El poder de la palabra

Hernán Lacunza juró como ministro tras la salida de Nicolás Dujovne de la cartera de Hacienda. El oficialismo apuesta a que la comunicación alcance para estabilizar la economía hasta las elecciones de octubre.

Mara Ruiz Malec
20 de agosto de 2019 11:08 hs
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@marucha_rm

Más de una persona durmió mal pensando qué medidas podría anunciar un ministro de Economía que asume a menos de cuatro meses del fin de mandato y un banquero central que no logró ni contener el dólar ni bajar la inflación. Respiren (aliviados o no), porque no se anunció ninguna medida nueva.

Las conferencias de prensa de Hernán Lacunza y Guido Sandleris fueron la medida. Se intentó transmitir un mensaje unificado y contundente: el tipo de cambio está bien donde está y harán lo posible por evitar nuevas fluctuaciones. No se habló de techo, no se explicó mucho cómo se sostendrá este tipo de cambio, posiblemente porque el Fondo Monetario Internacional está mirando y al FMI mucho no le gustan las intervenciones fuertes. Pero el mensaje intentó ser éste: "Usaremos todas las herramientas disponibles para contener el dólar", con la esperanza de que alcance para contener la divisa porque, de nuevo, no queda claro por cuánto y con qué fuerza intentarán intervenir. Por lo pronto, tanto el mercado mayorista como el minorista abrieron al alza, aunque parte de esta corrección se deba probablemente a los malos números que mostraron los bonos argentinos este lunes y a cierta ansiedad contenida con el feriado. Pero por ahora, el dólar sigue debajo de $60.

Ambos contactos con la prensa intentaron llevar tranquilidad también sobre el acuerdo con el FMI. Lacunza mostró proyecciones donde afirma que se cumplirán los objetivos fiscales en 2019 y Sandleris recordó que la próxima revisión corresponde a las metas de junio, que ya fueron cumplidas. ¿De dónde saldrá el dinero para las medidas anunciadas la semana pasada? De una mayor recaudación producto de la aceleración inflacionaria y de una caída estrepitosa de la obra pública. En 2019 se habrá gastado apenas 6% más que en 2018 de dinero en obra, con una inflación promedio de más del 50%. Además, habrá que buscar algún financiamiento adicional porque el déficit no será 0% sino 0,5%. Esto no incumple la meta porque el FMI permite cierto gasto social y en obra adicional, pero habrá que ver de dónde salen los fondos para este gasto. También habrá que ver cómo se financia el pago de intereses -no contemplado en el resultado primario-, cuyo valor subió con el alza del dólar.

A todo esto, el Fondo habló (¡habló!) a través de su vocero en Twitter, por primera vez desde las elecciones primarias. El mensaje fue el siguiente: "Estamos siguiendo de cerca los eventos recientes en Argentina y estamos en diálogo con las autoridades al tiempo que trabajan en sus planes de política para enfrentar la difícil situación que atraviesa el país. Una misión del staff del FMI viajará a Buenos Aires pronto."

Sandleris también intentó transmitir calma respecto a los depósitos en dólares y en pesos. La memoria del Corralito juega fuerte sobre los argentinos y argentinas, pese a que el contexto y las regulaciones son muy distintas. Como explicó el presidente del Banco Central, gracias a las regulaciones establecidas a partir de la caída de la convertibilidad que aún no se habían desarmado, los depósitos en dólares se encuentran fuertemente respaldados y el riesgo de no poder responder a esos depósitos es realmente muy bajo.

Lacunza declaró que se pondrá en contacto con los equipos económicos de todos los partidos de la oposición. ¿Elegirá Alberto Fernández a un único vocero o vocera económico? Nuevamente, el oficialismo culpó a las elecciones por la inestabilidad cambiaria, sin ninguna autocrítica. Y aprovechó para intentar trasladar las culpas al candidato más votado en las PASO: "El mercado mira más al futuro". Por las dudas, de yapa, también habló de 50 años sin crecimiento. No hubo lugar a preguntas.

De lo que no se habló mucho fue del programa financiero (es decir, la deuda remanente por pagar en lo que queda del año y los recursos que se utilizarán para su pago). Hubo algunas preguntas sobre el REPO en la conferencia del Banco Central. Sandleris aclaró que es un problema del Tesoro, pero que entiende que se pagará de acuerdo a lo que corresponda. El REPO es un préstamo donde se recibe dinero a cambio de bonos, con la promesa de recompra de esos bonos en una cierta fecha. Los bonos entonces actúan como garantía: sino se paga el préstamo, el acreedor al vencimiento del plazo se queda con los bonos. Como en una situación de estrés el precio de los bonos puede caer, no se entrega 1 bono por cada 1 dólar, se entrega un poco más. Ahora, si el precio de los bonos cae mucho, al punto que se prevé un valor muy bajo o la posibilidad de no pago, al acreedor no le sirve de nada quedarse con los bonos. Por eso hay una cláusula de aceleración. Si el precio empieza a caer mucho, el Gobierno tiene que pagar el préstamo con anticipación, o bien el acreedor se queda con los bonos con anticipación para salir a venderlos rápido y recuperar algo. Esta cláusula aparentemente se activó con los eventos de la semana pasada y generó alguna incertidumbre porque no estaba previsto todo este pago en el programa financiero.

Tampoco hubo anuncios de medidas para los sectores que no fueron contemplados la semana pasada, en particular los jubilados y jubiladas y los trabajadores de la economía informal sin hijos. Por ahora, nada.

El Gobierno apuesta a que la comunicación alcance para un fin de año tranquilo. Es su mejor apuesta porque a la hora de intervenir siempre se han mostrado muy erráticos. Esperemos que funcione. Porque Sandleris fue claro en esto: otra vez, no hay plan B.