Jorge Sharp: en el Puerto, primero los ciudadanos

"Para retomar el camino de progreso en Latinoamérica es indispensable que pierda Macri", afirma el alcalde de Valparaíso en diálogo con Cenital. El dirigente que surgió de las movilizaciones estudiantiles en el 2011 habla de las medidas que tomó en su Municipio y por las cuales se convirtió en una figura central de la política chilena.

Leticia Martínez
29 de septiembre de 2019 12:09 hs
leticia@cenital.com  
@aletimartinez

Jorge Sharp Fajardo tiene 34 años y gobierna Valparaíso. La segunda ciudad más importante de Chile, donde funciona el Congreso nacional, y la cual es reconocida por su puerto, sus pintorescas casas y murales. El joven abogado llegó a la Municipalidad de la mano del Frente Amplio, la coalición que fue la novedad de las últimas elecciones presidenciales de 2017, donde obtuvo poco más del 20% de los votos, muy cerca de los dos frentes políticos tradicionales que se alternaron el poder en el país trasandino desde la vuelta a la democracia.

El alcalde de los porteños, gentilicio de las personas de Valparaíso, nació en Puerto Arenas y en el 2003 se mudó a la ciudad portuaria para estudiar derecho. Su llegada a la política estuvo ligada a las grandes movilizaciones estudiantiles de 2011 donde Sharp era dirigente, en rechazo de los altos montos que los estudiantes chilenos pagan para poder estudiar en las universidades.

Al asumir la alcaldía, Sharp cuenta que tuvo dos prioridades: tener una gestión transparente, ya que las administraciones anteriores se habían visto envueltas en casos de corrupción, y generar una mayor participación ciudadana en las decisiones políticas. El alcalde destaca de su gestión haber finalizado con los empleados municipales sub contratados (ahora ofrecen su servicio a través de una cooperativa), haber trabajado en el plan regulador urbano (para que los vecinos puedan decidir en qué zonas se avanza con desarrollos inmobiliarios y en cuáles no), y haber creado una red popular de farmacias, ópticas y centros de salud.


Sharp bailando cueca en las fiestas patrias (gentileza IMV).

¿Cómo funciona la red popular de servicios de salud?

Hemos construido una red de salud popular complementaria a la tradicional, con la creación de una red de servicios populares. Valparaíso es la única comuna en Chile que tiene 4 farmacias populares, 2 ópticas populares, un centro de salud para adulto mayor y una ortopedia popular, hay comunas que tienen farmacias populares, pero nosotros tenemos una red. Tenemos 8 servicios populares con precios justos, ayudas médicas, sillas de ruedas, camas. Los porteños consiguen hasta un 80% más bajo el precio que en el resto de las farmacias.

Cuando creas una red de servicios populares lo que estás construyendo es un gobierno local que tiene como voluntad garantizar el bienestar, el acceso a la salud, los porteños ahorraron más de mil quinientos millones de pesos chilenos (algo más de dos millones de dólares) en medicamentos y lentes en el 2018. Eso demuestra que en Chile el acceso al derecho está completamente mercantilizado, dominado por lógicas de lucro que hace que el nivel de vida sea menor del que debería.

¿Cómo es el vínculo con el Gobierno nacional en materia de recursos y atribuciones?

Chile es muy centralista. Los gobiernos locales tienen poco margen de autonomía, tanto política como financiera, hay serias restricciones. Nosotros uno de los problemas que más acusa es el transporte público, el Municipio no tiene atribución en esa materia, maneja todo el gobierno. Lo que se destaca del metro de Santiago es en la "República Independiente de Santiago". Aquí el servicio está privatizado, la calidad es mala, es caro, no se terminan los recorridos. La gente no puede trasladarse con tranquilidad. También tenemos restricciones en las viviendas, la Municipalidad no puede expropiar terrenos y tampoco comprar de manera fácil, cuando Valparaíso es la tercera comuna con más campamentos (tomas de edificios), después de Antofagasta y Viña del Mar. Tenemos un puerto que no paga impuesto a la ciudad, solo una patente muy pequeña. Aquí tenemos que tener creatividad, audacia y fuerza para hacer las cosas igual y creo que nuestra gestión ha demostrado eso.


Se cuestiona desde hace algunos años que la Constitución sea la que reformó el dictador Augusto Pinochet ¿Por qué no se avanza en su modificación?

El problema es que no ha habido alianza y voluntad política para hacerlo y los cambios no han ido en la profundidad y radicalidad par desprendernos de una vez por todas de institucionalidad y constitución pinochetista. Es sin dudas responsabilidad de la Concertación (coalición de gobierno de centro izquierda), no podemos negar que hubo avances que el gobierno de Michelle Bachelet hizo la reforma electoral por el cual se estableció el sistema proporcional más afable a la diversidad, pero seguimos con la misma Constitución, y también es la responsabilidad de la izquierda y de su incapacidad de ser incidente y construir mayorías. Creo que vamos en camino de construir una mayoría política y social para el cambio de la Constitución, pero para eso necesitamos conquistar el gobierno nacional y que el gobierno proponga como una de sus prioridades la reforma constitucional.

¿Se palpita aún el apoyo a Pinochet en parte de la sociedad chilena?

La derecha chilena es súper conservadora y oligárquica. Es una derecha que diría tiene cuentas pendientes con las democracia en el siglo XX. Hoy se llena la boca de palabras para condenar lo que sucede en Venezuela, pero sus credenciales democráticas permanentemente han estado cuestionadas. En la sociedad chilena todavía hay un manto de impunidad política y judicial a lo que sucedió en la dictadura, muchos ministros de Estado de Sebastián Piñera, diputados o dirigentes de la derecha trabajaron en la dictadura de Pinochet como funcionarios civiles. Entre ellos el alcalde de Las Condes, Joaquín Lavín, que suena como presidenciable de la derecha, pero también el ministro del Interior, Andrés Chadwick, entre otros. Hay una lectura negativa en general de la sociedad chilena de la dictadura, por la vilación de los derechos humanos, por la corrupción también. Se robaron todo el país, y se distribuían entre ellos las empresas estatales. Piñera se hizo rico gracias a LAN. Los grandes empresarios no son emprendedores innovadores, son tipos que se beneficiarios de las dictaduras porque Pinochet remató todas las empresas públicas.

¿Hay posibilidades de construir un frente electoral entre la vieja Concertación y el Frente Amplio de cara a las próximas elecciones presidenciales?

Somos de la idea de que hay que construir una alianza política y social amplia y el liderazgo tiene que ser antiliberal. Debemos ser capaces de caminar hacia una alianza que agrupe a otros sectores, capaz de involucrar a los nuevo movimientos sociales, estudiantiles, feministas,sindicales. Creo que el Frente Amplio ya es una alianza, pero debemos construir un espacio político nuevo con una amplia gama de actores que vienen de la Concertación, de la ex Nueva Mayoría, de la centro izquierda, sin dudas el partido comunista, tengo claro que participaron del gobiernos de la concertación. Me interesa construir condiciones para poder avanzar en un proyecto posneoliberal.

¿Cómo ves la posible llegada de Alberto Fernández a la presidencia de Argentina?

Creo para retomar el camino de progreso, justicia y democracia en Latinoamérica es indispensable que pierda Macri, con ello que la derecha actual en Latinoamérica si bien puede ganar elecciones no tiene capacidad de gobernar. Ya lo demostró en Perú con Pedro Pablo Kuczynski que cayó por corrupción, esperemos que la próxima sea la de Macri y la derecha en Chile la tiene muy difícil y después hay que ver qué pasa en Brasil, en Uruguay.

Argentina ha retrocedido mucho en los últimos años, y es un país muy importante en la geopolítica latinoamericana. Estas elecciones son la posibilidad para hacer que la aguja latinoamericana cambie de dirección.