"Nuestro eje no va a ser llorar por lo que pasó en los últimos cuatro años"

El jefe de campaña de Axel Kicillof, Carlos Bianco, habló con Cenital sobre las expectativas del Frente de Todos, los desafíos que podrían enfrentar y su visión sobre la economía y el mundo.

Iván Schargrodsky
24 de octubre de 2019 14:10 hs
ivan@cenital.com  
@ischargro

Carlos Bianco es, para los periodistas, el jefe de campaña de Axel Kicillof y el dueño del Clio; para la política, el nexo con los intendentes y los dirigentes de la Provincia de Buenos Aires. En la práctica, el encargado de las efectividades conducentes de un candidato que, al comienzo, se erigió como referencia en territorio bonaerense por un espacio vacío y, luego, confirmó esa voluntad con una campaña -por elección o necesidad- en la que primó la creatividad más que los recursos. En un equilibrio incómodo, producto de la diferencia en las PASO, pero la falta de confirmación en las generales, Bianco habló con Cenital sobre las expectativas del Frente de Todos, los desafíos que podrían enfrentar y su visión sobre la economía y el mundo.

Ustedes han sido muy críticos con la gestión de Macri y Vidal, pero la provincia tiene problemas estructurales que no empezaron con ellos.

Sí, tiene problemas estructurales que no se solucionan ni en cuatro, ni en ocho, ni en doce años como son los problemas estructurales que tiene la Argentina. Nosotros somos bastante estudiosos de distintos procesos de desarrollo de largo plazo en el marco del capitalismo. Por ejemplo, Corea del Sur se pudo industrializar y desarrollar y mejorar las condiciones de vida y ponerse a tiro de los países centrales del mundo después de 30 o 40 años de mantener el mismo tipo de políticas industriales, tecnológicas, comerciales, cosa que no ha pasado en Argentina. Habíamos tenido un periodo de 12 años en donde se habían sostenido esas políticas con un contexto internacional en la última parte bastante complejo pero pero eso se terminó en el año 2015 y hubo un retroceso muy fuerte. Cuando termine este mandato, el PBI per cápita de la Argentina va a terminar alrededor de 8 por ciento menos que en 2015.

Claro, pero Argentina no tiene capacidad de espera. Entonces, ¿cómo enfrentás una gestión en la que no tenés tiempo para resolver los problemas que querés resolver?

Vas a tener los problemas coyunturales o las emergencias coyunturales y después vas a tener que ir solucionando o planificando la solución de los problemas estructurales. Por dar un ejemplo, en la provincia de Buenos Aires el problema coyuntural principal que hoy tiene el sistema educativo es el estado de los colegios. Esa es una emergencia que vas a tener que atender el día uno y seguramente con una escasez presupuestaria porque las cuentas no estarían quedando demasiado ordenadas en la Provincia de acuerdo a lo que estamos estimando. Pero después va a tener otros desafíos de más largo plazo que tienen que ver con discusiones históricas del sistema educativo como son la calidad educativa.

¿Cuánto hace que esta discusión se da en la Argentina? Muchísimos años.

Sí, desde fracaso del modelo agroexportador en adelante me animo a decir.

Correcto. Y no ha encontrado una solución permanente. Puede ser producto de experiencias aperturistas, liberales. O, dirá el antiperonismo, que no nos hicimos competitivos y, de alguna manera, dejaron que las empresas y los trabajadores se duerman en un Estado benefactor permanente. Si la política, por como es el sistema electoral, complica ese desarrollo entre gestión y resultados, ¿por qué no tiene derecho un porcentaje de la sociedad a ser pesimista con este tipo de diagnósticos y decir que siempre vamos a estar navegando en en estos 20, 25, 28 puntos de trabajo no registrado, 20, 22, 25 puntos de pobreza, 30 puntos de inflación?

Hay dos hitos muy particulares en la historia económica argentina reciente que fueron los causantes que luego de una trayectoria bastante interesante que tuvo la Argentina de industrialización sustitutiva de importaciones eso no pudiera pasar a un próximo estadío como hicieron los países del sudeste asiático. Uno fue La noche de los bastones largos en el 66, en donde se reprimió muy duramente a gran parte del sistema universitario y científico argentino que generó una diáspora de investigadores y científicos que estaban trabajando con una visión muy clara sobre el desarrollo industrial. Eso fue un golpe muy fuerte que tuvo el sector productivos argentino en tanto se quedó sin una matriz, sin una fuente de conocimientos aplicables a la producción y que hubiese permitido mejorar en el largo plazo, inclusive con desarrollo de ciertos sectores que en ese momento eran de punta como la microelectrónica. Ese fue un golpe poco visible pero muy duro. Y el segundo fue el año 76. Más allá de lo que sucedió en términos de persecución política, muertes, de genocidio, Argentina había logrado cierta maduración de su aparato industrial, que se expresaba en algunos indicadores muy claros. El primero es que Argentina exportaba tecnología a principio de los años 70. No te digo que era un exportador mundial de tecnología pero sí había muchas empresas argentinas que lo estaban haciendo a países de la región como el sector metalmecánico, de medicamentos, medianos laboratorios nacionales, empresas autopartistas. Muchas de esas empresas empezaban a abrir fábricas en otros países de la región, lo que demuestra que tenían cierto grado de competitividad internacional. El 76 lo que implica desde ese punto de vista es romper con todo ese proceso madurativo y retroceder muchísimo. Cuando esas cosas se quisieron retomar, al principio del gobierno de Alfonsín en los 80 -durante el mandato de Grinspun- era mucho más complejo porque muchos de esos sectores ya habían madurado y te habías quedado muy alejado de la frontera tecnológica. Dejando un poco la explicación histórica y volviendo a la realidad, tienen todo su derecho en decir "diez años nos industrializamos, después nos desindustrializamos y nos industrializamos 12 años pero no fuimos Alemania ni Japón ni Corea del Sur". Mi punto es que necesitás 40.

No los tenés.

Los tenés que generar, ese es el arte de la política. Tiene que ser una cuestión de valores porque hay mucha gente que no comparte la equidad, de la buena distribución del ingreso, de que más o menos todos vivan de una manera razonable en el país. Si sos capaz de convencer a los y las argentinas que de la única forma de tener un país próspero, soberano, relativamente independiente en términos económicos es avanzar en un proceso de industrialización con todos los servicios de alto conocimiento que eso va a ir generando durante un período largo, vamos a estar en este péndulo histórico en el que se movió la Argentina. Esa es la virtud de la política, esa es la tarea que tenemos muchos de los que no sólo somos economistas o fuimos funcionarios o somos investigadores sino de los que también somos militantes.

Hay como una visión extendida en la provincia de Buenos Aires que si no formás parte del sistema político de la Provincia, no jugás con las reglas opacas que juega el sistema político de la Provincia, si no jugás con las reglas con las que juegan mucho de los hacedores de esa opacidad en la Provincia, no podés gobernar. Y ustedes tienen una fama más bien distinta a eso. ¿Cómo piensan convivir?

Por lo pronto, las reglas las va a poner el gobernador en caso de que ganemos y después los distintos funcionarios, las distintas áreas se van a tener ir acomodando a esas reglas. Un ejemplo es lo que Axel está diciendo muy claramente que "este va a ser un gobierno austero, transparente, honesto y sacrificado". Esa es una regla general para todas las áreas de gobierno, desde los ministros hacia los secretarios, los subsecretarios y hasta todo el funcionariado del gobierno y todos lo empleados públicos. Después lo tenés que lograr hacer cumplir pero es una línea que vas a marcar claramente y con las fricciones que eso te pueda generar en la función pública.


La gobernadora habló mucho de la lucha contra las mafias pero tuvo que convivir con ellas.

No lo sé pero lo que yo veo es que no derrotó ninguna de esas mafias.

¿Entonces?

¿Cuáles son las cuestiones prácticas que uno observa o las cuestiones que ellos presentan en el marketing, en la propaganda de la lucha contra las mafias? Destrucción de búnkers. Un búnker son cuatro paredes de 15, tirás un búnker y al otro día a las dos cuadras arman otro o se arma un puesto de narco delivery. Si ir contra las mafias era derrotar el narcotráfico y sacar la droga de los barrios, no lo logró. Yo soy de Quilmes, recorro mucho el conurbano y me animo a decir que hoy hay más droga que en el 2015. Ahora, cuando vos vas a los números del delito en la Provincia, según informes de la Procuración de la Provincia, el delito aumentó, no bajó.

Quiero insistir con esto porque me parece uno de los grandes problemas de Argentina pero de la Provincia en particular por un tema de volumen. Seguramente habrá tantos policías malos como hay políticos malos o empresarios malos, pero algunos tienen una capacidad operativa que el resto no. Se habla de la bonaerense como una fuerza autónoma, se habla del narcotráfico como un problema muy grande en la Provincia y de varios etcéteras que dan como un cierto temor al acercamiento para la sociedad civil. ¿Cómo se enfrenta eso sin tener algún vuelto?

Primero con la receta que está planteando Axel para el gobierno de austeridad, transparencia, honestidad y sacrificio. La segunda cuestión es con decisión política para los distintos temas que mencionaste que son temas que le preocupan cualquier bonaerense. Lo mismo con el narcotráfico y con la policía bonaerense, que hay policías excelentes y seguramente haya ovejas negras, hay que detectarlas y combatirlas y tener en cuenta que la policía ha sido muy fuertemente estafada.

¿Por qué?

La gobernadora le prometió que iban a tener el mismo salario que la policía de la Ciudad -te lo dicen ellos porque me he entrevistado con muchos referentes del sector de seguridad y con muchos policías de calle- y todos están muy enojados. Hoy es aproximadamente en promedio para las distintas categorías y escalafones 50% menos; les dijo que iban a tener una obra social como las que tiene la policía de la Ciudad y quebró el IOMA. O sea que hay un descontento muy fuerte en la fuerza.

¿Ya arrancaron la transición en algunos ministerios, secretarías?

Nada, primero hay que ganar las elecciones.

Cuando uno habla con el entorno de la gobernadora lo que dicen es que Vidal quiere ser la jefa de la oposición en la provincia de Buenos Aires y por eso quiere dar el ejemplo, hacer una transición ejemplar y por eso ya la están preparando en algunos ministerios. ¿Esa es la expectativa de ustedes?

Ojalá que la transición sea ejemplar no sólo en las cuestiones formales de la transición, que se ejemplar en la forma en que dejan la provincia sobre todo las cuentas porque hoy el diagnóstico que tenemos es que, a partir de estimaciones propias sobre la base de información muy incompleta que presenta la provincia de Buenos Aires estaríamos en un rojo de 80 mil millones de pesos para el cierre del ejercicio.


¿Piensan sostenerse, en caso de ganar las elecciones, sobre la herencia como lo hicieron la Gobernadora y el Presidente?

No para una manipulación política pero sí para tratar de entender con qué nos dejan y en qué condiciones tenemos que arrancar. Nuestro eje no va a ser llorar por lo que sucedió en los últimos cuatro años. Si hubo irregularidades, si hubo problemas serán denunciados pero no vamos a estar todo el tiempo inactivos sólo diciendo "nos dejan una cosa muy difícil, tampoco esperen mucho". Vamos a poner las manos a la obra muy rápidamente para empezar a solucionar los problemas de los y las bonaerenses en las condiciones en que quede la Provincia, mejores o peores; van a ser malas, no tenemos mucha expectativa.

¿Qué pasó entre un Kicillof que se había ido del gobierno de la ex Presidenta con mucha imagen negativa en sectores que ahora lo terminaron votando para Gobernador?

Creo que hay mucho de demonización de los medios, no sólo a Axel, también a los intendentes peronistas sobre todo, a La Cámpora, a las organizaciones sociales. Esa declaración histórica, que fue periodismo de guerra, se trataba de señalar con el dedo, de demonizar, de decir mentiras sobre dirigentes, sobre organizaciones políticas, sociales y que en la medida en que Axel empezó con las recorridas en la Provincia la gente empezó a verlo mano a mano y cara a cara y en otra función

¿El Clio surgió espontáneamente o hubo una idea prefabricada?

Sí, no hubo ningún focus group que nos indicara salir con un auto viejo. Surgió espontáneamente el primer viaje largo que hicimos en la Provincia fue a Mar del Plata en agosto o septiembre de 2016 en una charla a la que Fernanda Raverta invitó a Axel. Él preguntó cómo vamos y yo dije que si querían podía poner el auto porque Axel tiene uno pero es familiar. Surgió así, no hubo una planificación estratégica, táctica ni de marketing.

Se ha dejado narrar que tanto Kicillof como su equipo, ustedes, son -y ahí se pueden llenar los casilleros de la manera que se quiera- antiempresas, comunistas, soviéticos, etcétera. ¿Quién es y cómo piensa Carlos Bianco?

Docente universitario, investigador de la Universidad de Quilmes que hace política con Axel desde hace 15 o 20 años que fue convocado en 2011 a formar parte del segundo gobierno de Cristina en el marco del equipo técnico de Axel. Que cuando terminó su función volvió a dar clases a la universidad, se dedicó a dar clases, hacer investigación y que en el medio se puso a hacer política, a dar charlas y a acompañarlo a Axel. Y hoy, una vez que se definió políticamente la candidatura, lo sigo acompañando en un rol que lo llaman jefe de campaña.

La mitad de lo que dijiste se encuentra en el currículum y otra la puedo averiguar. ¿Te pregunto cómo ves el mundo en términos de programas económicos, alternativas? ¿Hay referencias históricas en las que te sostengas?

Sí, el peronismo con énfasis en la necesidad de industrializar el país, el estructuralismo latinoamericano.

¿Se puede sostener un crecimiento a nivel país y sobre todo en la Provincia cuando la sensación que da es que el mundo va más hacia patentes, servicios?

Absolutamente. Y quien más muestra el vínculo entre industria y servicios asociados es una oficina bastante desacreditada hoy en día de Naciones Unidas como es la de oficina de Desarrollo Industrial, que tiene varios informes muy buenos con distintas regresiones y estadísticas en donde muestra que los países que más patentes tienen y más servicios de alto conocimiento han podido desarrollar son justamente los países que primero se industrializan. Esta idea, que se vendió mucho en los 90 pero que volvió ahora, que vos podés tener un país que se dedique pura y exclusivamente a la producción primaria y al desarrollo de servicios es una quimera absoluta. Si lográs hacer eso, podés tener un país desarrollado; el problema es que sobre todo ese sector de servicios de alto conocimiento nunca lo vas a promover si no desarrollás primero los sectores productivos de donde se genera el conocimiento para esos servicios. Por ejemplo, la australiana -que tanto le gustó a este gobierno mostrar-; si vos no tenés desarrollada la minería difícilmente puedas tener servicios de alto conocimiento en materia de geofísica, de minería para exportación.Si querés exportar servicios de alto conocimiento vinculados con la industria es imposible que los desarrolles sin tener una industria propia, van de la mano. Primero va el desarrollo de los sectores productivos manufactureros y vinculado a eso se generan los conocimientos necesarios para por ejemplo exportar servicios de alto conocimiento, ingenieriles, de investigación y desarrollo. Esa es mi visión principal, que es una mentira que se puede desarrollar ese mundo tan feliz y tan sencillo de producción primaria y producción terciaria sofisticada por el otro si no tenés producción secundaria manufacturera, en algunos sectores por lo menos. Hoy en día sería un poco tonto pensar que podés tener una matriz insumo-producto absolutamente completa en un país como Argentina en el marco de cadenas globales de valor, sistemas internacionales de logística y producción, es muy difícil. Para un país como Argentina vos necesitás un cierto desarrollo de sectores industriales en donde se monte la generación de conocimiento necesaria para desarrollar esos sectores pero también para generar el desarrollo de sectores de exportación de conocimiento. Nunca vas a poder exportar servicios de ingeniería vinculado a la industria automotriz si no tenés desarrollada la industria automotriz.

Tenés muchos sectores que no son competitivos como el calzado, textiles.

Y que difícilmente lo sean en el corto plazo a nivel internacional compitiendo con países que hacen dumping o tienen salarios muy bajos.

¿Cómo hacés para que eso no sea un gasto -en el sentido más corrosivo de la palabra- sin bajar salarios o que lo absorba el Estado?

Adam Smith era un liberal que en su famosa teoría de las ventajas absolutas lo que dice es que aquello que otro país puede hacer a menor costo, el país nuestro no lo tiene que producir y tiene que comprarlo en el otro país con lo que nuestro país produce al menor costo posible. Sin embargo, pone una serie de excepciones respecto a algunos sectores que hay proteger. Uno de esos, dice Adam Smith, son aquellos que generan mucho empleo y cuya desaparición podría generar un dislocación social. Una opción es abrir a las importaciones y que se destrocen esos sectores, como hizo este gobierno. Hay que regular esas cuestiones, sobre todo si son sectores que generan empleo y, eventualmente, generar el desarrollo de algunos nichos dentro de esos sectores que puedan ser competitivos. Eso no lo podés hacer de un día para el otro y eso además no lo hace el mercado sino la política pública. Puede ser que cierta apertura, cierto confrontamiento con las condiciones mundiales del mercado puede generar ciertos incentivos a las empresas a modernizarse, incorporar tecnología, a aumentar la productividad del trabajo. Ahora, las empresas para hacer eso tienen que tener acceso a determinadas herramientas que se las tiene que dar el Estado como crédito barato, transferencia tecnológica, capacitación para los trabajadores. Si el Estado no se dedica a eso y vos abrís a la competencia externa, lo única que vas a tener es mortandad de empresas que es lo que sucedió.

Es esto de los problemas estructurales es un temor habitual que general los empresarios porque dicen que la inversión estructural la tiene que hacer el X porcentaje que está arriba si quiere solucionar los 30 puntos de pobreza, los puntos de indigencia, etc. y hay como un fantasma sobre la figura de ustedes de un gran sector del empresariado argentino. ¿Cómo piensan la relación con los distintos sectores del empresariado porque no es lo mismo el financiero, el productivo?

Nosotros últimamente hemos tenido muchas reuniones con distintos sectores productivos, industriales, empresas transnacionales, empresas grandes nacionales, pequeñas y medianas empresas, pequeños y medianos productores agropecuarios en las recorridas por el interior, con grandes sectores agropecuarios, y la verdad es que, más allá de ciertos matices que podamos tener en cuanto a algunas políticas en particular, en general son sectores productivos que ven con muy buena cara y dan la bienvenida a aquellas políticas que tengan como objetivos desarrollar la producción en la Provincia. Puede haber habido fantasmas y en parte lo contesto con lo que te dije anteriormente con que hubo una demonización de Axel y Augusto en el momento en que estuvo en la Secretaría de Comercio pero hoy en día lo que ves de esos sectores, inclusive los que apoyaron abiertamente al gobierno de Cambiemos, es mucho enojo, se sienten absolutamente estafados, esperaban otra cosa y que ahora están volviendo a ver que con nosotros, independientemente de esos matices que se pueden encontrar y que son saludables en un esquema democrático, crecían, generaban empleo, generaban ganancias históricas, récord en muchos casos y se dieron cuenta que mucho más conveniente para ellos el gobierno del que nosotros participamos en el segundo mandato de Cristina y durante todo el kirchnerismo porque apostaba a la producción y a la generación de empleo genuino con todo lo que le faltó a eso y que se explica por un proceso de maduración histórica. Fueron 12, probablemente tendrían que haber sido 20, 30 o 40. Es el arte que tenemos que lograr de convencimiento de los argentinos para que esos 30 o 40 años de sostener esas políticas de industrialización y de inclusión social, de mejora de las capacidades productivas, de mejoras tecnológicas, de fortalecimiento del aparato científico-tecnológico se mantengan en el largo plazo. Pero yo hoy no creo que haya sectores que tengan racionalmente, más allá de lo que se utiliza para la campaña como lo del otro día que había un funcionario de Senasa que era dueño de un campo diciendo que si veía un pasacalle de Axel le iba a pegar un tiro, que son cosas de campaña pero cuando vos te juntás con quienes representan a ese señor institucionalmente es gente muy racional y que está muy abierta a trabajar con nosotros en políticas específicas para poner a la Provincia de pie.

¿Hubo recelo con los intendentes a comienzo?

No, que yo lo haya visto no.

¿Hoy cómo es la convivencia?

Absolutamente buena

¿Piensan en intendentes para formar el gabinete o representantes de los jefes comunales?

No es un escudo que nos hemos puesto no hablar del tema, es que no hemos hablado ni internamente de los ministros y funcionarios. Hoy estamos 70% enfocados en la campaña y un 30% estudiando los temas de la Provincia porque también sería irresponsable que esperemos hasta el 27 de octubre y no estemos mirando las cuentas de la Provincia, los problemas estructurales y coyunturales.

Le preguntaba en la semana a un funcionario a la Provincia encargado del organigrama cuántos cargos políticos necesitás en el Estado para gobernar y me dijo que entre organismos descentralizados, empresas público-privadas, gabinete, etc. necesitás mil. ¿De dónde sacan mil?

Creo que hay 5.500 cargos políticos en total hasta directores y organismos descentralizados. Se va a trabajar eso, no lo hemos definido y muchas de las líneas de trabajo van a seguir. No queremos generarle ningún miedo a los empleados de la Provincia, no vamos a hacer la purga que hicieron ellos y te lo digo casi en primera persona porque mucha de la gente que trabajaba conmigo en Cancillería -con dos maestrías, doctorados en el exterior, que venían a trabajar todos los días y se quedaban trabajando más horas de las que le correspondía- dijeron que los habían echado por ñoquis. Te puedo dar 20 ejemplos como mínimo y a los dos meses los contrataron en otro ministerio porque no tenían gente. Estaban en planta transitoria y los volvieron a tomar contrafactura. Nosotros no vamos a hacer eso.


¿Los perjudicó o les fue funcional la agenda negativa que descargó el oficialismo sobre la figura de Kicillof?

Cuando a Axel lo acusan de comunista, soviético o marxista son categorías que en la discusión públicas están bastante perimidas. Uno estudió en la universidad y leyó a Marx, pero salgo a la puerta y pasa un muchacho o una señorita de 25, 30 años que va al trabajo con una mochilita y le pregunto qué es eso y probablemente me mire como diciendo "de qué me habla, por qué me pregunta esto". Me parece que le erraron porque cuando no tenés nada para mostrar en términos de resultados concretos de tu gestión, tenés que salir a agitar miedos o a hacer campaña sucia. Después retrocedieron, entendieron que no era la forma.

¿Fue Vidal una víctima de Macri?

No creo, fue cómplice de Macri. Forma parte del mismo grupo político históricamente, nunca la vi expresarse en contra de las políticas del gobierno nacional, nunca la vi condenar las políticas de hambre, desindustrialización y endeudamiento que llevó adelante el gobierno nacional sino que además en muchos casos hizo exactamente lo mismo.

Ganan el domingo, asumen y tenés que encarar 3 problemas inmediatos y 3 estructurales a solucionar en la provincia de Buenos Aires. ¿Cuáles serían?

El hambre, los problemas edilicios en las escuelas, el estado de las cuentas en la Provincia en general y la deuda en particular. Puedo sumar la droga en los barrios, me parece que esta lucha contra las mafias o voltear bunkers no sacó la droga de los barrios, hay que tener políticas mucho más focalizadas para eso. Y problemas estructurales hay muchísimos. Falta de obra pública de determinadas infraestructuras como terminar de una buena vez por todas el saneamiento de la cuenca El Salado, los problemas con el Riachuelo vinculados con Acumar, mejorar la competitividad de la industria provincial, la verdad que son muchísimos. No es una provincia fácil tampoco.

¿Y por qué involucrarse?

Nosotros somos militantes políticos, más allá de que nos caracterizan como ratones de biblioteca o nerds. El militante político hace política porque le quiere cambiar la vida a la gente a través de instrumentos como la política y la gestión.

Eso es muy difícil de creer para mucha gente.

Lo entiendo, te digo lo que siento yo. Hablo por mí y por mis compañeros más cercanos que los conozco profundamente porque hace muchos años que trabajamos en conjunto. Lo segundo es que más allá de que es un desafío muy complejo, depende de cuáles sean las metas que te pongas y cuán realizables sean esas metas. Lo que podremos hacer es mejorar sustantivamente las condiciones de vida de determinados segmentos.


¿Cuánto va a tardar para que el bonaerense perciba que mejora o, por lo menos, se detiene el deterioro de su calidad de vida?

Mucho de eso depende de las políticas del gobierno nacional. No es que en la gobernación manejás todo el tablero como la política macro que es la principal que genera incentivos de uno u otro color al sector productivo, al financiero, al agropecuario. Lo que sí se va a ver muy rápidamente son algunas cuestiones más vinculadas con la forma de gestión y de gobierno, que nos vamos a preocupar en serio por los problemas, mucha austeridad en el gobierno, mucha transparencia de nuestro gobierno y mucho sacrificio. No son cuestiones menores y los resultados se irán viendo.

¿Por qué no hicieron ninguna promesa en concreto?

No vamos a hacer ninguna promesa porque más allá de que uno puede estar trabajando programas de largo plazo y tener alguna estimación de impactos o resultados, hoy la gente está tan enfadada y defraudada con las promesas que le hizo tanto Macri como Vidal que cualquier cosa que digamos difícilmente sea creída. Mirás las campañas o las promesas que se hicieron también durante la gestión y dicen "no me cumplieron ni una y ahora viene otro Kicillof y me dice otra promesa". Nosotros no sabemos las condiciones en las que vamos a encontrar la Provincia. Hacer promesas sobre esa base de falta de claridad en el diagnóstico final es muy difícil y sería una trampa.