que propinó una masacre en el 2003, Ortíz que ha sido asesor del dictador Hugo Banzer. No presentan propuestas porque llevan bajo la manga las privatizaciones y el retorno a la vía norteamericana".

Rubén, el chofer que siempre apoyó al mandatario actual pero se muestra enojado con la decisión de intentar una nueva reelección, sigue reflexionando. "Los cambios del gobierno del MAS me satisfacen, algunos no pero muchos sí, como la estatización de los servicios públicos. Por eso y para que la derecha no termine con esos avances, creo que pese a mis divergencias y observaciones que tengo con este gobierno volvería a apoyar a Evo".