El primer ministro italiano, Giuseppe Conte, quien presentó su renuncia este martes.

Todo lo que tenés que saber sobre la renuncia del premier italiano

Giuseppe Conte deja su cargo tras la ruptura de la coalición en manos de Salvini. El país se sumerge nuevamente en la incertidumbre.

Juan Elman
21 de agosto de 2019 11:08 hs
juan@cenital.com  
@juan_elman

¿Qué pasó?

El primer ministro italiano, Giuseppe Conte, renunció este martes a su cargo ante el Senado, en el que estaba prevista una moción de censura, convocada por Matteo Salvini, líder del partido de extrema derecha La Liga y ministro de Interior. Conte deja el cargo después de catorce meses en el poder. En su discurso ante el Senado, del cual Salvini forma parte, el premier lo acusó de priorizar su interés personal y el del partido por sobre la estabilidad del país, que se sumerge nuevamente en una crisis política.

¿Cómo llegamos a esto?

El 9 de agosto Salvini decidió romper la coalición de gobierno que comparte con el partido antisistema Movimiento Cinco Estrellas (M5E), pidiendo por elecciones anticipadas. Hace tiempo que se venía especulando con que el líder de La Liga, que lidera por amplio margen las encuestas y se convirtió hace tiempo en el hombre más poderoso del país, iba a terminar con el arreglo de gobierno, en el que su partido formalmente es socio minoritario -sacó menos votos en las elecciones- para aprovechar su popularidad y formar un nuevo gobierno en minoría o con otro partido más afín.

Esta posibilidad comenzó a hacerse más real luego de las elecciones europeas de mayo, en las cuales el partido de Salvini triunfó por amplio margen y Cinco Estrellas quedó en un tercer lugar, un resultado a la inversa de las elecciones nacionales un año antes.

Salvini desencadenó una moción de censura al primer ministro Conte, que no pertenece a ninguno de los dos partidos y oficiaba como una figura de consenso en el gobierno, para terminar formalmente con la administración. Esta se llevó a cabo en el Senado el martes 13 de agosto, pero fracasó sorpresivamente gracias a los votos de M5E y el Partido Democrático (PD), la socialdemocracia italiana. Una nueva moción quedó agendada para una semana después, este martes, en la que Conte tenía pensado dirigirse a la Cámara previamente. Como se esperaba, la moción no hizo falta: el primer ministro renunció directamente.

¿Y qué pasa ahora?

El presidente italiano, que según funciona el sistema parlamentario del país es el jefe de Estado y electo por el Parlamento, Sergio Mattarella, se reunirá con el resto del arco político para ver si puede reunir una mayoría alternativa y así evitar un escenario de nuevas elecciones. Movimiento Cinco Estrellas por ahora descarta volver a formar un gobierno con Salvini, al que califican como poco confiable.

Las fichas están puestas en una coalición entre Movimiento Cinco Estrellas y el Partido Democrático, que ya demostraron tener los números suficientes. Un acuerdo entre estas dos fuerzas, sin embargo, no es tarea fácil. M5E, producto del esfuerzo individual del comediante Beppe Grillo en el 2009, nació como un partido definido por su rechazo a la política tradicional y prometía no hacer alianzas con el resto de los partidos. La coalición con La Liga fue posible porque estos también compartían un discurso antiestablishment, simplificado en la prensa italiana y europea como "populista". Una alianza con PD sería más difícil de vender, y estos además son competidores naturales en el Sur del país, el tradicional bastión socialdemócrata que fue arrebatado por el partido de Grillo en las últimas elecciones.

El PD, por su parte, permanece dividido entre una facción que apoya a su líder anterior y ex primer ministro Matteo Renzi, partidario de una coalición temporal, y Nicola Zingaretti, el nuevo líder, que todavía no se manifestó públicamente a favor de un acuerdo. Las posiciones pueden acercarse principalmente por dos motivos. El primero es la fragilidad económica que enfrenta el país, donde la elaboración del presupuesto para el año próximo, que debe sortear un agujero fiscal para evitar la intervención de Bruselas, juega un rol importante y la inestabilidad política poco ayuda. El segundo es la debilidad que enfrentan ambos partidos en las encuestas y que hacen temer una repetición electoral, donde su apoyo puede verse mermado: M5E se encuentra en caída libre, en un tercer lugar, y el PD, todavía vive una etapa de reconfiguración.

De no existir una mayoría alternativa, Mattarella podría formar un gobierno temporal, de corte técnico, para navegar por el proceso de redacción de los presupuestos que se ajusten a los requerimientos de Bruselas. En ese periodo también podría aprobarse una reforma constitucional que limite el número de escaños en ambas cámaras, un proyecto que comparten tanto La Liga como Cinco Estrellas.

Tarde o temprano, de todas formas, las elecciones llegarán.

¿Y que pasaría en unas nuevas elecciones?

La mayoría de encuestas pronostica una victoria rotunda de La Liga, que acumula entre 35 y 40% de la intención de voto; el PD y M5E, en ese orden, revolotean en la órbita del 20%; los restantes partidos no llegan al 10%.

Pocos analistas dudan de que Salvini llegará eventualmente a ser primer ministro. La incógnita es si logrará hacerlo en minoría o deberá aliarse con otro partido de la derecha del espectro político, donde aparecen dos opciones: Hermanos de Italia, otro partido de corte extremista y la variante preferida de Salvini, o Forza Italia, del ex Primer Ministro Silvio Berlusconi.

Salvini, que supo obtener rédito de un discurso en el que combina nacionalismo, xenofobia y euroescepticismo, tiene pocos incentivos para moderarse y promete mayor tensión en la relación con Bruselas, así como manifiesta posturas más cercanas a los Estados Unidos de Trump que a China, en un momento geopolítico clave.

Para Italia, la economía más rezagada de la zona Euro, cuya deuda pública ya supera el 130% de su PBI, los fantasmas de inestabilidad política que resurgieron esta semana son recibidos con familiaridad. Que su gobierno se encuentra en una crisis política quizás sea una de las pocas certezas de este tiempo.