La violencia armada en Estados Unidos: Trump en la mira

Con 29 muertos en menos de 24 horas, volvió a ponerse en cuestión el accionar de la política frente a los masivos ataques.


5 de agosto de 2019 15:08 hs

Tras dos tiroteos que dejaron un saldo de 29 muertos en menos de 24 horas en Estados Unidos, se reabrieron al menos dos debates. Por un lado, volvió a ponerse en discusión el uso de armas y su facilidad para adquirirlas, en tanto se reinstalaron las críticas por el crecimiento de los discursos racistas en la política norteamericana, y su influencia en actos de terrorismo doméstico, como la masacre sucedida en El Paso, Texas.

Dos tiroteos, muchos cuestionamientos

El sábado pasado, Patrick Crusius de 21 años, ingresó a un Walmart en El Paso, Texas, ciudad fronteriza con México y comenzó a disparar con la intención de matar hispanos. El atacante asesinó a 20 personas y fue detenido. Horas después, se supo que el atacante había escrito un manifiesto en contra de los inmigrantes.

En el escrito que había sido publicado en el sitio 8chan (plataforma utilizada por supremacistas blancos), Crusius aseguraba en su manifiesto denominado "La verdad incómoda" que había una "invasión hispana en Texas" y hablaba de un "inminente ataque" contra ellos. No solo apuntaba contra los inmigrantes, sino que, además, le preocupaba que los judíos ocuparan el lugar de los "estadounidenses blancos".

Unas horas más tarde, en la madrugada del domingo en la ciudad de Dayton en Ohio, otro atacante abrió fuego en un bar y asesinó a 9 personas, entre ellas su hermana. Connor Betts era un estudiante de psicología, oriundo de la zona, y fue reducido por la Policía en el momento en el que comenzó la matanza.

Los ataques que dejaron un saldo de 29 muertos y más de 40 heridos, reabrieron el debate acerca de los requisitos que se exigen para adquirir armas y del rol del Presidente. Por un lado, por su discurso favorable a reducir los trámites para comprar armamento, y por otro, por sus recientes declaraciones contra dirigentes demócratas, en las que el racismo y la xenofobia aparecían implícitos en su discurso.

Un atacante racista ¿y trumpista?

Los movimientos supremacistas se basan en la creencia de que los hombres blancos europeos cristianos, o sus descendendientes, en el caso de los estadounidenses, son superiores al resto. El supremacismo existe desde hace siglos y se puede observar en la conquista al continente americano o en los fascismos europeos de la década del '30.

En la actualidad, los supremacistas consideran su enemigo especialmente a los inmigrantes, pero también, por cuestiones religiosas o culturales a los musulmanes y judíos, que no nacieron en territorio europeo o no tienen ascendencia en Europa. Uno de los últimos casos resonantes, fue el del atacante en Nueva Zelanda, Brenton Tarrant, quien entró a dos mezquitas en Christchurch y mató a más de 50 personas.

El atacante, que a su vez era australiano, es decir un inmigrante en Nueva Zelanda, pero hijo de europeos, había escrito un manifiesto hablando de la "teoría del reemplazo", por la cual los supremacistas rechazan a los inmigrantes por asegurar que van a sustituir al "hombre blanco cristiano". El atacante estadounidense del sábado citaba a Tarrant como ejemplo a seguir.

El atacante en Texas tenía una cuenta en Twitter, donde se manifestaba a favor de algunas de las políticas del mandatario republicano como la construcción del muro en la frontera con México, y promovía activamente al presidente.

Repercusiones

"Los que aprietan el gatillo son el odio y la enfermedad mental", aseguró Trump y agregó que el "odio no debe tener lugar en Estados Unidos". Sin embargo, los demócratas apuntaron contra el mandatario republicano y le adjudicaron responsabilidad en los ataques por sus dichos racistas y xenófobos.

Uno de los más duros fue el precandidato a presidente, Beto O'Rourke, quien es oriundo de El Paso, donde sucedió uno de los ataques. O'Rourke aseguró que Trump "es un racista y aviva el racismo en este país, y no solo ofende nuestra sensibilidad, fundamentalmente cambia el carácter de este país y lleva a la violencia".

Otro de los precandidatos que habló de las matanzas fue el senador demócrata, Bernie Sanders, quien cuestionó la injerencia política por parte de la Asociación Nacional del Rifle. El legislador pidió una "legislación sensata" en cuanto al acceso a las armas, y pidió hacerlo sin miedo a la poderosa asociación, que contribuyó con más de 30 millones de dólares a la campaña de Trump.

Además de los conocidos dichos de Trump contra los inmigrantes, y las condiciones inhumanas que se reportan en los centros de detenciones de migrantes ilegales, en los últimos días el mandatario se vio envuelto en un cruce verbal con cuatro legisladores demócratas, a quienes sugirió que "volvieran a su país", a pesar de que todas ellas son ciudadanas norteamericanas, y, tres de las cuatro nacieron en los Estados Unidos, y luego se vio envuelto en cruces con el legislador afroamericano Elijah Cummings. En plena búsqueda de su reelección en el 2020, Trump reavivó las tensiones raciales y la xenofobia, un recurso avalado en alguna medida por su base más fiel de seguidores, blancos y de clase trabajadora.

La horrible realidad

De acuerdo al Archivo Sobre Violencia con Armas, en lo que va del año hubo 8.574 muertes por armas de fuego, 17.013 lesiones por armas de fuego, entre los que se cuentan que al menos 377 niños, y 1765 adolescentes fueron tiradores. De acuerdo a lo que informa el centro, este fin de semana también hubo tiroteos en Memphis, y dos en Chicago, donde hubo dos muertos y más de 17 personas heridas.

Tras la ola de críticas que recibió de la oposición política, pero también de los medios de comunicación y en las redes sociales, Trump pidió la pena de muerte para los atacantes, condenó el racismo y el supremacismo blanco y llamó a la oposición para acordar una legislación que otorgue "más control" en reacción la tenencia de armas. Es posible que la estrategia de movilización de sus votantes apelando a la carta racial y la xenofobia se reduzca en alguna medida, luego de que los ataques del fin de semana lo dejaran en un lugar de debilidad poniendo en el centro del debate su posible responsabilidad por haber contribuido en alguna medida con esos ataques.