"El logro más grande de Allende fue la nacionalización del cobre"

En diálogo con Cenital, Pablo Sepúlveda recuerda a su abuelo y cuestiona que actualmente el metal, del cual la mayor reserva se encuentra en territorio chileno, sea explotado en un 70% por empresas trasnacionales.

Leticia Martínez
11 de septiembre de 2019 17:09 hs
leticia@cenital.com  
@aletimartinez

Pablo Sepúlveda nació en México en 1976. Tres años antes, su abuelo y presidente de Chile, Salvador Allende, había sido derrocado por un golpe de Estado que puso en el poder al dictador, Augusto Pinochet, quien gobernó el país trasandino durante 17 años. Tras el arrebato presidencial y la muerte del líder de la Unidad Popular, sus familiares debieron exiliarse. Una parte lo hizo en tierra azteca, mientras que otros se instalaron en Cuba. El nieto del mandatario socialista se crió entre personas desconocidas que le hablaban de las hazañas del líder de izquierda, informaban sobre los militantes que caían en las garras militares, y escuchaban canciones de los Inti Illimani, los Quilapayún, y por supuesto también de Víctor Jara y Violeta Parra.

"De niño lo que más recuerdo son las conversaciones familiares cuando llegaban visitas, cuestiones políticas, era mucho el dolor cuando se sabía que algún amigo o familiar había sido detenido, torturado o asesinado. Tengo algunas imágenes de momentos de dolor de la familia. También recuerdo la música que ponían, que siempre era muy alusiva a ese tiempo. Todo ese movimiento cultural que acompañó a la Unidad Popular y sus letras que tenían una carga importante", explica Sepúlveda en diálogo con Cenital sobre los recuerdos de su infancia en el exilio.


Pablo Sepúlveda Allende.

A Pablo la dictadura no solo le arrebató a su abuelo, sino también la posibilidad de nacer en la tierra de sus ancestros, la cual conoció recién a sus 14 años. Fue ya en el gobierno de Patricio Aylwin, el primer presidente de la actual etapa democrática, cuando se hizo un funeral oficial para Allende. El líder socialista había sido enterrado clandestinamente y estuvo en una tumba sin nombre durante casi 18 años. En los '90 sus restos fueron exhumados y trasladados al Cementerio General, donde permanecen hasta el día de hoy. A 46 años del golpe, el nieto del ex presidente chileno conversó con Cenital.

-¿Cómo fue ese primer contacto con la sociedad chilena que apoyaba a tu abuelo?

Ver esa cantidad de gente en el funeral, el pueblo, sus rostros, eran personas de todas las edades que llevaban imágenes de Allende con mucha emoción. Lloraban, cantaban. Cuando volvimos a vivir a Chile en el '92, e íbamos a las marchas de los 11 de septiembre tomé más conciencia del peso de él, del cariño y del amor del pueblo chileno que tiene hasta ahora.

-¿Cuál considerás que es el mayor legado de Allende?

Antes todos estudiaban gratis, Pinochet privatizó la Universidad de Chile que sería la UBA de acá que allá se paga y se llama estatal porque recibe alrededor de un 15% del Estado, pero se financia por el bolsillo de los estudiantes. El logro más grande que tuvo el gobierno de Allende fue la nacionalización del cobre, Chile tiene el 40% del cobre mundial, es la reserva más grande que hay. Chile nacionalizó el cobre que estaba en manos extranjeras, especialmente empresas norteamericanas, y fue el hito más importante de Allende. Él mismo lo definió como 'el segundo hecho histórico más importante de Chile después de la Independencia, pero con la dictaduras y los gobiernos que siguieron sólo el 33% es nacional y el resto se lo están llevando las transnacionales mineras (canadienses, australianas norteamericanas) y algún que otro ricachón chileno. Son 40 mil millones de dólares al año es una cantidad brutal, el 60% del presupuesto chileno. Es una cantidad brutal de dinero que se llevan sin dejar nada en el país porque Chile exige impuestos muy bajos. Hay un arreglo de toda la clase política que no se toque el tema porque la presión es megapoderosa.

¿Cómo analizás la labor de la Justicia para condenar a los militares de la dictadura de Pinochet?

En Chile hay mucho más impunidad y menos justicia en relación a los derechos humanos que aquí en Argentina. Si bien aquí no es completa la Justicia avanzó mucho más que en Chile. Allá los casos más simbólicos ha sido la detención de militares en cárceles de privilegios, sin exageración, en cárceles con comodidades de hoteles de cinco estrellas con piscina, con todo, como el caso de Manuel Contreras (mano derecha de Pinochet). Esto fue criticado durante el último gobierno de Michelle Bachelet, porque una de sus promesas era sacarlos de las cárceles de lujo y por la presión de la derecha ella no tuvo el coraje para hacerlo.

-¿Crees que en Chile además de la falta de Justicia real tampoco hay una condena social a la última dictadura?

En Chile hasta que detuvieron a Pinochet en Londres en la década de los '90 se hablaba de 'presuntos desaparecidos' el tema era ambiguo, en televisión no se hablaba de eso. Todo eso de hecho lo aceptan públicamente cuando detienen a Pinochet que ya no podían tapar más nada. La falta de Justicia real ha hecho que no haya realmente una conciencia de condena histórica.

-Unos días atrás Jair Bolsonaro defendió a la dictadura de Pinochet e incluso se burló de la muerte del padre de Michelle Bachelet ¿Cómo analizás este tipo de comentarios?

Es uno más de los insultos que manifiesta Bolsonaro, una persona que se destaca por ser abiertamente fascista, no lo oculta. Reivindica la dictadura, la tortura, es misógino, racista y clasista. Todas las miserias humanas que se pueden condensar en una persona las tiene él, y lo lleva sin complejos, es una característica de estos tiempo donde el fascismo o neofascismo empieza a reaparecer, y la derecha empieza a desenmascararse un poco como es. Es también una alerta de cómo se empieza a normalizar en la política personajes de esa inmoralidad ética o política que pueden llegar a puestos de poder por vías democráticas, antes fue por golpes de Estado. Ahora vemos como Bolsonaro y otros, en Chile hay un símil de él que es José Antonio Kast que también reivindica la dictadura de Pinochet y ellos son amigos. Una vez Kast dijo que le gustaba Bolsonaro porque es una derecha que no tiene complejos de decir lo que piensan como 'somos racistas' o 'somos fascistas'.

¿Cómo recordás cada 11 de septiembre?

Últimamente me ha tocado fuera de Chile, ahora aquí en Argentina con actividades. Me gustaría que se recuerde más el 4 que es el día que Allende ganó la elección en el '70. Siempre se conmemora más el 11 por lo que fue, por el bombardeo a la Casa de la Moneda. El 11 es la fecha más fuerte y siempre es necesario recordarlo por el ejercicio de la memoria histórica porque no es solo recordar a los muertos, sino tratar de actualizar las luchas que son las mismas.

*Pablo es médico y estudió en Cuba, donde vivió algunos años. Actualmente vive en Venezuela y vino a la Argentina para participar del Encuentro Americano por la Libertad de los Presos Políticos.