El peronismo PRO busca nuevas alianzas

Con Macri con un pie afuera de la Casa Rosada y el vínculo con el macrismo muy dañado, los justicialistas que hoy integran el oficialismo se consideran "líberos". Conservarán representación en el Congreso y en la Legislatura bonaerense. Y buscan, desde ahí, construir una línea opositora no rupturista con otros "compañeros".

Noelia Barral Grigera
30 de septiembre de 2019 15:01 hs
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El peronismo macrista, mascarón de proa del "ala política" del Gobierno, ya delinea su futuro en la oposición nacional y busca nuevas alianzas que le permitan sostener su perfil durante el muy probable gobierno de Alberto Fernández desde el 10 de diciembre. La estrategia, que conversan el presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó, y el secretario de Interior, Sebastián García de Luca, con otros referentes del peronismo y de Cambiemos, tiene un contexto más amplio: la puja que se dará dentro de la alianza hoy gobernante para definir liderazgos y posiciones frente a un gobierno del PJ.

Por eso, el sector ya piensa en un grupo de una decena de diputados que, aún participando de distintos bloques o interbloques, pueda articular posturas. Estarían en ese grupo el propio García De Luca, la diputada Silvia Lospennato, y algunas figuras del peronismo que no se integró al Frente de Todos, como los también diputados Eduardo "Bali" Bucca y Pablo Kosiner, si ratifica su elección en las PASO y logra retener su banca por Salta.

Los dos primeros, integrantes de la lista bonaerense de Cambiemos, no planean renegar de su integración al interbloque del mismo nombre, pero en el espacio del que son parte ya avizoran que tendrán "independencia en la toma de decisiones". "Vamos a ser un interbloque a lo Carrió", ironizan, en referencia a las posturas individualistas que adoptaron los diputados de la Coalición Cívica durante los últimos cuatro años, muchas veces votando o absteniéndose a contramano de las decisiones del interbloque del que son parte.

Monzó, integrante de las gestiones macristas en la Ciudad y la Nación desde hace una década, y otro peronista cercano al Gobierno, el salteño Juan Manuel Urtubey, quedarán, después de las elecciones del 27 de octubre, como "dos líberos", aseguran en el espacio. Es decir, no tendrán que responder a ningún liderazgo más que a ellos mismos. Por eso, ya conversan de cara a diciembre con la intención de sentar las bases de una construcción opositora que limite expresiones rupturistas, entre las que nombran casi con exclusividad a la líder de la Coalición Cívica, Elisa Carrió.

Carrió tendrá (según pronosticaron las PASO) entre diez y quince diputados con los que empujar una toma de postura en Cambiemos, o lo que quede de él. En ese mapa de tironeos aparecerán también el hoy jefe del interbloque oficialista en Diputados, Mario Negri, quien quiere conservar su lugar como presidente del bloque radical; y el gobernador de Mendoza y futuro diputado nacional, Alfredo Cornejo, que llegará al Congreso envalentonado por los resultados en su provincia, si es que en la elección del 27 de octubre confirma para sí mismo el respaldo que los mendocinos le dieron ayer a su delfín, Rodolfo Suárez.

No será un escenario fácil. Muchas figuras con peso propio disputarán su cuota de poder para posicionarse de cara a las legislativas de 2021. Y estará latente de manera permanente la posibilidad de una ruptura no sólo de Cambiemos como tal sino también del bloque de diputados de la UCR, si es que Negri y Cornejo deciden llevar su enfrentamiento al extremo.

En tal caso, se esperanzan los peronistas, tal vez incluso logren sumar a un sector del radicalismo y abultar su potencia numérica en la Cámara.