Chile y los conflictos urbanos como disparadores del estallido social

La ola de protestas, reprimidas por las fuerzas de seguridad, se inició por la suba del boleto de subte pero el malestar de los ciudadanos trasandinos con el servicio de transporte viene de largo. Otro de los reclamos es el acceso al agua.

Fernando Bercovich
27 de octubre de 2019 08:10 hs
fernando@cenital.com  
@ferbercovich

El país trasandino atraviesa días marcados por las protestas y una ola de represión estatal no vista desde que gobernaba el país el dictador Augusto Pinochet. Las mismas se desencadenaron a partir de la suba del boleto de subte pero el estallido social no es atribuible únicamente a este punto, lo que tiene sentido si se considera que el aumento fue de menos de un 5% y que Santiago tiene una red de subtes que casi triplica a la de Buenos Aires, cuyo boleto aumentó en el último año y medio 165% (de $7,50 a $19).

Hay que considerar algunas otras cuestiones. El precio del boleto del metro de Santiago es el más caro de la región en dólares, por lejos, y aumentó alrededor de veinte veces en la última década. Con el último aumento quedó en 1,17 dólares mientras que en 2007 salía 0,59. Para hacer una comparación más o menos lógica en la Ciudad de México?-?que cuenta con una red algo más extensa, de 200 km?-?el subte cuesta 0,26 dólares, un precio incluso más bajo que lo que sale en Buenos Aires (0,33 dólares), con sus humildes 60 km.

Aunque el salario mínimo en dólares es de los más altos de la región, un trabajador que cobra dicho salario en Chile destina el 10% de su ingreso sólo al transporte, alrededor del triple de lo que gastan trabajadores de la gran mayoría de las ciudades que tienen subte. Además, la desigualdad estructural del país vecino se ve reflejada también en la porción de ingreso que destinan a pagar el transporte las diferentes familias chilenas. Mientras que los sectores de más bajos ingresos gastan casi el 30% de sus salarios en transporte, para los sectores más adinerados el transporte significa menos del 2%.

Otra cuestión a tener en cuenta es que la disconformidad con el servicio de transporte de Santiago no es nueva. De hecho, otro gran estallido social que se recuerda en Chile sucedió en 2007 cuando hubo una falla masiva en la implementación del Transantiago, el sistema de transporte integrado de la ciudad, que ahora se llama Red Metropolitana de Movilidad. En esa oportunidad la gran perjudicada fue la en ese entonces recientemente electa presidenta Michelle Bachelet, quien fue duramente criticada por Sebastián Piñera.

Uno de los reclamos que aparecen como centrales en las protestas chilenas es el acceso y la propiedad del agua, el servicio urbano esencial por excelencia. "Chile es el país con el mercado del agua menos regulado del planeta. Manda el 'libre mercado', sin ninguna interferencia de mecanismos regulatorios del gobierno", precisa el abogado ambientalista Enrique Viale en su cuenta de Twitter. Además, señala que en el país trasandino "el 90% de los derechos de aprovechamiento de aguas consuntivas está en manos de empresas mineras y agroexportadoras, mientras que casi el 100% de los derechos no consuntivos se encuentra en manos de transnacionales como ENDESA".

Si hacemos un poco de historia muchos de los grandes movimientos sociales de las últimas décadas fueron desencadenados a raíz de lo que podemos denominar conflictos urbanos. En 2011, también en Chile, una de las principales demandas del movimiento estudiantil fue el boleto escolar. En Argentina, durante la última dictadura cívico-militar, en La Plata el mismo reclamo resultó en la desaparición de una decena de estudiantes secundarios. Recientemente, en Francia, el movimiento de los chalecos amarillos?-?un elemento que tiene que tener todo automovilista francés en su baúl?-?se dio a partir de un aumento de los combustibles.

También el estallido de la crisis financiera global de 2008 tiene vinculaciones con lo urbano, ya que se disparó por la caída en desgracia de las hipotecas subprime. Años más tarde, ya en 2011, cuando la crisis todavía seguía teniendo efectos, el movimiento Occupy Wall Street apuntó?-?como lo están haciendo los manifestantes chilenos?-?contra la desigualdad y el 1% más rico de la población estadounidense. En Europa, con epicentro más claro en España, el movimiento de los desahuciados, que se manifiesta contra los bancos que rematan viviendas familiares por falta de pago de las hipotecas, tiene un peso tal que en 2015 logró llevar a la alcaldía de Barcelona a una de sus líderes, Ada Colau.