Viaje al fin de la noche

Cuándo se gestó la renuncia de Dujovne y quiénes suenan para acompañarlo en la salida. Los errores oficiales que desembocaron en esta crisis política que se tradujo en económica.

Iván Schargrodsky
18 de agosto de 2019 09:04 hs
ivan@cenital.com  
@ischargro

Nicolás Dujovne se lo planteó al Presidente el mismo domingo en el búnker y redactó la renuncia el martes. La decisión estaba tomada desde que los datos oficiales contradijeron el optimismo con el que Marcos Peña en el Gobierno y Gabriel "Pájaro" Martino en el WhatsApp de los empresarios alentaban a sus interlocutores sobre el resultado de las PASO hasta cerca de las nueve de la noche del domingo. La negativa presidencial de no aceptar bajas -incluida la de Rogelio Frigerio, el primero que tomó la decisión de poner su cargo a consideración- se fue diluyendo con el correr de los días y la absorción del impacto. Infelizmente para el Gobierno, eso ocurrió después del lunes donde, según funcionarios oficialistas, el macrismo gastó la única bala que tenía con la conferencia de prensa del Presidente en la que estuvo lejos de mostrar su mejor versión producto de la falta de sueño, según el testimonio del propio Macri.

Tal vez dos de las situaciones que mejor describan el caos oficial se ubiquen en el reemplazo de Dujovne. No por las condiciones de un Hernán Lacunza que poco podrá hacer en 70 días sino porque separan a la cara visible del ajuste debido al revés que sufrió Juntos por el Cambio en las urnas y lo reemplazan por el responsable de la política económica de María Eugenia Vidal que fue rechazada por siete de cada diez bonaerenses. El otro factor de desconcierto fue el modo en el que se comunicó la noticia. A mediados del sábado se filtró que el Tango 10 fue a buscar a Lacunza a Neuquén que, una semana después del traspié electoral, estaba esquiando en el Cerro Bayo. Una manera bastante particular de alimentar el discurso oficial del "sí, se puede". Esa filtración aceleró los tiempos de Dujovne a que tenía pensado esperar para confirmar su alejamiento porque no sería el único. La duda ahora recae en quién será el próximo en abandonar la casa: todos los números están depositados en el jefe de Gabinete que hasta ahora fue un escapista de la responsabilidad. Sin embargo, no sería la primera vez que lo dan a Peña afuera del gobierno y el consigue lo que hasta el momento: protegerse en desmedro de la figura del Presidente. Uno de los más interesados en verlo fuera de la Rosada era -y es- Carlos Grosso, que llamó a Miguel Ángel Pichetto durante el viernes para sugerirle que tenía que hacerse cargo del lugar de Marcos.

Ahora Dujovne quedará, injustamente, como el responsable máximo de la situación que terminó en la derrota electoral del domingo; si bien una buena parte de la gestión que llevó al resultado es de su autoría, lo cierto es que en Argentina la política moldea a la economía y el ahora ex ministro era un instrumento que preguntaba "¿sigo ajustando?" y siempre recibía una respuesta afirmativa por parte del Presidente y su ministro coordinador. Dujovne se despidió de sus compañeros de gabinete a través de un emotivo mensaje de WhatsApp. Llamó la atención la falta de tildes. Algunos explicaban, con cierta perfidia, que el diccionario de su app está en inglés y eso complica la precisión ortográfica.

Lacunza, que asumió por el rechazo de Frigerio a comandar Hacienda, será reemplazado en Provincia por Damián Bonari, su número dos en el ministerio bonaerense. Su nombramiento se decidió ayer por la mañana en Los Abrojos entre Macri y Vidal. Al cierre de esta nota, en Provincia negaban una desavenencia con Balcarce 50: "Tener más nuestros allá es mejor, ojalá ahora nos mande el Fondo del Conurbano, je".

Este desbande se puede resumir en la frase que se le escuchó decir a un histórico dirigente PRO durante la semana. "La única expectativa que cohesionaba a este espacio era la electoral, sin eso se ven todas las imperfecciones". Por eso era importante la mediación de la política.