¿En qué quedó el Brexit?

Nueva fecha límite para la salida y elecciones generales al acecho, claves para entender qué está sucediendo.

Juan Elman
29 de octubre de 2019 09:10 hs
juan@cenital.com  
@juan_elman

Hace tiempo que las noticias sobre el Brexit parecen dignas de un guión de comedia trágica; una serie de sucesos inconvenientes, idas y vueltas, que al principio sorprenden, después divierten y al final aburren.

La saga tiene dos novedades esta semana. La primera es que, tal como se preveía, Boris Johnson no va a poder honrar su promesa con la que heredó el cargo de Primer Ministro: no habrá Brexit el 31 de octubre, la fecha límite fijada por la anterior prórroga. Ahora el deadline es el 31 de enero de 2020. Así lo propuso la Unión Europea, luego de que el Parlamento británico bloqueara la posibilidad de pasar el flamante acuerdo tejido entre Londres y Bruselas a mediados de este mes. A Boris no le quedó otra que aceptar.

Ante el bloqueo y la nueva extensión, Johnson desechó las negociaciones para aprobar el acuerdo y ahora se focaliza en la convocatoria a elecciones generales para diciembre, en busca de una nueva mayoría parlamentaria que le permita terminar con el asunto de una vez por todas. La oposición, que tiene la llave para la convocatoria, por ahora la frena.

Vamos por partes.

¿En qué quedó lo del acuerdo?

El jueves 17 de octubre, la Unión Europea y el Reino Unido llegaron a un nuevo acuerdo de salida. La diferencia entre este documento y el anterior conseguido bajo el liderazgo de Theresa May es que el nuevo elimina el mecanismo para evitar una frontera física entre Irlanda e Irlanda del Norte, conocido como "salvaguarda", y lo reemplaza por el compromiso de que el Norte seguirá en la Unión Aduanera y bajo las reglas del mercado único común, al menos hasta resolver la futura relación comercial, prevista para la segunda fase del Brexit.

El martes siguiente, el Parlamento otorgó apoyo parcial al proyecto pero rechazó los plazos propuestos por el Ejecutivo, que quería aprobar el acuerdo en solo tres días para poder honrar la promesa de salida el 31.

Después del fracaso, Johnson se dispuso a esperar por una nueva prórroga -que llegó esta semana- y se decidió a forzar unas nuevas elecciones. "No podemos seguir con este jodido Parlamento -le está causando un daño real a este país", le dijo un asesor de Johnson al Financial Times.

¿A votar, entonces?

No tan rápido, cerebrito. Este lunes Johnson propuso al Parlamento acudir a elecciones generales -que significa, según el sistema de gobierno británico, renovar toda la cámara- el 12 de diciembre. Necesitaba dos tercios de los votos para hacerlo efectivo: no los consiguió. El Laborismo, que tenía la llave para nuevos comicios y no se encuentra bien posicionado en las encuestas, se abstuvo e hizo fracasar el proyecto.

Este martes Johnson lo va a intentar de vuelta, pero esta vez solo necesitará una mayoría simple para lograrlo. Para eso debe apelar a los parlamentarios del Partido Nacionalista Escosés (SNP) y los Liberales Demócratas, que propusieron días atrás una elección general para el 9 de diciembre, una diferencia de tres días con lo propuesto por el Ejecutivo. La discusión ahora girará en torno a qué fecha es más conveniente. La distancia parece poca pero es relevante: según estas dos fuerzas, que sea el 9 previene la posibilidad de que el acuerdo del Brexit se apruebe antes de que se disuelva el Parlamento de cara a las elecciones, algo que debe suceder 25 días hábiles antes de la fecha prevista. El gobierno les asegura que no tiene intención de buscar aprobar el proyecto hasta después de las elecciones, con un nuevo Parlamento.

Es posible que el nuevo intento para forzar los comicios vengan con enmiendas bajo el brazo, lo que podría demorar las definiciones. Pero lo cierto es que el escenario de nuevas elecciones antes de navidad cobra más posibilidades con el correr de los días y podría definirse esta semana.

¿Y qué pasaría ante unas nuevas elecciones?

El primer aspecto a tener en cuenta, y que podrían definir la narrativa de las elecciones, es qué va a pasar con el acuerdo del Brexit. Algunos sectores del gobierno especulan con que para este sería más beneficioso acudir a la cita electoral con el Brexit ya aprobado, para evitar que la elección sea capitalizada por las dos fuerzas que se sitúan a los extremos en la discusión por la salida: el Partido del Brexit, liderado por el eurófobo Nigel Farage, que va a culpar al gobierno de demorar el proceso, o los Liberales Demócratas, que quieren impedir la salida. Johnson ya parece resignado a aceptar que no tiene los votos -de ahí la urgencia para la convocatoria-, pero hace rato que la política británica se acostumbró a que siempre hay lugar para sorpresas o giros de última hora.

Si efectivamente la aprobación del acuerdo se demora, la elección va a estar dominada por la posición respecto al Brexit, con ventajas para los partidos más extremistas de uno y otro lado; el Ejecutivo va a buscar encuadrar la elección como una disputa entre el Parlamento ("la élite"), que pone trabas a lo decidido en el referéndum de junio de 2016, y "el pueblo", que quiere poner punto final a la novela del Brexit para que otros temas ocupen la agenda. Johnson podría conseguir algún tipo de acuerdo electoral con Farage en pos del objetivo que comparten, aunque este último lo ha criticado bastante por no haber honrado la promesa de salida el 31, algo que podría costarle votos a Johnson.

La mayoría de encuestas dan al Partido Conservador cerca del 40% de los votos, muy por delante del Partido Laborista (24-25%). Los Liberales Demócratas revolotean cerca del 15%, y el Partido del Brexit podría reunir hasta un 10% de los votos. Estos resultados dejarían un escenario más navegable para Johnson, que podría ostentar la tan ansiada mayoría y así efectivizar la salida.

¿Qué va a pasar con el Brexit?

Spoiler: todavía no se sabe. Si Johnson consigue forzar las elecciones para diciembre y reunir una nueva mayoría, entonces muy posiblemente a principios de 2020 el Brexit pase a una segunda fase, donde se deberá negociar la relación comercial entre el bloque y el Reino Unido. Pero también hay lugar para que una elección penalice a Johnson y mejore la presencia de fuerzas Anti-Brexit, dando lugar a un escenario de bloqueo.

Si el bloqueo nuevamente se apodera de la política británica, las discusiones sobre una posible salida sin acuerdo -con la que Johnson viene amenazando desde antes de llegar al poder- y la de organizar un segundo referéndum, hoy en un segundo plano, volverán a cobrar protagonismo. El deadline del 31 de enero es flexible: puede acortarse si llegara a aprobarse antes un acuerdo, pero también extenderse si la situación no se resuelve. Johnson quiso forzar a Bruselas para que declaren que esta es la última extensión disponible, pero los europeos, que han prestado atención a la saga, se negaron a descartar una nueva prórroga.

Mientras la novela todavía sigue lejos de un final siquiera imaginable, el capítulo de esta semana pueda alumbrar los próximos movimientos de acá a fin de año.