¿Resiste Cambiemos? Internas y heridas abiertas en el Gobierno después de las PASO

Van por el "milagro" pero, internamente, muchos ya piensan cómo reacomodarse luego de octubre. Macri, Peña y Dujovne, los padres de la derrota. La UCR toma el control de la campaña en sus distritos y hay alarma por el panorama judicial.

Noelia Barral Grigera
15 de agosto de 2019 14:02 hs
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La catástrofe electoral, política y económica que atraviesa el gobierno de Mauricio Macri, como todas las derrotas con sabor a despedida, reavivó las internas dentro de Cambiemos y expuso la dificultad que tendrá la coalición oficialista para mantenerse unida después del 10 de diciembre. El propio Macri, su jefe de Gabinete y alter ego, Marcos Peña, y el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, son el blanco de todas las críticas, aunque las peleas y los pases de factura cruzados alcanzan a todos los niveles y sectores de la alianza.

La gran división por estas horas la marcan las diferencias frente a qué debe hacer el Gobierno para procesar la derrota y cómo debe encarar las próximas semanas. A grandes rasgos, hay dos posturas claras. Están quienes dicen que el presidente Macri debe buscar un acuerdo con el candidato ganador de las PASO, Alberto Fernández, e iniciar una transición anticipada que ayude a estabilizar la situación económica. Y quienes arengan para intentar lo que ya puertas adentro de Cambiemos definen como "el milagro". Es decir, recuperarse electoralmente de aquí a octubre y entrar en el balotaje.

La afinidad o lejanía con Macri y Peña y también las responsabilidades de gestión son las que marcan en qué grupo se enrolan los distintos sectores de Cambiemos. La gobernadora María Eugenia Vidal (la otra gran derrotada) o el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, ya alistan a sus equipos para la que será, probablemente, la campaña más difícil que les haya tocado enfrentar. En la vereda opuesta, el gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, de histórica mala relación con Macri y Peña, propuso en una cena que compartió con el resto de la cúpula del radicalismo el martes que el Presidente llame a Alberto Fernández y que le proponga reunirse para firmar un acuerdo de transición público. Sus compañeros de mesa lo desalentaron.

Aunque les hizo caso, Cornejo estalla de furia. Fue uno de los más visibles integrantes de la alianza oficialista que avisó durante los últimos meses de la necesidad de tomar medidas que aplaquen la crisis. No le dieron cabida y encima la malana performance de Cambiemos a nivel nacional lo dejó comprometido electoralmente en Mendoza, adonde su delfín Rodolfo Suárez deberá pelear el 29 de septiembre la Gobernación con Anabel Fernández Sagasti, empujada por la ola fernandista en el país. Pero además, Cornejo encabeza la lista de candidatos a diputados nacionales por su provincia. Quiere defender su propio nombre del tembladeral.

En la misma cena, Enrique "Coti" Nosiglia y Emiliano Yacobitti sumaron leña al fuego antimacrista. Justo antes del café, sin empacho, propusieron empezar a mirar cuál puede ser el mapa de alianzas que le conviene a la UCR en el próximo Congreso porque "Cambiemos ya fue". Alarmados (pero también como una forma de defender su hasta aquí estrategia cercana a la Casa Rosada), Mario Negri, Luis Naidenoff, Silvia Elías de Pérez y José Cano les avisaron: "Paren un poco que antes de diciembre está octubre y si la elección es catastrófica vamos a perder muchas bancas". Ganaron las dos posturas: priorizarán la campaña mientras miran hacia diciembre. Si a ese panorama se le suman las históricas diferencias y destratos de Elisa Carrió con la UCR; todo indica que después del 27 de octubre sostener Cambiemos va a ser muy difícil.

Además de los gobernadores radicales, quien quedará instalado como uno de los jefes políticos del espacio será Rodríguez Larreta, si ningún Matías Lammens se cuela en su reelección. Por lo pronto, el jefe de Gobierno ya se hizo con el control del bloque de diputados macristas. Ante el viaje de Nicolás Massot para estudiar en el exterior durante los próximos meses, la bancada quedó oficialmente a cargo de Álvaro González, un hombre de Larreta.

Después de la cena radica, Cornejo se reunió el miércoles por la mañana con Peña, el ministro del Interior, Rogelio Frigerio y el gobernador de Jujuy, Gerardo Morales. Muertas la big data, la segmentación y el WhatsApp, el jefe de Gabinete no opuso resistencia cuando le exigieron que traspase el control de la campaña nacional a los gobernadores en sus distritos. Así, Cornejo será el responsable de la campaña nacional en Mendoza, Morales en Jujuy y Ricardo Colombi en Corrientes. Además, en aquellas provincias adonde los candidatos que encabezan las listas son radicales, la UCR tendrá mayor control y aportará despliegue territorial. No sólo está en juego la Presidencia, sino también el próximo Congreso, le advirtieron. "No podemos ser una oposición raquítica". Si los viera Emilio Monzó.

Momentos más tarde, en la reunión de gabinete en la que el presidente Macri les contó a sus ministros sobre la conversación con Alberto Fernández, hubo tiempo para el desahogo, incluso para los reproches hacia Dujovne por haber privilegiado los intereses del FMI antes que los reclamados paliativos para el electorado, y también hubo advertencias por cómo pueden cambiar los vientos en Comodoro Py. A un informe que ya había hecho circular en el Gobierno la número dos de la Agencia Federal de Inteligencia, Silvia Majdalani, sobre causas sensibles para los funcionarios actuales, se le sumó una exposición de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, quien dio por sentado que después del resultado electoral, la Justicia les otorgará probablemente la prisión domiciliaria al empresario Cristóbal López y al ex ministro y todavía diputado nacional, Julio De Vido.