El gobierno porteño admitió que sabía que compraba vagones de subte con amianto

El presidente de Sbase, Eduardo De Montmollin, reconoció que la documentación técnica del material rodante adquirido en 2011 señalaba la presencia de esa sustancia cancerígena. En una entrevista a CNN, sostuvo que desde el Ejecutivo comandado en ese entonces por Mauricio Macri "no hubo una exigencia del certificado" de origen que, por ley, debe identificar cualquier elemento perjudicial para la salud en los bienes que ingresan al país.


15 de octubre de 2019 11:10 hs

A sabiendas de que contenían un material cancerígeno, el gobierno porteño adquirió vagones en 2011 para incorporar a la línea B de subte de la Ciudad. Así lo admitió el presidente de Subterráneos de Buenos Aires Sociedad del Estado (Sbase), Eduardo De Montmollin, en una entrevista a CNN.

"Es cierto que hay documentación que dice eso pero no había manera de afirman o validar si esto era cierto o no", sostuvo el funcionario sobre los planos de los trenes comprados al Metro de Madrid donde se especificaba la presencia de asbesto.

Sin embargo, Montmollin dijo no poder garantizar que durante la revisión de la documentación técnica implicada en el procedimiento de compra de los CAF5000 "se haya leído todas y cada una de las páginas de cada uno de los manuales técnicos". Así, se excusó al decir que esa documentación suele ser de gran volumen "y de repente lo que dice es una letra chiquita en la página 473 del tomo 4 del manual de descripción de partes".

El presidente de Sbase responsabilizó a los vendedores de los seis vagones, por los que la empresa pagó más de cuatro millones de euros en septiembre de 2011 cuando Mauricio Macri era jefe de gobierno porteño. "Nosotros compramos los trenes asumiendo que estaban en condiciones, que el Metro de Madrid nos podía vender esos trenes", declaró en el informe de la periodista Emilia Delfino.

La normativa argentina exige que los bienes que ingresan al país cumplan con las leyes nacionales y posean un certificado de origen que identifique cualquier material perjudicial para la salud. No obstante, Montmollin admitió que ese certificado nunca fue solicitado: "Con el diario de lunes esos trenes que le compramos al Metro de Madrid tendrían que haber venido con ese certificado y evidentemente no existió y de nuestro lado no hubo una exigencia de ese certificado".

Tras una serie de muertes de trabajadores del Metro de Madrid que podrían estar vinculadas a la exposición a este material, desde la Asociación Gremial de Trabajadores del Subte y Premetro enviaron en 2018 una muestra de 60 piezas de estos trenes a la Universidad del Sur, que confirmó la presencia la sustancia cancerígena. "Determinamos en muchas piezas la presencia de crisotilo, una variedad de asbesto", contó la geóloga y profesora de esa casa de estudios Leticia Lescano, que precisó que el amianto "afecta principalmente a los trabajadores del taller porque son las personas que están trabajando continuamente con el recambio de esas autopartes".

Así, Sbase retiró las formaciones en cuestión y reconoció públicamente que tenían amianto pero, al igual que las autoridades de Madrid, aseguró que los pasajeros no corrían peligro. Hasta el momento, once trabajadores se vieron afectados por la sustancia y ya están bajo tratamiento médico mientras que otros 180 ya se sometieron a análisis y resta que lo hagan miles que trabajan a diario en las estaciones, trenes y talleres.


Ramón Acuña es uno de los trabajadores de Subterráneos de Buenos Aires que sufrieron consecuencias en su salud. "Estoy trabajando en el taller de la línea B hace 8 años como técnico electromecánico. Hace aproximadamente un mes me diagnosticaron con la primera de las afecciones debido a la fibra de asbesto que es el surgimiento de placas pleurales", relató. Los pulmones de Acuña sufren un engrosamiento pleural producido por la aspiración de partículas de amianto.

Como consecuencia, los médicos le diagnosticaron neumoconiosis debido al asbesto y otras fibras minerales y sugirieron que no desarrolle tareas con exposición a dicha sustancia. "Me tengo que quedar en casa, la empresa me reconoce el sueldo, pero mientras que no haya un plan de desabestización, un cambio total de flota y se aseguren las condiciones para un ámbito limpio para trabajar no puedo volver al taller", agrega Acuña.

En Madrid, la empresa pública española anunció un inversión de 140 millones de euros para el desamiantar de la red a través de sustitución de piezas y de renovación de estaciones. Una comisión de investigación de la Asamblea de Madrid determinó que el Metro de esa ciudad sabía de la existencia de amianto y sus riesgos hace más de dos décadas y que se vendieron trenes a Argentina con esa sustancia cuando lo prohibía la legislación desde 2002. Además, se determinó que se ocultó el riesgo a los trabajadores y se los desprotegió. Las autoridades dijeron desconocer un informe interno que admitía la presencia de asbesto con el objetivo de desligarse de cualquier responsabilidad en la venta y sostuvieron que en la venta de los trenes a Argentina no había resigo porque las piezas con amianto habían sido encapsulados.

La Organización Mundial de la Salud afirma que todas las formas de asbesto son cancerígenas para el ser humano y estima que la mitad de las muertes por cáncer de origen laboral se deben al amianto. Este mineral se encuentra prohibido en más de 50 países hace desde hace casi 20 años.