La política exterior de Alberto: pistas tuiteras y amenazas brasileñas

Apenas un día después de la elección, los mensajes recibidos y emitidos por el presidente electo dan algunas pistas sobre sus ideas en materia diplomática.

29 de octubre de 2019 15:10 hs

Martín Schapiro
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Leticia Martínez
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Tras la victoria, los saludos y el primer conflicto internacional en puerta. Siguiendo la tendencia popularizada por Donald Trump, Alberto Fernández dio sus primeros gestos diplomáticos desde su cuenta de Twitter, donde respondió mensajes, planteó desafíos regionales y no ocultó sus cercanías. Las luces de alarma, sin embargo, también fueron tempranas. Los primeros mensajes del gobierno brasileño dieron pistas sobre las enormes dificultades que enfrentará la que es, a todo nivel, la relación más importante y sólida para la Argentina.

Definiciones en red

Las redes sociales abren una oportunidad para una comunicación más inmediata y menos formal que la que otorga la diplomacia tradicional. Varios mandatarios eligieron Twitter para hacer llegar sus felicitaciones a Alberto Fernández, quien eligió el mismo medio para responder los mensajes y dejar traslucir algunas definiciones. El presidente electo agradeció en la red social por sus mensajes al presidente de Bolivia, Evo Morales, de Chile, Sebastián Piñera, de Venezuela, Nicolás Maduro, de Perú, Martín Vizcarra, de México, Andrés Manuel López Obrador, de Paraguay, Mario Abdo, del gobierno español, Pedro Sánchez y otras figuras como Kristalina Georgieva, directora del FMI, y Mike Pompeo, Secretario de Estado de los Estados Unidos.


El tono de los mensajes permitió algunas definiciones políticas que no pasaron desapercibidas. El caso más sonoro fue el del presidente venezolano, a quien agradeció, en lo que podría constituir un gesto de reconocimiento de la situación evidente de que es él quien ocupa la presidencia del país, dejando sin embargo traslucir una crítica punzante sobre el estado de situación venezolano, al señalar que "la plena democracia" es el camino para enfrentar los problemas de la región. El señalamiento fue igual de contundente, aunque algo menos envenenado a la hora de responder a Sebastián Piñera, mostrándose dispuesto a trabajar en conjunto por la integración, y remarcando la necesidad de "un desarrollo que atienda a quienes más padecen este presente de desigualdad", una definición que resuena en un Chile sacudido por las protestas más grandes de su historia, en las que la inequidad en todas sus formas tiene un lugar protagónico.

Las definiciones de política exterior reflejaron también las que habían señalado los viajes ya realizados durante la campaña, y el primero confirmado tras la elección. México y España, ambos actualmente con gobiernos progresistas, aparecen como los dos grandes países a los que se buscará acercar el gobernante para equilibrar las dificultades surgidas de la relación con Brasil y, más allá de eso, mostrar una Argentina que, lejos del aislamiento, encuentra otros horizontes más allá de la región. La idea de una relación de "respeto" con los Estados Unidos, y la idea de buscar una relación con el Fondo Monetario que permita el crecimiento del país esbozadas en los mensajes a sus altos funcionarios dan cuenta del enfoque pragmático que se busca en relaciones que son, por su propia naturaleza, asimétricas.

Quizás la escasa familiaridad con las realidad de las antiguas Repúblicas Soviéticas haya hecho que, al cierre de esta nota, no hubiera respuesta para las felicitaciones que, en perfecto castellano, tuiteó la presidenta de Georgia, Salomé Zourabichvili.

Además de pragmatismo y las definiciones estratégicas, la cuenta de Twitter del Presidente electo contiene algunas definiciones políticas contundentes sobre América del Sur. El afectuoso mensaje al mandatario boliviano, Evo Morales, contiene el reconocimiento de un triunfo electoral que pocos gobiernos reconocieron hasta ahora y, en el mismo día de las elecciones, Alberto Fernández saludó por su cumpleaños al ex-presidente brasileño, Luiz Inácio Lula Da Silva, cuya libertad reclamó enfáticamente.


¿Malos vecinos?

Quien señaló que no pensaba felicitar al mandatario elegido por el pueblo argentino fue el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, uno de los primeros en pronunciarse. "Lamento, no tengo la bola de cristal, pero que creo que Argentina eligió mal", señaló desde los Emiratos Árabes, donde se encuentra en el marco de una gira por Asia, para hacer referencia a las elecciones del domingo.

No es la primera definición que se escucha en contra de los candidatos del Frente de Todos, a los que señaló en distintas ocasiones durante la campaña. Incluso la semana anterior había advertido sobre la posibilidad de expulsar a la Argentina del Mercosur si Fernández resultaba electo. Aún menos diplomático que el presidente fue el ministro de Relaciones Exteriores, Ernesto Araujo, quien emparentó a la fórmula triunfante con las "fuerzas del mal", y vaticinó que el país tendrá "un modelo retrógrado que apoya dictaduras". Desde el equipo económico del militar fueron algo más cautos, señalando que primero quieren escuchar al ex jefe de gabinete.


El relato épico de Alberto Fernández en relación a la tarea que tiene por delante, en donde evoca la reconstrucción del país tras la crisis del 2001 choca, en la arena internacional, con una coyuntura de enfrentamientos mucho más pronunciados en los que, lejos de la sintonía de Néstor Kirchner con el gobierno que encabezaba Lula Da Silva, las definiciones políticas de ambos gobiernos resultan opuestas. La decisión del presidente electo argentino de no responder las provocaciones del brasileño abren un espacio estrecho para buscar interlocuciones menos epidérmicas y encauzar el vínculo a partir de los innumerables intereses que hacen de la relación con Brasil una necesidad inevitable a ambos lados de la frontera.

Dos días después de las elecciones, las relaciones exteriores de la Argentina también atraviesan una transición acelerada.