Última reunión de Mercosur.

La rápida agonía del Acuerdo Mercosur-Unión Europea

Los incendios en el Amazonas, la escalada entre Francia y Brasil en plena cumbre del G7 y la falta de voluntad de Bolsonaro de dar respuesta a los reclamos ambientales alejan la posibilidad de sellar el convenio que fue concebido con complicaciones.

Juan Elman
27 de agosto de 2019 11:08 hs
juan@cenital.com  
@juan_elman

Si el G20 en Osaka fue el marco en el que se anunció el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, la cumbre del G7 de este fin de semana en Biarritz sirvió como un termómetro del estado de situación. La espuma bajó y los desafíos para hacer de la promesa del acuerdo una realidad aumentaron. En el medio, miles de hectáreas se prenden fuego en el Amazonas, en una crisis que tiene al mundo en alerta.

La escalada entre Macron y Bolsonaro, presidentes de Francia y Brasil, ya es indisimulable. Comenzó la semana pasada, cuando los incendios en el Amazonas adquirieron notoriedad, y Macron, abanderado autoproclamado en la lucha contra el cambio climático, acusó a Bolsonaro de haberle mentido en la cumbre de Osaka acerca de los compromisos que iba a adoptar Brasil en la materia, rotuló como "crisis internacional" a los incendios y exhortó a las restantes potencias del G7 a tratar el tema en la cumbre. Bolsonaro habló de una "mentalidad colonialista" e imputó a Macron de querer obtener réditos personales con el incendio. Eduardo, su hijo, publicó en Twitter un video donde lo califica al presidente francés como un "idiota".

"En esas condiciones, Francia se opone al acuerdo Mercosur en el estado actual", avisó Macron a través de un comunicado previo al arranque del G7. Irlanda, otro de los países que ya había puesto en duda la aprobación apenas se anunció el acuerdo, también se sumó al boicot: "No hay forma de que Irlanda vote por el acuerdo de libre comercio UE-Mercosur si Brasil no honra sus compromisos medioambientales", afirmó el Primer Ministro Leo Varadkar, que calificó al intento de depositar la culpa en las ONG de parte de Bolsonaro como "Orwelliano". Donald Tusk, presidente del Consejo Europeo y uno de los que había celebrado el acuerdo en junio, manifestó que es "difícil imaginar una ratificación armoniosa" si la posición medioambiental de Bolsonaro persiste. El acuerdo todavía debe ser firmado y luego ratificado por el Parlamento Europeo y cada uno de los parlamentos nacionales de ambos bloques.

Y si las cosas ya estaban complicadas, la cumbre del G7 las empeoró. Bolsonaro exportó su retórica a la arena internacional y se burló en Facebook del aspecto de Brigitte, la esposa de Macron. El presidente francés, en una declaración atípica para su libreto, dijo que espera que los brasileños tengan pronto un presidente a la altura del cargo. En la reunión, se decidió un paquete de ayuda de 22 millones de dólares para el Amazonas, la única acción concreta que se selló en una cumbre que, por orden del anfitrión, no tuvo un documento final con más que declaraciones. Este martes Brasil avisó que rechazará los fondos. "Tal vez esos recursos sean más útiles para reforestar a Europa", dijo Lorenzoni, el jefe de gabinete brasileño, que prolongó la provocación: "Macron no pudo prevenir un incendio en una iglesia que es considerada patrimonio de la humanidad y ¿ahora quiere darnos lecciones?", dijo en relación al incendio de Notre Dame.

"Por supuesto que la posible ratificación del acuerdo se va a ver afectada, sobre todo por los países en donde los partidos verdes son más fuertes. La situación del Amazonas va a penetrar en las discusiones que se den tanto en el Parlamento Europeo como en los distintos parlamentos nacionales", dice a Cenital un alto funcionario del Mercosur que pidió no ser nombrado dada la sensibilidad del asunto.

Francia y Brasil: displicencia al cuadrado

"El gobierno francés utiliza la catástrofe ambiental como pretexto para bloquear un acuerdo que genera enorme resistencia doméstica. Por el lado de Brasil, su gobierno siente desprecio por la débil Europa y estaría feliz de desechar el acuerdo a cambio de uno con EEUU", explica Andrés Malamud, investigador de la Universidad de Lisboa y especialista en integración regional, en diálogo con Cenital.

Macron, que ha ganado terreno en los últimos meses en el seno europeo y se aseguró una buena representación en la próxima Comisión Europea, nunca fue fanático del acuerdo. La postura de defensa del sector agrícola francés, de fuerte impronta en su economía, fue una línea roja en gran parte de las negociaciones que se reactivaron en los últimos años.

La reacción con el argumento climático le permite por un lado lidiar con la cuestión doméstica -en la que también se ven convocados otros países como Irlanda o Polonia-, mientras le permite seguir cosechando capital en una empresa vital para un liderazgo que constantemente se proyecta hacia afuera.

En Brasil la situación es más compleja. Tanto sus sectores agrícolas como industriales reaccionaron bien al anuncio del acuerdo, a diferencia de Argentina, por ejemplo, donde los sectores industriales mayormente se mostraron cautos. Pero la displicencia inicial con la que Bolsonaro ha recibido al Mercosur y la respuesta que ha manifestado frente a los reclamos europeos -no sólo no ha servido para desactivar las críticas sino que las ha intensificado con el anuncio de este martes- hacen repensar el lugar que le asigna su administración al acuerdo. En la esfera internacional, Bolsonaro solo parece interesado en cosechar relaciones con los Estados Unidos de Trump, uno de los pocos que ha salido en su apoyo, y con quien espera sellar un acuerdo comercial pronto.

"Las declaraciones y actuaciones de Bolsonaro no ayudan en nada. Hasta ahora la única respuesta ante la presión internacional ha sido enviar tropas militares al Amazonas", dice a Cenital Inmaculada Rodríguez-Piñero, diputada del Parlamento Europeo por el bloque socialista, que resalta la importancia que tendrá la próxima reunión de la ONU en septiembre, donde se abordará el tema. "Habrá que ver si ahí se establecen medidas concretas". Además de la cuestión climática, la eurodiputada cita a los reclamos agrícolas como otro de los grandes desafíos que ponen en duda la aprobación del acuerdo, aunque aclara que, habiendo visto una parte del texto del acuerdo -todavía no ha llegado de forma completa al Parlamento- "no hay motivos para ese temor".

¿Puede Brasil adoptar compromisos en la cuestión ambiental para así viabilizar la aprobación del acuerdo? Para Esteban Actis, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de Rosario y especialista en el país vecino, "los laxos controles gubernamentales en materia ambiental van a seguir existiendo porque el agronegocio representa una de las bases de apoyo del gobierno. Tienen un lobby muy fuerte y van a seguir ejerciendo presión. La política económica y productiva vinculada al agronegocio va a estar siempre por encima de la política ambiental. No veo ningún rol del Estado confrontando a los empresarios del agronegocio e imponiendo trabas o regulaciones", explica a Cenital. El agronegocio representa una de las tres B (por Buey), en las que se apoya el gobierno en el Congreso, con las restantes Biblia y Bala representando a los sectores religiosos y militares.

La situación aparece más compleja teniendo en cuenta el argumento soberanista que ha desplegado Brasil a la hora de defender su postura en el Amazonas, que ha logrado armonizar a diferentes sectores de la administración. "El caso del Amazonas y su repercusión los pone codo a codo a los antiglobalistas con los militares. Los primeros descreen del orden multilateral, de los estándares internacionales que pueden impulsar potencias liberales como la francesa en relación al medioambiente y de las ONG. Para los militares el Amazonas es el reducto de soberanía central de la lógica geopolítica y siempre ha habido temor de que la selva sea un flanco de hipótesis de conflicto con actores externos, así que esto refuerza el sentimiento nacionalista y soberanista mientras que deja afuera a los liberales, que fueron los que impulsaron el acuerdo", sostiene Actis.

¿Y el Mercosur?

Uno de los efectos colaterales del anuncio del acuerdo ha sido reposicionar al Mercosur como espacio de integración regional, algo que había quedado en un segundo plano luego del cambio de signo político en Brasil y Argentina. El funcionario del bloque que dialogó con Cenital resalta como un "punto de fortaleza" el hecho de que las críticas a la viabilidad de la aprobación del acuerdo provengan desde Europa y no desde el seno del Mercosur. "Hace que el reclamo sea exógeno y no endógeno en un contexto donde hay que hacer muchos esfuerzos para encontrar puntos en común entre los países miembros en un año con comicios electorales en Argentina y Uruguay".

No parece ser únicamente el acuerdo lo que peligra. En las últimas semanas Bolsonaro ha vuelto a manifestar su escepticismo respecto del bloque, que había silenciado en el paréntesis eufórico que suscitó el anuncio del acuerdo. Respecto a la posibilidad de una victoria de Fernández en las elecciones, que se hace cada vez más previsible con el correr de los días, Bolsonaro afirmó que "si crea problemas, Brasil sale del Mercosur", algo que ya había indicado su ministro de economía, Paulo Guedes.

"La salida de Brasil es también extremadamente difícil y tampoco creo que la persiga: el costo de salida es más alto que los beneficios", dice el funcionario. "Lo que sí está persiguiendo Brasil y se hace muy evidente en las reuniones internas es la modificación de la dimensión social del Mercosur, sobre todo su institucionalidad social, incluido el instituto de políticas públicas de DDHH. Como proceso contrario, Argentina, Uruguay y Paraguay la han defendido fuertemente", afirma.

Respecto del acuerdo, tanto Actis como Rodríguez-Piñero incluyen la posible llegada de Fernández al poder en Argentina como otro de los focos que agregó incertidumbre en los últimos meses. "Un cambio de signo político puede replantear lo que está acordado e influir en el calendario de aprobación. Tiene el derecho legítimo de hacerlo, pero también se deben atender los puntos para decidir si es justificable volver a abrir el proceso", señala la eurodiputada.

El incendio del Amazonas y la respuesta de Bolsonaro alejan todavía más la firma y ratificación del tratado. Pero, quizás más importante, el evento evidenció que, al igual que con Venezuela, la región no tiene herramientas, espacios y liderazgo para lidiar con problemas urgentes como un incendio forestal masivo. Las llamas llegaron a Europa, que fue la que lideró la ofensiva internacional. La brújula del Mercosur ya estaba derretida.