La merma por derecha

Además del voto económico y la unidad del peronismo, las candidaturas de Espert y Gómez Centurión impactaron en la diferencia de votos entre el Frente de Todos y Juntos por el Cambio.

Facundo Cruz
22 de agosto de 2019 13:08 hs
 
@facucruz

El agosto negro de Cambiemos tuvo dos grandes causas: el voto económico y la unidad del peronismo. Como resaltó María Esperanza Casullo la semana pasada, los electores evaluaron y ponderaron la gestión presidencial. Esto se sintió con más fuerza en los distritos urbanos. Pero hay un tercer factor que impactó en la diferencia de votos entre el Frente de Todos y Juntos por el Cambio: las candidaturas presidenciales de José Luis Espert y Juan José Gómez Centurión. El Gobierno se asustó en junio y parecía que exageraba. Agosto lo pagó caro.

¿Por qué? Pierre Ostiguy escribió en 1997 que la política argentina es bidimensional: hay izquierdas y hay derechas, pero también hay populismo (alto) y antipopulismo (bajo). De modo que lo que en política se entiende como dos posiciones acá se lee como cuatro al cruzar ambos ejes. Los candidatos y sus coaliciones se colocan en cada uno de esos cuadrantes para captar votos. El big data¸ los focus groups y el puerta a puerta les permite captar cuál es el ánimo general de los ciudadanos y dónde se ubica la mayoría del electorado.

Este esquema puede ser aggiornado al contexto actual de modo que podemos ubicar a las diez coaliciones presidenciales que se presentaron a las PASO en cada uno de esos cuadrantes (le agrego la opción de centro a cada eje). El siguiente cuadro no necesariamente indica cómo el votante percibe a los candidatos, pero sí qué propuso cada uno en la campaña.

Elaboración propia en base al texto de Pierre Ostiguy. Nota: al aplicar este esquema a Argentina se tiende a asociar la dimensión "alto" al antiperonismo y la "baja" al peronismo.

La tabla muestra dos problemas que se generaron para el gobierno nacional. Primero, la figura repetida de que un peronismo unido difícilmente es vencido. Esta es la clave para octubre: ningún competidor cerca y terreno importante para crecer hacia arriba dentro de la izquierda y hacia el centro dentro de lo bajo. Segundo, que los Josés corrieron por derecha a Juntos por el Cambio. Espert desde el liberalismo, Gómez Centurión desde valores conservadores. Ambas coaliciones, NOS y Unite, capturaron proporciones de votos marginales pero llamativas. Los cuales no necesariamente se hubieran volcado hacia Mauricio Macri, pero sí podrían haber encontrado en su oferta electoral el mejor de los peores mundos posibles. Ambos problemas estuvieron ausentes en 2015.

Al ver la distribución territorial del voto, cualquier analista puede desestimar la importancia de NOS y Unite. En el siguiente gráfico se puede ver la proporción que recibieron las diez fórmulas presidenciales en cada una de las 24 provincias.


Elaboración propia en base a escrutinio definitivo.

Liberales y conservadores azules claros y celestes no son mayoría, pero sí son intensos. Acá es importante ver el detalle, no la big picture. La sumatoria de NOS y Unite llegó al 5% a nivel nacional: esto es más de 1,17 millones de votos. Nada mal para los nuevos Josés. ¿De dónde vinieron esos votos? La tabla siguiente da algunos detalles. NOS tuvo apoyos más parejos entre provincias chicas y grandes, mientras que Unite tuvo un voto metropolitano más fuerte. De no haber tenido competencia, Juntos por el Cambio hubiera acumulado cerca 9 millones de votos. Pero mi abuela es mi abuela y mi abuelo mi abuelo.


Elaboración propia en base a escrutinio definitivo. Las 5 provincias metropolitanas son Buenos Aires, CABA, Córdoba, Santa Fe y Mendoza. Las 19 restantes son las periféricas.

Aumentemos el foco. Sacando al Frente de Todos, Juntos por el Cambio y Consenso Federal, el siguiente gráfico muestra la distribución regional del voto para 7 de las 10 fórmulas presidenciales. Todas ellas suman poco más de 2.1 millones de votos.


Elaboración propia en base a escrutinio definitivo.

Gómez Centurión pisó fuerte en Corrientes, Chaco, Formosa, Tucumán, Santiago del Estero, Salta y Jujuy. Un norte celeste. Espert, en cambio, se atrincheró con su prédica impositiva anti-Estado en CABA, Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos, que son distritos más urbanos. Cada uno apuntó a un electorado, alistó la tropa y sumó candidatos. Para ser la primera vez, rindió. Bastante mejor de lo pensado. Jugada maestra será si, como dice una profesora gringa, suman diputados intensos en octubre provenientes de esos mismos distritos.

En términos generales, tanto NOS como Unite fueron importantes por dos motivos. En primer lugar, porque apostaron a un electorado que tiene puntos de contacto con la propuesta del gobierno nacional. La primera vez que compitieron abiertamente, lograron saltar la valla de las PASO y amasar una cantidad de votos destacada. En segundo lugar, porque esa misma masa no hubiera permitido al oficialismo ganar las elecciones, pero sí quedar más cerca del vencedor. Otro hubiera sido el escenario, nadie hablaría de transición, y Federico Andahazi aún estaría en Twitter.

El problema de la diferencia de 15 puntos no fue el pasaje del medio de Consenso Federal: ese voto ya viene bollando desde 2015. El problema fue la merma por derecha, porque perder a los propios sin hablarle a los otros es un arma de doble filo.

En política siempre se aprende, aunque cueste otro mandato.