Macri junto a los gobernadores.

El federalismo apretado

Cómo están las finanzas de las provincias luego del fallo de la Corte. Quién paga la cuenta de las medidas que impulsó el gobierno luego de las PASO. El 2020, ¿año de oportunidades?

Mara Ruiz Malec
5 de octubre de 2019 12:10 hs
mara@cenital.com  
@marucha_rm

Post elecciones, el gobierno nacional lanzó una serie de medidas para intentar seducir a la clase media que se volcó a votar en su contra. Rebaja del IVA, reducción en el impuesto a las ganancias, condonación del monotributo. Como te contamos en su momento, la Casa Rosada invitó, pero no aclaró quién pagaba la cuenta. Y parte del costo de estas medidas recayó en los recursos que por coparticipación se envían a las provincias.

Falló la Corte

Los gobernadores pusieron el grito en el cielo y presentaron, Entre Ríos a la cabeza, un amparo para frenar el decreto que impulsaba estas iniciativas. El martes la Corte Suprema emite un fallo donde deja las medidas vigentes, pero obliga al Poder Ejecutivo Nacional a compensar a las provincias. El Gobierno Nacional está muy finito para cerrar el año. Se descuenta que no cumplirá el déficit cero, pero además necesitará financiar el déficit y los recursos son escasos, sobre todo si no llega el desembolso del Fondo. Hacienda estima el costo fiscal del fallo de la Corte en 32 mil millones de pesos (0,14% del PIB). No es mucho, pero todo suma. Las provincias también están ajustadas. Para colmo, al contrario del Tesoro que tiene más "alternativas" para conseguir fondos, poseen menos mecanismos de financiación. Y los mercados de deuda, que eran la puerta que les había dejado Nación con tanto pacto, consenso, acuerdo y reparto, están cerrados.

Las finanzas provinciales después de Cambiemos

En estos casi cuatro años, hubo tres "hitos" en materia de finanzas provinciales. El primero es la devolución del 15% de coparticipación que se destinaba a ANSES y, en otro fallo de la Corte, se estableció que debía ser devuelto a las provincias. Las tres provincias que habían litigado tuvieron una devolución automática mientras que el resto se tuvo que acoplar a un plan de devolución gradual. Esto fue ayudando bastante a las finanzas provinciales. El año que viene, todas recibirán el saldo completo -siempre de acuerdo a la manera en que se reparte el resto de la coparticipación- de este 15% de la masa de impuestos que antes iba para ANSES. Mientras tanto accedieron a créditos por parte del FGS para compensar el saldo.

Después hubo acuerdos y pactos que tuvieron diversos efectos. Hubo un gran ganador en la distribución de recursos, que fue la Ciudad de Buenos Aires. Con el argumento del traspaso de la policía, CABA duplicó la cantidad de recursos que recibe de Nación. La Provincia de Buenos Aires en cambio, que llevaba a cuestas el problema del Fondo del Conurbano (un Fondo que se suponía que era para la provincia para compensar la baja coparticipación que recibe en comparación a su aporte y a sus necesidades, pero que quedó congelado de forma tal que Buenos Aires terminaba recibiendo menos del 1% del Fondo) recibió una compensación con gusto a poco. Se le dio un poquito por 2018 y 44 mil millones de pesos para 2019. tenemos en cuenta que este monto recién se ajustará por inflación en 2020, la compensación ya quedó atrasada, porque la inflación de 2019 fue mucho más alta de lo esperada. En otras palabras, esos 44 mil millones valieron menos de lo que se suponía.

En general el resto de las provincias no perdieron recursos, pero sí tuvieron que someterse a reglas más estrictas en el manejo de sus gastos.

La puerta que el Ejecutivo Nacional dejó abierta para ellas fue la emisión de deuda; en particular de deuda externa, con menos requisitos y controles. Recordemos que en 2016 y 2017, los mercados volvieron a abrirse para Argentina. El cierre de los mismos para Nación en 2018 se replicó para las provincias. En esos primeros dos años, se emitieron bonos en dólares en el mercado por más de 12.200 millones. En 2018, sólo salió Mendoza, con una emisión por 90 millones. De 2019 ni hablemos.

Cerrado el mercado de deuda, a las provincias no les quedó otra que ajustar más. Así, mientras que en 2017 casi el 75% de las provincias tenía déficit primario (que es para ellas la diferencia entre ingresos y gastos sin intereses, medido como porcentaje de los ingresos totales), hoy la relación es al revés. Solo cinco provincias tuvieron déficit primario en 2018 (Santa Cruz, Corrientes, La Rioja, Córdoba y Jujuy). Por todo lo que contamos más arriba, el 2019 podría ser un poquito más difícil.

El resultado mejora, pero las deudas quedan. Al igual que la Nación, las provincias atravesaron un importante proceso de desendeudamiento entre 2003 y 2015, que se cortó con las nuevas gestiones. Al no tener tanto espacio como la Nación y haber obtenido además algunos recursos adicionales, la situación no empeoró tanto como podría suponerse. Los "ratios" de deuda de las provincias siguen siendo bajos respecto a principios de siglo. Hoy, el promedio entre ingresos y stock de deuda es de 40% (es decir, si hubiese que pagar toda la deuda de una, se tendrían que utilizar el 40% de los ingresos de un año, netos de lo que se transfiere a municipios). En 2005 este valor era de 124% (necesitabas un año y un cuarto para pagar la deuda). Las provincias tienen acordado no gastar más del 15% de sus recursos en el pago de intereses. Solo dos incumplieron esta norma en 2018: Chubut y Río Negro. Todos estos datos los juntó el Instituto de Trabajo y Economía, en un bonito observatorio de las finanzas provinciales que se puede consultar acá.

¿Y ahora?

En otras palabras, las provincias no tienen un problema de solvencia. A pesar de que efectivamente los niveles de deuda aumentaron, en un mundo normal, estos niveles se pueden afrontar de a poco, pagando una parte y volviendo a tomar deuda por otra para ir estirando los plazos. Las más comprometidas son Jujuy (93%), Buenos Aires (83%), La Rioja (82%) y en menor medida Chubut (75%) y Mendoza (72%). Estos ratios no son equiparables con los de Nación, porque estamos hablando de deuda respecto a los ingresos del fisco. En general, para la nación se compara el stock de deuda con el flujo de lo que produce el país entero en un año. Un ratio así para la Provincia de Buenos Aires, por ejemplo, configura una deuda de 8,4% del Producto Bruto Provincial para el primer trimestre de 2019. Es más que el 5,9% que presentaba en 2015, pero siguen siendo valores manejables.

Además, hay que tener en cuenta que en muchas provincias buena parte de esta deuda es con otras instituciones del sector público (bancos públicos nacionales o provinciales, el FGS, el propio Tesoro Nacional).

A pesar de que el panorama no parece tan malo, la falta de cumplimiento de compromisos por parte del Poder Ejecutivo Nacional para con los mercados y con los gobernadores (recordemos que parte de las Letras que no se pagarán en tiempo y forma estaban en manos de las provincias, aunque finalmente se acordó su pago en los casos en que sea estrictamente necesario) y el cierre de los mercados internacionales puso en problemas a quienes están más ajustados. Y en particular, puso en problemas a aquellos que tienen vencimientos en dólares.

El primer puesto en el ranking para la que más se endeudó en títulos en dólares en estos cuatro años es para Buenos Aires, que emitió bonos por 5.000 millones de dólares. La deuda en moneda extranjera pasó de representar un 58% del total a un 82%.

Le sigue, aunque bastante por detrás la Provincia de Córdoba, donde la curiosidad es que también salieron al mercado dos municipios (Córdoba capital y Río Cuarto), totalizando emisiones por 2.150 millones de dólares. Un poco más rezagadas vienen la Ciudad de Buenos Aires y Chubut.

Buenos Aires y Córdoba tienen importantes vencimientos en los próximos años. La gobernación bonaerense tiene vencimientos de bonos en dólares por 1.400 millones en 2020. Córdoba tiene vencimientos chicos en 2020 y uno un poco más abultado por 1.000 millones de dólares en 2021.

El problema es de corto plazo y debe resolverse. Las provincias deberán esperar a ver que hace Nación en materia de deuda, pero también en materia de recursos.