Camila Vallejo: "El alza del metro hizo explotar la olla a presión de un sistema de abuso permanente"

La ex líder estudiantil y actual diputada conversó con Cenital sobre el estallido social que vive el país vecino, asegura que Sebastián Piñera cometió "un error tras otro", y cree que la única forma de terminar con el conflicto es accediendo a una Asamblea Constituyente para modificar la Carta Magna.

Leticia Martínez
10 de noviembre de 2019 14:11 hs
leticia@cenital.com  
@aletimartinez

La imagen de Camila Vallejo recorrió el mundo en el 2011. Cuando se hablaba de las masivas movilizaciones estudiantiles que pedían la gratuidad para estudiar, la vocera, quien era presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECh), era la cara más visible de las protestas. Con un fuerte discurso en rechazo al endeudamiento que padecen miles de familias y estudiantes, la actual legisladora del Partido Comunista (PC) aparecía como una líder indiscutible de esas demandas que sucedieron en el primer Gobierno de Sebastián Piñera.

"Creo que el Presidente de la República ha cometido un error tras otro. Tienes un Gobierno que ha sido errático, que ha improvisado, que ha tratado de tapar el sol con un dedo, que ha tratado de apagar el conflicto arrojando bidones de bencina", asegura Vallejo para describir el accionar gubernamental desde que comenzaron las movilizaciones el pasado 18 de octubre en Chile. Las protestas que comenzaron por el rechazo a la suba del precio de subte se extendieron a otras demandas, que van desde el pedido de renuncia del Presidente a una reforma constitucional a través de una Asamblea Constituyente, es decir, que no sea a través del Congreso o de una comisión experta sino de manera más directa con la sociedad.

En diálogo con Cenital, la legisladora comunista explica el trasfondo de las movilizaciones más grandes de la historia de Chile, las compara con las estudiantiles de 2011 y analiza cómo actuó Piñera en estas semanas. Vallejo asegura que no puede afirmar que después de esta gestión se termina la derecha en el país, pero sí cree que si incluso asume un gobierno de izquierda deberá modificar la Constitución pinochetista para responder a las demandas que exigen hoy los chilenos.

¿Cuál es la situación actual de las movilizaciones en Chile?

Las movilizaciones siguen, han tenido distintas expresiones. Muchas son autoconvocadas, ya no solo se convoca a una gran marcha. Hace poco hubo una protesta de ciclistas que llegaron hasta la casa del Presidente de la República. Lo más interesante es que se han territorializado en cabildos barriales, autoconvocados, donde vecinos y vecinas que no se conocían se están encontrando en espacios de conversación. Aplican sus propios métodos de trabajo, plantean sus principales problemas y soluciones. Esa discusión la están materializando en documentos, mucho de ellos están llegando a la mesa de la unidad social, instancia donde existen las organizaciones sindicales, sociales y estudiantiles más representativas de este país. Esa es la situación que hoy día está poniendo en evidencia que no solamente hay exigencias de cambio al Presidente o al Congreso, sino que la gente está queriendo tomar en sus propias manos la soluciones a los problemas y en muchos cabildos exigen además un proceso constituyente para una nueva Constitución.

Las movilizaciones comenzaron por la suba del precio del subte, pero se fueron extendiendo a otras demandas que incluso llegan a una reforma constitucional...

Como bien tú dices y lo que se ha repetido en los gritos de la calle, en los rayados en las paredes, es que no son 30 pesos son 30 años. El último alza del metro fue lo que hizo estallar y explotar esta olla a presión que tenía a la gente aguantando un sistema de abuso permanente. Los 30 pesos son la punta del iceberg de un modelo social, político y económico que perpetúa y profundiza las desigualdades y que tiene a la gran mayoría de las familias trabajadores endeudadas sin poder educar bien a sus hijos porque no tienen plata para pagar la educación, sin pensiones dignas, pensiones miserables que han llevado incluso a adultos mayores a suicidarse porque no pueden sobrevivir con lo que se les paga con este sistema de las AFP , un modelo privado, único y obligatorio. Con una salud que no está siendo de calidad, tenemos un sistema que genera segregación que genera desigualdad, que es abusivo, que no garantiza las condiciones mínimas para el desarrollo de una familia y eso es lo que está presente en las calles. Si uno ve en términos gruesos las demandas tienen que ver con el endeudamiento, tiene que ver con pensiones, salud, educación, salarios, el salario mínimo es muy bajo, la gran mayoría de los chilenos y chilenas ganan 400 mil pesos (31.800 pesos argentinos).


Chile tiene el salario mínimo más alto de la región, pero también son muy caros los servicios ¿cómo se conjuga esa situación?

Tenemos un PIB per cápita alto pero es un promedio, en un país tan desigual que el promedio esconde una realidad muy cruda. Hay riqueza pero se está muy concentrada en el 1% más rico que se lleva el 30% de los ingresos, el resto no gana eso. Teniendo bajos salarios y además teniendo que endeudarse para servicios básicos es una cuestión insostenible. Los servicios además son caros el pago de la luz, del combustible, el transporte, el agua, que es el único país del mundo donde el agua está privatizada totalmente. Tenemos un modelo neoliberal extremo que ha llevado a que la desigualdad se haya profundizado, y que el sistema de abuso y de negocios se haya extremado y eso haya generado este nivel de descontexto. Una de las cosas que ha entendido la población chilena es que no basta con demandas aisladas, con cambiar nomás una parte de la máquina sino que hay que cambiar toda la máquina

porque son pensiones es la salud, la educación, los servicios básicos, los recursos naturales y porque es el olvido de los pueblos originarios. Hay un conjunto de elementos que están presentes en las calles y que no se puede esperar a resolver parcialmente sino que hay que cambiar el conjunto. De ahí surge esta demanda por una nueva Constitución, que no la redacte el Congreso o una comisión experta sino que sea el pueblo porque también hay descrédito de las instituciones.

¿Es un buen momento para avanzar en una Asamblea Constituyente?

Si tu me preguntas cuál es el mejor momento yo creo que es éste. Este es el mejor momento para iniciar un proceso constituyente a través de una Asamblea. No me imagino otro mejor escenario para dar ese salto, un salto profundamente democrático, donde realmente sea el pueblo de manera soberana la que defina su nuevo marco normativo político constitucional, que defina lo nuevos parámetros donde se construye democracia. Desde el Congreso hay que facilitar ese proceso porque para convocar a un proceso constituyente se requiere un plebiscito primero para consultar si se quiere o no se quiere una nueva Constitución y la consulta popular en nuestra Constitución no existe. Hay que crear la figura del referéndum, estamos proponiendo que el 15 de diciembre a través de un proyecto de Ley se llame a un plebiscito nacional, que se consulte si se quiere y bajo qué mecanismo si es que se quiere, y uno de ellos es la Asamblea Constituyente. Las encuestas dan que la mayoría quiere un cambio constitucional y que la herramienta más idóneo es la Asamblea Constituyente, pero no basta con una encuesta hay que plebiscitario, refrendarlo hacerlo válido, y que participen todos y todas.


¿Cuál es la lectura que hacés del trato de carabineros y militares en las movilizaciones?

Hay mucho enojo, rabia, dolor. No solamente con carabineros sino también con las fuerzas militares que han salido a las calles por autorización del Presidente de la República. Han estado en una lógica de violación a los derechos humanos masiva generalizado, desde hace un rato las fuerzas de orden en Chile vienen actuando de manera agresiva violenta con una lógica de persecución y criminalización a la juventud, no solo de ahora pero ahora se agudizó mucho con el decreto de Estado de Emergencia en Chile que es una facultad que tiene el Presidente donde sacó a los militares a las calles y eso trajo como consecuencia un nivel de presión tremenda, se saltaron los protocolos entraron a casa a detener cuando no está permitido, detenciones ilegales, torturas, más de 100 personas que tuvieron daño ocular, muchas han perdido un ojo producto del uso de balines. Carabineros y militares disparando a quema ropa, a la cabeza, a las piernas, al cuerpo tenemos menores de edad heridos, mujeres, personas de la diversidad que son las principales víctimas, evidentemente no sólo hay malestar sino que hay mucha rabia mucho dolor.

La mayoría de los chilenos pensaba que la dictadura ya había pasado y que no se iba a repetir la violación a los derechos humanos como en ese entonces y ahora tenemos violaciones masivas y generalizadas y la responsabilidad es política también no solo penal de cuál fue la policía o militar que actuó de esa manera, sino también las autoridades que están detrás de esto, porque los carabineros y militares no se andan solos dependen políticamente del Ministerio del Interior y del Presidente de la República que decretó el Estado de Emergencia y solo el Presidente de la República lo puede hacer.


Y también hay mucho enojo con los medios de comunicación ¿por qué?

Hay una desconfianza a las instituciones y hoy en día se hace muy evidente en los medios de comunicación. Nosotros no tenemos Ley de medios y aquí hay un duopolio, que son los que generan las líneas editoriales. Hace poco hubo una reunión del Presidente y el ministro del Interior de la República con los directores de canales para pautar los discursos y el contenido en los medios de comunicación. La gente no es tonta se dio cuenta además cómo los medios de comunicación fueron manejando el tratamiento de las manifestaciones, la principal crítica fue porque solo hablaban de los desmanes y no hablaban de lo que está pasando lo que es de fondo, la demanda ciudadana mayoritaria. Eso se revirtió por el mismo cuestionamiento de los manifestantes a los periodistas, pero después vino el Presidente a pautar y tenemos un discurso en los medios que tiende a normalizar la situación, a criticar y focalizarse en los hechos violentos y no el trasfondo. Las opiniones políticas en los principales paneles que deben hacer de un sector político y económico no son representativos de todas las opiniones. La gente se dio cuenta y despertó no solo respecto al sistema de abusos que existen en nuestro país con este sistema neoliberal, sino también con el rol que tienen los medios en naturalizar la desigualdad, los abusos y el tratamiento que se la da a la protestas para evitar que tenga respaldo y generar división con esto de querer estar con los violentos o con la paz. Esa crítica ha sido generalizada.


En base a tu experiencia, y habiendo sido la cara visible de las movilizaciones estudiantiles de 2011 ¿qué diferencias encontrás con respecto a las actuales protestas?

Creo que el 2011 teníamos o me tocó ser una de las voceras, era dirigenta del movimiento estudiantil, había orgánicas claras, las federaciones de estudiantes, las confederaciones estudiantiles que hacíamos como canales de representación que tratábamos de transmitir lo que se discutía en las asambleas de base. Los medios de comunicación actuaron casi de las misma forma, solo focalizaciones en hechos delictuales o en el vandalismo, luego ante el crecimiento de la movilización intentaron hablar de lo diverso y bonita que eran las protestas pero en cierto momento cuando se bajó una especie de línea editorial empezaron a intentar debilitarlo e invisibilizarlo. Hoy los medios juegan un rol similar.

Sin embargo el contexto de las movilizaciones es distinto, porque no hay grandes líderes, si bien hay organización sindical estudiantil que ha venido sosteniendo las principales demandas, que están presentes hace mucho tiempo, es muy distinto al 2011. No están los principales voceros o algunos reconocibles pero eso no significa que no hay organización, no es solo espontaneismo, hay orgánicas detrás de ésto, de trabajadoras y trabajadores, de pensionados, uniones comunales de adultos mayores, están ahí presentes. Lo que ha pretendido hacer el Gobierno con esto de que no hay grandes líderes, es decir bueno como no puedo conversar con nadie solo voy a conversar con los partidos políticos, porque hay igual organización social sindical que se ha querido invisibilizar para no abrir un diálogo social real con el pueblo de Chile.


¿Cómo analizás el accionar de Piñera desde el comienzo de las protestas?

Creo que Piñera ha cometido un error tras otro. Tienes un Gobierno que ha sido errático que ha improvisado, que ha tratado de tapar el sol con un dedo, que ha tratado de apagar el conflicto arrojando bidones de bencina en todo lo que ha hecho y no quieren ver lo que está de fondo, que hay una demanda generalizada que dice 'ya basta', queremos no delegar las soluciones sino ser parte de la posibilidad de incidir políticamente.

Tenemos un Presidente que desconoce el trasfondo de la evasión masiva que llamaron los estudiantes, los trató de vándalos, los mandó a reprimir con la policía, luego decretó un Estado de Emergencia y sacó a los militares a reprimir y luego cada vez que tomaba una decisión de reprimir o tratar esto como un problema delictual, la movilización y el descontento iba iba creciendo y se iba agudizando el conflicto.

Luego Piñera trata de pretender solucionar el problema con un cambio de Gabinete que fue prácticamente un enroque, y un cambio de rostro pero no de fondo y la ciudadanía salió de nuevo a las calles a decirle esto no es suficiente, piden la renuncia del Presidente, piden nueva Constitución. El Gobierno se quedó corto con sus respuestas, no solo ha sido errático y ha confundido lo que es una solución política con una solución militar represiva, sino que en lo temas de fondo no ha sido capaz de leer lo que está detrás de las exigencia ciudadana. Me da la impresión que la derecha es parte del problema y no de la solución.


¿Se termina la derecha en Chile?

Lo va a determinar el pueblo chileno, o quienes habitan este país y no implica sólo un cambio de Gobierno sino una modificación constitucional porque si un Presidente aunque sea de izquierda pero con el amarre constitucional que tenemos hoy tampoco va a ser capaz de dar un salto cualitativo en lo que es el modelo social político y económico que existe en Chile. Creo que el principal desafío para decir sí esto se acaba, va a ser una salida en la medida que haya un cambio de fondo que es a través de una nueva Constitución.