Sudáfrica: la xenofobia llega al centro mundial de la lucha contra el racismo

Las recientes manifestaciones y hechos de violencia antiinmigrante en el país africano remiten a los brotes de intolerancia observados en el primer mundo.


9 de septiembre de 2019 14:09 hs

La reciente escalada de violencia xenófoba en Sudáfrica no fue un hecho aislado. El país que fue el emblema global de lucha contra el racismo, mantiene altos índices de xenofobia, especialmente, contra inmigrantes de otros países africanos. Tras el último ataque del 1 de septiembre, cientos de nigerianos pidieron ser repatriados debido a que denuncian ser atacados constantemente por su condición de inmigrantes.

¿Qué pasó?

Los primeros días de septiembre se registró una ola de saqueos contra comercios de inmigrantes, en los cuales murieron doce personas y más de cuatrocientas fueron detenidas. Los disturbios que se extendieron durante tres días, habían comenzado en una marcha contra el tráfico de drogas. La violencia se esparció en barrios de Johannesburgo, la ciudad más poblada del país, y de al menos cinco localidades suburbanas Jeppestown, Malvern, Hillbrow, Alexandra y Tembisa.

Los ataques, según describieron los funcionarios locales, son de carácter xenófobo. Tras el final del Apartheid en 1992, Sudáfrica recibió una ola de inmigrantes de países vecinos como Lesotho, Mozambique, Zimbabwe y también de Nigeria ubicada más al norte.

No es la primera vez que en el país se da este tipo de ataques. En el 2015 hubo una situación de violencia similar al actual, donde hubo 7 fallecidos y, sin dudas, el mayor nivel de ataques contra inmigrantes se vivió en el 2008, donde fueron asesinadas 60 personas.

Reacciones diplomáticas

"Atacar a empresas dirigidas por ciudadanos extranjeros es totalmente inaceptable", sostuvo el presidente del Congreso Nacional Africano (CNA), Cyril Ramaphosa, sobre los ataques, y agregó que "no puede haber justificación para que ningún sudafricano ataque a personas de otros países". Los dichos del mandatario se dan en el marco de las crítica de los líderes de la región sobre la falta de protección a los inmigrantes en Sudáfrica.

El presidente de Nigeria, Muhamadu Buhari, uno de los más críticos, sostuvo que su país tomará "medidas decisivas" contra el país del sur y advirtió: "Los continuos ataques contra los ciudadanos nigerianos y sus intereses económicos en Sudáfrica son inaceptables". Se calcula que viven más de 100 mil nigerianos en territorio sudafricano.

Luego de los ataques, el gobierno de Sudáfrica decidió cerrar temporalmente su Embajada en Nigeria por temor a represalias, mientras que ya más de 600 nigerianos se presentaron

en el consulado para ser repatriados. Dado que los inmigrantes denuncian que cada cierto período son víctimas de los ataques de los locales que los responsabilizan por la falta de empleo, entre otras acusaciones habituales en países occidentales, como su involucramiento en actividades ilegales.

Desigualdad

En una situación de estancamiento económico, el desempleo en Sudáfrica ronda el 28%, con tasas de desempleo juvenil que casi duplican las de la población en general. De acuerdo a muchas mediciones, Sudáfrica es el país más desigual del mundo, y las medidas para reducir la enorme brecha entre la mayoría negra y la minoría blanca, luego del final del apartheid, si bien sirvieron para crear una nueva clase acaudalada, y hasta una clase media negra, no alcanzaron para dar solución a los sectores mayoritarios, entre los que la precariedad y la pobreza prevalecen.

Mientras el gobierno intenta una nueva política, más agresiva, de reforma agraria y redistribución de la tierra, en busca de enfrentar adecuadamente los conflictos sociales, la búsqueda de chivos expiatorios resurge con fuerza también entre los antiguos oprimidos.