Estados Unidos e Irán: un acercamiento que parece imposible

La perspectiva de una nueva negociación entre el gobierno de Donald Trump y el país persa se desinfla a pesar de las expectativas generadas.

Leticia Martínez
3 de septiembre de 2019 14:09 hs
leticia@cenital.com  
@aletimartinez

Las expectativas generadas tras la reunión del G7 de un mejor devenir en las relaciones entre Estados Unidos e Irán se debilitan. Si la aparición sorpresiva del canciller iraní, Mohamad Javad Zarif en aquella cumbre, parecía descongelar el frío vínculo entre ambas naciones, el anuncio de hoy del presidente de la República Islámica, Hasan Rohani, tiró por la borda todas las ilusiones.

¿Qué pasó?

Desde que Donald Trump decidió irse del Plan de Acción Integral Conjunto (PAIC o JCPOA por sus siglas en inglés) el año pasado, y sancionar económicamente a Irán, la escalada de tensión no dejó de crecer. Pasó de la acusación de Estados Unidos contra la República Islámica de estar detrás de los ataques a buques petroleros en el Estrecho de Ormuz, al derribo de un dron norteamericano por el Ejército iraní en la misma zona, todo en un marco de constantes amenazas entre ambos estados.

Cuando el presidente estadounidense abandonó el tratado firmado durante la administración de Barack Obama en el 2015 que tenía como objetivo limitar el programa nuclear iraní, el resto de las potencias que habían sido parte (Francia, Reino Unido, Alemania, China y Rusia) manifestaron su desacuerdo, y su voluntad de permanecer junto a Irán, con la voluntad de salvar su vigencia. Sin embargo, se mostraron impotentes para contrarrestar la situación que atraviesa Irán por las sanciones estadounidenses que ahogan la economía local.

El presidente Rohani pidió entonces una mayor intervención ante esa situación, pero la respuesta obtenida fue considerada insuficiente. Por eso, el gobierno iraní decidió hace dos meses transgredir por primera vez las obligaciones del Plan, y superó el límite de enriquecimiento de uranio establecido por el tratado. Las relaciones con sus pares también se enfriaron.

Sorpresa, expectativas y desazón

En la última reunión de las 7 potencias en Biarritz (Francia, Alemania, Reino Unido, Canadá, Japón, Estados Unidos e Italia), por iniciativa del presidente francés, Emmanuel Macron, se hizo presente, de manera inesperada el canciller iraní en un intento por reiniciar las conversaciones que parecían estancadas.

Tras ello, Macron habló en conferencia de prensa y sostuvo que estaban dadas las condiciones para que Trump y Rohani avancen en posibles negociaciones. Sin especificar cómo serían esas conversaciones, el presidente iraní advirtió que antes de cualquier avance, Estados Unidos debía levantar las sanciones económicas impuestas a su país tras la retirada unilateral norteamericana.

Tras aquel anuncio, el presidente Rohani sostuvo que no se juntará con Trump. "Lo hemos dicho una y otra vez, y lo repetimos: no tenemos intención de mantener conversaciones bilaterales con Estados Unidos. Nunca lo hicimos y nunca lo haremos", afirmó el mandatario, quien insiste en que el republicano levante las sanciones, y dio plazo hasta el 5 de septiembre al resto de los estados del Plan nuclear para modificar la situación. Caso contrario, amenazó, dejará de cumplir otras obligaciones del tratado, una perspectiva peligrosa que, hoy, aparece más cercana que un regreso a la mesa de negociaciones.