Saqueos, represión y cacerolas

La movilización en Chile no cede, aún con el decreto de estado de emergencia y toque de queda en varias ciudades del país.

Leticia Martínez
22 de octubre de 2019 16:10 hs
leticia@cenital.com  
@aletimartinez

"No son 30 pesos, son 30 años". Esa es la consigna bajo la cual los chilenos se manifiestan por quinto día consecutivo, pese a la declaración de emergencia y toque de queda. En las protestas en el país "oasis de Latinoamérica", como lo llamó Sebastián Piñera, ya murieron al menos 15 personas, hay más de 200 heridos y 2600 detenidos. Los militares están en las calles y pese al temor que imprimen los uniformados, las cacerolas no dejaron de sonar. ¿Por qué uno de los países más prósperos económicamente de la región se encuentra inmerso en un estallido social?

Militares, cacerolas y temor

"No se si es paranoia colectiva, pero estamos con amenazas de saqueos en las casas. Tocan las alarmas y salen todos los vecinos. Ayer sonó la alarma comunitaria a las 3 y estuvimos despiertos hasta las 5. En mi casa nos acostamos con ropa por si tocan las alarmas de nuevo y tenemos que salir", describe Jedsavel Núñez una vecina de la comuna de Renca, Santiago, en diálogo con Cenital, acerca de la incertidumbre que atraviesan miles de chilenos que pese a la represión, toque de queda y propagación de los saqueos continúan con las protestas. Las movilizaciones comenzaron en Santiago, pero ya se extendieron a distinta ciudades del país.

Desde que el sábado pasado Piñera anunció la marcha atrás en la suba de precio del pasaje de subterráneo y decretó el toque de queda, herramienta usada por última vez durante la dictadura, Chile atraviesa el mayor estallido social de su historia contemporánea. Militares que reprimen, otros efectivos que lloran y se abrazan a los manifestantes, saqueos, incendios e incertidumbre son la postal actual del país modelo para la derecha latinoamericana.

"No son los 30 pesos"

El sábado pasado, Piñera decidió no aumentar el boleto de subte que había dado inicio a las manifestaciones, con la intención de tranquilizar, especialmente, a los estudiantes, que desde hacía días se organizaban en grupos para entrar al metro sin pagar, una decisión que se anunció en conjunto con el estado de emergencia. Lejos de apaciguar las protestas, la decisión de sacar a los militares a la calle, envalentonó a los chilenos, que comenzaron a cuestionar ya no el aumento a 830 pesos del boleto (casi 70 argentinos) sino la economía privatizada que dejó la dictadura de Augusto Pinochet.

"El aumento del pasaje fue lo que desbordó el vaso, pero en realidad es un crítica global a todo el proceso de transición de la democracia por un lado y mantención de rasgos del neoliberalismo heredados de la dictadura, como el sistema de fondos de pensión de las AFP, la salud o la educación privatizada. Han habido gobiernos de centro izquierda y de derecha, como el actual, pero que no han cambiado mucho las cuestiones fundamentales. Creo que eso explica lo de 'no son 30 pesos, son 30 años'", asegura en diálogo con Cenital, Gonzalo Martner, director del Magíster en Gerencia y Políticas Públicas de la Universidad de Santiago de Chile, y ex presidente del Partido Socialista.

Si bien Martner reconoce avances como la triplicación del PBI per cápita de la década del '90 para acá, que sitúan a Chile entre los países con mejores indicadores económicos y sociales y explica que el reclamo por pobreza no sea la demanda más extendida, cuestiona el sistema de salud ineficiente, el endeudamiento de un gran sector de la población chilena para poder realizar estudios universitarios, y las bajas pensiones que reciben los jubilados. En el 2011, Chile fue noticia internacional por las fuertes movilizaciones estudiantiles para pedir la gratuidad de la educación, y en los últimos meses también se registraron masivas marchas contra el sistema de jubilación privada, el equivalente de las AFJP en Argentina.

"La pobreza absoluta ha disminuido muy fuertemente en los últimos 30 años, no así se ha avanzado en la distribución de los ingresos. Hay una enorme desigualdad del acceso a la educación, con un fuerte endeudamiento, todas las familias están endeudadas fuertemente en relación a sus ingresos y hay inestabilidad de empleo. Un 40% sucumbe a pagar mucho por los estudios universitarios de sus hijos. Entonces hay un conjunto de molestias", agrega Martner, quien cuenta que las protestas también incluyen a las "clases más acomodadas", que seguramente ni siquiera utilizan el subte.

La pareja presidencial

Tras la imágenes de efectivos de seguridad disparando, de personas que ingresaban a supermercados a saquear e incendiar, Piñera usó una frase que enardeció aún más a los manifestantes. "Estamos en guerra", aseguró el mandatario, a quien se cuestionó por el uso que el propio Pinochet hacía de la idea, que utilizaba para amedrentar a la oposición.

Pero tras los dichos de Piñera otro mensaje que molestó y fue el de su esposa, Cecilia Morel, en un audio de Whatsapp que fue filtrado a los medios de comunicación, en el que compara los episodios con una "invasión alienígena". "Por favor, mantengamos nosotros la calma, llamemos a la gente de buena voluntad, aprovechen de racionar la comida, y vamos a tener que disminuir nuestros privilegios y compartir con los demás", confesó.

La propia pareja se había visto envuelta hace unos meses atrás en un escándalo que enojó a gran parte de la sociedad. Se descubrió que el Presidente no había pagado las contribuciones de su casa en Pucón, sur chileno, durante 30 años. Cuando comenzaron las evasiones en los subtes, el mandatario salió a cuestionar que no se pague el boleto y la respuesta en las redes sociales fue una fuerte campaña en contra suya, donde lo acusaban de ser el "verdadero evasor".


"Este conflicto, este estallido social se debe a la desigualdad que existe en nuestro país, el modelo neoliberal ha extremado las diferencias entre las clases más bajas con las oligarquías o clases más poderosas que durante la dictadura se hicieron de la mayoría de las empresas. En este país prácticamente todo está privatizado la salud, la educación, las empresas de servicios sanitarios. La gente se cansó de este supuesto 'progreso' que tenía el país", afirma en diálogo con Cenital, el senador y subjefe de la bancada del PS, Rabindranath Quinteros.

Los dichos del legislador resumen las banderas de las que se hicieron eco manifestantes, y también figuras de renombre como los futbolistas Arturo Vidal, Gary Medel o Claudio Bravo, entre otros, que se unieron al pedido de quienes aún con toque de queda, siguen haciendo sonar las cacerolas.