Mendoza: el radicalismo en el posmacrismo

El candidato Rodolfo Suárez se impuso por más de 15 puntos a Fernández Sagasti, del Frente de Todos. Cómo puede reconfigurar la alianza este triunfo boina blanca.

Juan Elman
2 de octubre de 2019 08:10 hs
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@juan_elman

La elección del domingo en Mendoza, donde la UCR obtuvo casi el 50% de los votos, irradió mensajes para distintos comandos del arco político, pero fue en el interior de Cambiemos donde más retumbó el resultado. El gobernador Alfredo Cornejo, uno de los dirigentes que pedía incorporar a la coalición a otros actores y que mantuvo distancia con el presidente Macri durante la campaña, se vio fortalecido. Cornejo, el diputado Martín Lousteau y el gobernador de Jujuy, Gerardo Morales, destacaron que las elecciones significaron un espaldarazo a la gestión provincial y al radicalismo, antes que al liderazgo de Macri, que se aferró al resultado de cara a las generales de octubre.

El que sí tuvo más contacto con el radicalismo mendocino fue Horacio Rodríguez Larreta, quien también espera revalidar su gestión local en octubre y que mandó una comitiva a la provincia, con tres funcionarios porteños. Tanto el larretismo como el radicalismo mendocino prometen ocupar un mayor lugar en la discusión sobre el futuro de la coalición de gobierno, que deberá repensarse si el resultado de las PASO se confirma en las generales.

Cenital dialogó con Julio Burdman y Lara Goyburu para entender el significado que pueden tener los comicios. Ambos son docentes de la carrera de ciencia política de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Burdman es el director de la consultora Observatorio Electoral; Goyburu es co directora del grupo de investigación Coaliciones UBA e investigadora sobre temas vinculados a las relaciones intergubernamentales y federalismo.

Alfredo Cornejo habló el domingo del error de haber nacionalizado la elección, y sin embargo la discusión posterior pasó casi exclusivamente por ese plano. ¿Qué tipo de lecturas permite Mendoza?

Julio Burdman: Creo que desde el punto de vista de la campaña de Fernández Sagasti nacionalizar era inevitable, porque ella ganó la primaria de forma inesperada, no proviene de la gestión ejecutiva, por lo tanto tiene una carrera mucho más corta de que tienen los dirigentes radicales, con menos capacidad de montar una campaña en esos términos. Su carta era el efecto nacionalizador. Acá estamos hablando de un gobernador y un intendente de la capital ambos con gestiones bien valoradas que partían de una base superior en términos de recursos de campaña. También hay que destacar que la elección formó parte de la propia estrategia de Alberto Fernández, con la oportunidad de mostrarlo con los gobernadores, que hicieron presencia en Mendoza. Entiendo de todas formas la vocación de Cornejo y Suárez de enunciar esto. Todos se comportaron como estaba previsto que lo hicieran. Destacaría que la campaña provincializada, en el caso de Cambia Mendoza, también respondía a la voluntad de la UCR de tomar distancia de Macri y de Cambiemos. Me parece que todo esto fortaleció al radicalismo mendocino, lo cual era esperable, y refleja el proceso político que están viviendo ambas coaliciones: por un lado el Frente de Todos, que está buscando expansión y unificación en el marco de un nuevo liderazgo; y por otro lado Cambiemos, que está en una etapa de reformulación.

Lara Goyburu: Hay que separar el momento anterior a la elección y el posterior. Obviamente cualquier ganador, si no es el ganador local al menos el aliado nacional, va a querer nacionalizar la elección. Lo que decimos desde la ciencia política es que las dinámicas políticas provinciales, sobre todo cuando las elecciones son separadas, son independientes de la nacional. Los votantes están teniendo una lectura de las sucesivas elecciones y del escenario político que la dirigencia no. Cuando uno mira este tipo de elecciones se da cuenta que el votante distingue perfecto si está votando un gobernador o un presidente; y que tipo de gestión, si es ejecutiva o legislativa. En este caso, el radicalismo mendocino reafirma que sigue teniendo poder en una provincia importante dentro de la política nacional.

¿Puede el macrismo, a raíz del abultado triunfo, alentar la idea de que es posible dar vuelta la elección?

JB: Sería ingenuo. En esta elección se confirmó y consolidó la diferencia del ganador de las PASO provinciales. No es un caso de reversión del resultado, que es lo que el macrismo necesita como modelo. Le concedo a Macri el hecho de que los resultados pueden ser distintos a los de las PASO y las generales, pero no van en la dirección que él necesita.

Pensando en un eventual escenario donde Cambiemos sea oposición, ¿puede el resultado repercutir en la discusión respecto al rol del radicalismo allí?

LG: Yo creo que el radicalismo mendocino, que siempre fue un miembro importante en la coalición, reafirma su posición y que sigue siendo fuerte en su territorio, pero todavía es pronto para hacer ese tipo de interpretación. Sí me parece que las figuras fuertes de Cambiemos en términos provinciales o locales, como Cornejo o Larreta, tuvieron siempre un rol relevante en la coalición y hay un costado político que está volviendo a un primer plano. La discusión sobre la importancia de mantener el control territorial. En su momento parecía que el terreno tradicional había sido reemplazado por las redes sociales y ahora se está volviendo al primero.

JB: Los radicales tienen motivos para estar contentos. La dos elecciones en las que los gobernadores radicales ponían en juego su continuidad -Jujuy y Mendoza- salieron bien y en Mendoza más que bien, porque el radicalismo hizo un muy buen desempeño. Morales y Cornejo, dos figuras que eran partidarias de ampliar la coalición, algo que Macri no hizo, salieron reivindicados. Ahora vamos a asistir al resurgimiento de dirigentes de Cambiemos que proponían otro camino y ahora probablemente tengan como contenido en virtud de una carrera política nacional no solamente el triunfo electoral sino también una propuesta distinta en materia de acción política.

El otro dato de la elección fue la fuerte presencia del larretismo en el comando mendocino. ¿Debe leerse como un indicio de cara al futuro de la coalición?

JB: Rodríguez Larreta puede festejar por el reflejo del resultado electoral: lo que ocurrió en Mendoza refuerza un poco su ilusión de que los términos locales de la elección se van a imponer sobre los nacionales. Sí es cierto que Larreta encuentra en Suárez una suerte de nuevo aliado en el futuro club que está intentado construir, cuyas condiciones son defender los intereses de su futura gestión local, tener una buena relación con Alberto Fernández y a su vez plantear un camino a futuro por la vía de la moderación.

LG: Ambos sectores coinciden en la importancia que le dan a la política territorial, en que la política es una herramienta de transformación social y eso no solamente tiene que ver con el discurso, que se da en el plano virtual, sino también con la acción en el territorio por vía de políticas públicas. Ahí estos sectores tienen una visión distinta que la del macrismo y esa discusión se va a dar en octubre, independientemente de los resultados. Si se va a discutir la importancia de la política territorial y vos sos un actor que comparte ese diagnóstico y ganaste la elección en tu provincia entonces necesariamente vas a estar sentado en la mesa.

Suponiendo que la coalición se redirecciona hacia el ala más política, donde estos sectores coinciden, ¿puede avizorarse una interna por la conducción de esa nueva fase?

LG: Yo creo que este triunfo claramente le sirve al radicalismo, lo posiciona mejor dentro de la coalición porque es un tipo de campaña que no era el que se venía dando dentro de Cambiemos. No veo por lo pronto que vaya a significar un tipo de interna. Si los resultados de las PASO se repiten en octubre la coalición deberá rearmarse y si se produce una interna de este tipo lo más probable es que fuerce una ruptura.

JB: Tiene sentido contar los porotos en el marco de algo más competitivo; acá se viene una hegemonía peronista aplastante. No creo que haya una disputa porque creo que los radicales van a ser triunfadores totales. Si Macri es finalmente derrotado por veinte puntos, lo que va a quedar en pie de Cambiemos van a ser los que proponían otra cosa. Cornejo fue la voz líder de esa alternativa, secundado por Morales.

Por último, ¿qué creen que va a suceder con Cambiemos en una eventual oposición? ¿Va a seguir en pie o corre riesgo de romperse?

JB: Creo que el votante de Cambiemos va a seguir en pie y que el espacio que ocupó también. Necesariamente se va a tener que reformular y probablemente se llame de otra manera. En el Congreso los partidos que integran la coalición van a tener que estar juntos y no tardarán en hacer un interbloque.

LG: El sistema político argentino se está reordenando en dos grandes polos. Las propias reglas electorales a nivel nacional llevan a que haya dos grandes coaliciones. Esto es un efecto de las PASO, que fuerza a los actores a acordar. Aún con otro nombre, creo que los grandes actores van a seguir siendo los mismos y seguirán en el mismo polo. Las PASO fueron bastante discutidas, por lo cual deberíamos ver que pasaría en un escenario sin estas, pero mientras sigan existiendo estas reglas no creo que haya otra dinámica que la coalicional, y en dos grandes polos.