De la "mesa judicial" al elegido de Alberto Fernández

Quiénes manejaron la relación con la Justicia durante el primer mandato de Mauricio Macri y qué pasará si cambia el gobierno.

Ariel Zak
26 de octubre de 2019 13:10 hs
ariel@cenital.com  
@Ariel_Zak

-No sé para qué nos seguimos juntado.

La queja la soltó, pocos días después de las PASO, uno de los asiduos asistentes a la "mesa judicial" que asesora al presidente Mauricio Macri. Estaba rodeado de gente de confianza a la que no le escondió su lectura de que el resultado que arrojaron las elecciones primarias era irremontable y que el cambio de gobierno era inminente.

Tras los comicios de agosto que tuvieron a Alberto Fernández como el candidato más votado, el principal tema de la mesa judicial pasó a ser el eventual avance de las denominadas "causas M". El Presidente quiso saber en más de una oportunidad qué pensaban sus colaboradores sobre el horizonte judicial que deberá afrontar si finalmente le toca dejar la Casa Rosada. En ningún caso tuvo respuestas alentadoras. Le advirtieron, incluso, que algunos jueces lo iban a "estar esperando" porque sienten que fueron apuntados por su gobierno, según pudo reconstruir Cenital de fuentes oficiales.

Dentro de Cambiemos están los que creen que el botón de muestra del futuro judicial que espera a los funcionarios que hoy engrosan las filas del Poder Ejecutivo es lo que ocurrió días atrás cuando el juez federal Luis Rodríguez citó a indagatoria para noviembre al ex ministro de Energía, Juan José Aranguren. El empresario deberá explicar su paso por la función pública y responder por aquellas decisiones con las que pudo haber beneficiado a Shell, empresa de la que llegó a ser presidente. Quienes seguían esa causa no esperaban una decisión de ese tipo. Pero el contexto, interpretan, se les fue tornando desfavorable.

El diálogo de la "mesa judicial" con los jueces federales de Comodoro Py, aquellos que investigan los casos de corrupción en los que pueden verse implicados los funcionarios nacionales, está cortado. A punto tal que el Gobierno no logra conseguir pistas que le permitan adelantarse -diseñar operativos de contingencia- a los movimientos de los magistrados.

La tensión entre el gobierno y "los federales" creció en lo últimos días después de que saliera a la luz la causa que lleva adelante el juez Rodolfo Canicoba Corral en la que se investiga si más de 20 jueces federales fueron espiados desde distintos organismos del Estado. El ministro de Justicia llamó a la mayoría de las potenciales víctimas para solidarizarse y poner paños fríos. Algunos jueces se negaron a atender los llamados.

Pero Garavano no es el único miembro de la mesa judicial con baja señal en su celular. El jefe de asesores de la Presidencia, José Torello, fue otro que perdió capacidad de influir sobre los magistrados que pueblan los tribunales de Retiro. Por otra parte, el único que se dejaba ver en sus visitas a ese edificio era el subsecretario de Relaciones con el Poder Judicial del Ministerio de Justicia y representante del Gobierno en el Consejo de la Magistratura, Juan Bautista Mahiques, quien renunció a esas credenciales para irse desde noviembre a la fiscalía general de la Ciudad.

En la mesa judicial se sientan también el secretario de Legal y Técnica, Pablo Clusellas; y el procurador del Tesoro, Bernardo Saravia Frías. Este último, abogado del Estado, lejos está de tener la llegada que tenía su antecesor en el cargo, Carlos Balbín, a jueces con cargos estratégicos. Tanto en la Corte Suprema de Justicia como en el el fuero contencioso administrativo, señalan que cambió mucho el vínculo con el Ejecutivo desde que Balbin volvió a su rol de juez y fue reemplazado por "Bernie".

A principios de la gestión de Macri también la frecuentó el presidente de Boca, Daniel Angelici, quien varias veces se retiró enojado porque nadie lo defendió de las acusaciones públicas que supo lanzarle la diputada fundadora de Cambiemos, Elisa Carrió. Aunque el más efectivo de los interlocutores con Comodoro Py, cuentan quienes habitan ese edificio, fue casi siempre el abogado de Macri, Alejandro Pérez Chada.

El final del primer mandato presidencial de Macri quedará marcado como una era de puentes cortados con el Poder Judicial en general. No solo perdió la conexión con Comodoro Py; también perdió control político del Consejo de la Magistratura. Allí fracasó, por ejemplo, en su intento de cerrar, sin tratar, dos expedientes contra el juez Claudio Bonadio que estaba en manos de Mahiques. El cuadro se completa con el más inocultable de los fracasos: el gobierno tiene dinamitados los puentes que lo comunicaban con la Corte Suprema de Justicia.

Las pruebas están a la vista: el Estado elevó una queja a la Corte para conseguir un plazo mayor para responder una oferta del Correo Argentino S.A. en el marco del concurso de acreedores de la empresa postal. Y recibió una respuesta negativa. Las provincias fueron a la Corte para reclamar que las medias anunciadas por el gobierno tras la PASO -cómo la disminución del IVA- no afectaran a los fondos coparticipables. Y el máximo tribunal les dio la razón: le dijo al Gobierno Nacional que saque lo recursos para financiar esas decisiones de otro lado. Tan alejado quedó el gobierno de la Corte que a principios de octubre el ministro Garavano se permitió decir públicamente que la "la Corte es tan independiente, que parece opositora".

El gobierno nunca pudo encontrarle la vuelta al cuarto piso del palacio de Tribunales. Creyó haberla dominado en septiembre del 2018 cuando el candidato que auspiciaba la Casa Rosada, Carlos Rosenkrantz, fue elegido para presidir el máximo Tribunal en reemplazo del Ricardo Lorenzetti, luego de 11 años. Pero el poder del cortesano preferido de Macri fue rápidamente encorsetado: el tribunal dejó de funcionar en modo presidencialista y pasó a funcionar de manera colegiada. Así, por ejemplo, para establecer la agenda de temas a tratar fue necesario desde entonces lograr el consenso de al menos 3 de sus cinco miembros. Y allí comenzó a funcionar el gobierno dio en llamar la "pata peronista" de la Corte, conformada por Lorenzetti, Juan Carlos Maqueda y Horacio Rosatti. Del lado de Rosenkrantz quedó sola la jueza Elena Higthon de Nolasco.

Lo que viene si ganan los FF

"El ánimo no va a ser de revancha. No vamos a hacer como hizo Cambiemos que usó el Consejo de la Magistratura para perseguir jueces", sostiene una fuente del peronismo que entra en calor para jugar en el que será el equipo judicial de Alberto Fernández si resulta electo presidente.

La referencia al Consejo y cómo funcionó los últimos tres años y medio tiene sobrados ejemplos pero alcanza con citar dos: el gobierno denunció allí a al menos cinco jueces del fuero laboral que fallaron a favor de distintos sindicatos y al juez federal de Dolores Alejo Ramos Padilla que investiga el caso de supuesto espionaje ilegal por el que está detenido el falso abogado Marcelo D'Alessio; una causa que salpica a varios funcionarios del gabinete de Macri.

Mientras en los tribunales de Retiro esperan a saber quiénes serán los interlocutores que designará eventualmente Alberto Fernández para el Poder Judicial, en el Frente de Todos la danza de nombres comenzó hace rato y quien picó en punta fue su socia Marcela Losardo. Es una abogada de extrema confianza del candidato que fue viceministra de justicia y su jefa de asesores en la jefatura de Gabinete. Un dato: de todos los candidatos que fueron circulando el de Losardo resultó ser el de mayor aceptación en Comodoro Py.

Entre los candidatos para un cargo grande vinculado a temas de justicia sonaron también otros nombres como el de Juan Manuel Olmos, ex presidente del Consejo de la Magistratura de la Ciudad, un asesor de importancia en el armado del Frente de Todos. También fue alistado el abogado y ex juez del juicio a las juntas León Arslanián, quien estuvo en la facultad de Derecho de la UBA en el último debate presidencial. Otro que podría ir a Justicia es ex ministro de justicia de Néstor Kirchner, Alberto Iribarne, amigo además del candidato.

Más allá de las especulaciones que surgen desde las oficinas porteñas del Frente de Todos, quienes conforman el entorno más cercano al candidato presidencial aseguran que la decisión de quienes serán los encargados de tratar con el Poder Judicial aún no está tomada. "Alberto conoce ese paño mejor que nadie, conoce a los jueces, lo decidirá él", repiten.

Entre los cargos vinculados a la justicia y el derecho, en las últimas semanas se instaló con fuerza el nombre de Vilma Ibarra. Con interesante trayectoria política y excelente vínculo con el ahora candidato presidencial, la ex diputada y ex senadora nacional de destacada participación en la Convención Nacional Constituyente que reformó la Constitución en 1994 figura como una de las principales candidatas a cuidarle la firma al eventual sucesor de Macri. Desde el peronismo porteño la sindican con la posible secretaria de Legal y Técnica, aunque hay también quienes le auguran el asiento de la secretaría General de la Presidencia.

Quien de momento fue descartado para el ministerio de Justicia -u otros roles vinculados a la materia- es el dirigente camporista Eduardo "Wado" de Pedro. Del núcleo duro de la ex presidenta y actor fundamental en el armado político electoral del Frente de Todos, iría al ministerio del Interior, según pudo saber Cenital. El trabajo de contención política que hizo durante la campaña fue tan bien ponderado como los puentes que tendió silenciosamente con la justicia y con su rol en el Consejo de la Magistratura. Pero estará concentrado en el trabajo con los gobernadores.

Aunque "Wado" no quede en Justicia, uno "de los suyos" sí ocuparía un lugar de relevancia en esa cartera. Se trata de su hermano de crianza, Geronimo Ustarroz, quien lo acompañó en el Consejo. Abocado a los temas de justicia electoral del Frente de Todos durante la campaña, fue visto en los tribunales federales de Comodoro Py durante las últimas semanas. Desde su entorno aseguran que las visitas tuvieron que ver con que en el edificio de Retiro tienen despachos el fiscal y la jueza electoral, Jorge Di Lello y Maria Servini. Aunque, según pudo saber este medio, aprovechó para saludar a otros jueces.