G7: cuando se reúnen los poderosos

La cumbre de democracias industrializadas volvió a dejar al desnudo las enormes diferencias entre las potencias desde la llegada al poder de Donald Trump.

Leticia Martínez
26 de agosto de 2019 15:08 hs
leticia@cenital.com  
@aletimartinez

Fue, otra vez, el show de Donald Trump. Como en cada cumbre a la que asiste, la reunión del fin de semana de los países más industrializados del bloque occidental, conocida como G7, no fue la excepción. Con un rol coprotagónico de Emmanuel Macron, empeñado en mantener la iniciativa y evitar que, a diferencia del año pasado, el republicano abandonara el encuentro enojado antes del cierre. El foro se vio atravesado por posturas divergentes antes los distintos conflictos que van desde el Golfo Pérsico a China, en los cuales el mandatario estadounidense tiene un rol central.

La guerra comercial entre China y Estados Unidos, el conflicto con Irán, el pedido del mandatario estadounidense para que se reincorpore a Rusia al grupo y los incendios del Amazonas formaron parte de los temas que se trataron en el encuentro de los mandatarios de Reino Unido, Canadá, Francia, Italia, Estados Unidos, Japón y Alemania este fin de semana en la ciudad francesa de Biarritz.

Guerra comercial

Un día antes del comienzo de la reunión, tuvo lugar un nuevo episodio de tensión entre los Estados Unidos y China en lo que se conoce como guerra comercial. En respuesta a los anuncios de aranceles del gobierno estadounidense, el gobierno de Xi Jinping informó el viernes la decisión de implementar impuestos a los bienes estadounidenses por 75 mil millones de dólares. Antes de subirse al avión que lo llevaría a Biarritz, Trump decidió una suba de aranceles de cinco puntos más.

El republicano afirmó también que buscará que las empresas estadounidenses que producen en territorio chino regresen al país. Ese comentario, sumado a las nuevas amenazas por aumentos de aranceles, que preanuncia una intensificación del conflicto, generó la caída en las bolsas del mundo, de las cuales no están exentos los países europeos. Entre los más golpeados, se encuentra Alemania que tuvo una contracción de la economía del 0,1% como consecuencia de la ralentización del comercio mundial.

En este marco, la búsqueda de soluciones para al menos atenuar el enfrentamientos surge como una prioridad para los países participantes. Durante el fin de semana en Biarritz Trump bajó algunos decibeles y de los tuits donde se preguntaba si Xi Jinping era el "peor enemigo" de Estados Unidos, pasó a anunciar que habían tenido una comunicación, y avanzarían en negociaciones en los próximos días, destacando que el presidente chino es "un gran líder".

Sin embargo, el anuncio de negociaciones entre China y Estados Unidos, en el marco del G7, tampoco genera ilusiones luego de que una y otra vez las conversaciones quedaran estancadas o incluso se profundizara el conflicto tras anteriores, y breves, períodos de calma.

Rusia

Otro de lo temas que se trataron fue el pedido de Trump de reincorporar a Rusia al G7, reconstituyen el grupo conocido hasta hace cinco años como G8. El país gobernado por Vladimir Putin formaba parte del foro hasta que Rusia anexó Crimea en 2014 y fue expulsada. En el 2018 en la cumbre que se realizó en Canadá, donde el mandatario republicano partió sin firmar el documento final, el líder estadounidense ya había pedido la reincorporación de la Federación Rusa. Este año el llamado tampoco reunió suficientes respaldos, y apenas fue secundado por el premier italiano, Giuseppe Conte, quien se encuentra en una situación inestable tras la presentación de su renuncia la semana pasada.

De acuerdo a lo que explicaron algunas fuentes del G7 al diario español El País, la reincorporación de Rusia al foro fue uno de los debates más calientes. Mientras que Trump sostiene que para discutir de ciertos temas como Irán o Siria debe es indispensable la presencia de ese país, el resto de los miembros con excepción de Japón, que se mantuvo neutral, consideran que los integrantes de la cumbre deben ser "democracias liberales", por lo que el gobierno de Putin no encajaría en esa descripción.

La sorpresa iraní

La inesperada llegada del canciller iraní, Mohamad Yavad Zarif, a Biarritz fue un punto que se anotó Macron. El resto de los representantes le dieron el visto bueno para que se convierta en el interlocutor de la República Islámica en la búsqueda de revivir el acuerdo nuclear, agonizante desde que Trump decidiera retirar a los Estados Unidos hace más de un año.

El plan nuclear firmado en el 2015 entre Estados Unidos, cuando aún gobernaba Barack Obama, con Francia, Alemania, Reino Unido, Rusia, China e Irán, tenía como objetivo que la República Islámica redujera su producción de uranio, clave para el desarrollo de un programa nuclear de fines bélicos. La decisión norteamericana de abandonar el acuerdo derivó en sanciones asfixiantes para la economía persa, y sus esquirlas terminaron en una escalada que incluye ataques a buques, derribo de drone y la crisis del propio tratado que recuperó una pequeña luz de esperanza de la mano de Macron este fin de semana.

También ocuparon la agenda del foro los incendios del Amazonas, después de los ataques recíprocos entre Macron y Jair Bolsonaro, que hicieron tambalear el convenio de libre comercio entre la UE y Mercosur. Finalmente, el G7 anunció que contribuirá con 20 millones de dólares para paliar las consecuencias de los siniestros en zona amazónica.

Otro de los temas en los que Trump también se diferenció del resto de los participantes fue el Brexit. Al mismo tiempo que el republicano, ya en campaña de cara al 2020, anunciaba un nuevo acuerdo comercial con Japón, adelantó que espera que el Reino Unido salga de la Unión Europea para entablar de "manera rápida" un acuerdo de libre comercio con ese país. Mientras, los países continentales europeos mantienen una postura irreductible contra cualquier reapertura de negociaciones que implique concesiones adicionales a los británicos. El gesto de Trump, en ese contexto, es también un desafío contra la Unión Europea.

La cumbre en Biarritz tuvo al menos dos puntos destacables: se bajó la tensión en la guerra comercial y se reabrieron los canales de diálogo con Irán, incluso hoy tanto el republicano como el presidente de Irán, Hasán Rohani, afirmaron que están dispuestos a conversar. Sin embargo, el foro sirvió también para dejar aún más expuestas las diferencias que mantienen los integrantes del G7 con Trump y el rol que tiene en la generación de muchos de los asuntos que se trataron. Mientras los representantes europeos piden multilateralismo, el mandatario norteamericano decide en soledad y, en muchas situaciones, comanda desde su celular vía Twitter.