La industria y la construcción en caída libre

La actividad en esos rubros registró un descenso en septiembre. Así, el sector manufacturero alcanzó una racha de 17 meses consecutivos en baja y las perspectivas para el cierre del año tampoco son buenas.

Mara Ruiz Malec
7 de noviembre de 2019 12:11 hs
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@marucha_rm

La industria cayó 5% respecto al año pasado y también 5% en relación a agosto de 2019. La actividad no encuentra piso y ya acumula una baja en la producción de 14% desde que empezó este ciclo negativo en abril de 2018. Sin embargo, a la industria nunca le fue muy bien con Cambiemos. Para ese momento, con más bajas que suba, la actividad industrial ya estaba por debajo del 2015.

La menor demanda interna explica buena parte de esta nueva caída. Por un lado, el salario perdió poder adquisitivo. Para septiembre, un salario representativo del sector privado había perdido 6% de poder de compra respecto al 2018 (que, recordemos, no fue el mejor de los años). La caída fue peor para aquellos que se desempeñan en la economía informal (o sea, que no están registrados, no tienen aportes ni contribuciones). Para agosto habían perdido, en un solo año, un 12% del poder de compra. A esto debe sumarse, además, la destrucción de empleo de calidad (justamente, el registrado) que en general tiene mejores salarios: respecto al año pasado, hay 124 mil empleos menos (140 mil en el sector privado compensado por algunas contrataciones en el sector público). Por eso, sectores ligados al mercado interno y en particular a bienes más "prescindibles" siguen cayendo, aún respecto a un 2018 que bastante malo. Es el caso de prendas de vestir, cuero y calzado; autos; motos; muebles y colchones.

Algunas actividades arrastran a otras. La industria automotriz, la construcción y la actividad petrolera son demandantes de la industria de metales básicos, metalúrgica, caucho y plástico y de minerales no metálicos (vidrio, cerámica, entre otros). A estos tres sectores, no les fue bien.

No todo es consumo y mercado interno. ¿Se acuerdan el apagón eléctrico del día de padre? Todavía afecta a la industria química básica, que tiene plantas de procesos continuos (cuya interrupción afecta la productividad general). La industria química de bienes de consumo más directo (medicamentos y productos de limpieza y de aseo personal) también sufre la caída del mercado interno.

Aún así, para algunas industrias septiembre de 2018 (recordemos, justo después de uno de los saltos cambiarios más fuertes) fue tan malo que en septiembre de 2019 levantaron su performance. Los alimentos, la industria de la madera, la de la impresión y edición (apuntaladas también por el periodo electoral), la producción de algunos equipos y aparatos, los textiles (no la ropa sino la industria que produce las telas) y el tabaco mejoraron su rendimiento en septiembre de este año respecto al pasado. Sin embargo, cuando se mira la película completa, en el acumulado de lo que va de 2019, ningún sector está mejor que el año pasado.

La construcción cayó 8,5% en comparación al año pasado y rompió la racha de dos meses de crecimiento, con una baja de 4,6% cuando se compara contra agosto. Esto obviamente repercute en el empleo. Hasta agosto ya se habían perdido 15.200 puestos.

Al interior de la caída de la construcción hay cosas llamativas. La compra de asfalto se desplomó, lo que podría coincidir con el fin del ciclo electoral. Sin embargo, este insumo también registra un baja cuando se observan los nueve primeros meses de 2019 con respecto al año anterior. Los permisos de edificación venían bien este año, pero en septiembre cayeron un 16% respecto a 2018 y un 18% en relación al mes anterior. La incertidumbre a partir de las PASO frenó muchas inversiones. Al mismo tiempo, los controles de cambios fuertes son bastante perjudiciales para la compra-venta de inmuebles, fenómeno que se da sobre todo en la Ciudad de Buenos Aires. En 2011, por ejemplo, la cantidad de escrituras en ese distrito superaba las 5.000, a partir de 2012 comenzaron a descender y para 2014 alcanzaban solo 3.000. En Córdoba y la provincia de Buenos Aires este efecto fue menor. No obstante, los controles afectan más a la compra-venta de usados que las nuevas construcciones, que tienen buena parte de sus costos en pesos y suelen también vender en pesos. De hecho, las perspectivas para la obra privada son un poco mejores que para la obra pública. Aunque prácticamente nadie cree que para fin de año la actividad vaya a mejorar, un 40% al menos cree que no empeorará. En el caso de la obra púbica, este número desciende a 22% (con un 78% que cree que seguirá cayendo la obra pública para fin de año).

Las perspectivas para el cierre del año tampoco son buenas en la industria. Un 30% de las empresas industriales cree que terminará el 2019 con menos empleo que en 2018 (y un 63,3% con el mismo plantel). Casi la mitad de las fábricas estiman que a fin de año enfrentarán una demanda menor a la de 2018. Recordemos que la actividad en la industria se redujo un 5% el año pasado, y que la caída más fuerte fue justamente en el último trimestre.