Sobre los manifestantes: "Es una generación a la que le quitaron todo, incluso el miedo"

En diálogo con Cenital, el diputado frenteamplista Giorgio Jackson explica cuáles son las principales demandas en las protestas y cuenta por qué piden una Asamblea Constituyente.

Leticia Martínez
10 de noviembre de 2019 14:11 hs
leticia@cenital.com  
@aletimartinez

Tres semanas de protestas en Chile. Estado de Emergencia, toque de queda, marcha atrás con la suba del precio del subte, y cambio de Gabinete de Sebastián Piñera. Nada logra frenar las manifestaciones que ya cumplen más de 20 días y que se convirtieron en las movilizaciones más masivas de la historia chilena, incluso más que las estudiantiles de 2011 que recorrieron el mundo, o las de la dictadura de Augusto Pinochet.

El diputado Giorgio Jackson nació en 1987, año en el que ya se avizoraba el plebiscito que daría final a la dictadura de Pinochet. Fue vocero durante las movilizaciones estudiantiles de 2011, que pedían la gratuidad en educación superior. Es ingeniero y llegó al Congreso de la mano de Revolución Democrática, uno de los partidos que integran el Frente Amplio, la coalición que fue una novedad en las elecciones presidenciales de 2017 al obtener un tercer puesto, con Beatriz Sánchez a la cabeza, detrás de las tradicionales alianzas políticas chilenas.

"La mayoría de la gente que está saliendo a las calles somos quienes nacimos cercanos al Plebiscito o después de 1990 cuando empezó la transición a la democracia en Chile. Es una generación que ya no tiene miedo, le quitaron todo incluso el miedo, como se dice", explica el legislador, quien perfectamente encaja con en esa definición sobre los manifestantes. Jóvenes que nacieron en los últimos años de dictadura, o ya en democracia, y que se criaron en el sistema privatista chileno. Debieron endeudarse para estudiar, padecieron el malestar de sus familiares por la dificultad para acceder a la salud, y ahora ven la imposibilidad que tienen sus padres para vivir con la pensión que reciben de las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP).

Los pasillos del Congreso no escapan a la tensión que se vive afuera. Llegan a la Comisión de Cultura, que preside Jackson, reconocidos actores y artistas chilenos que se someten a una acalorada discusión porque el Gobierno quiere recortar parte de su presupuesto. En ese marco, el joven legislador se escapa unos minutos para conversar con Cenital y explicar qué está sucediendo en el país trasandino, qué demandan y qué puede pasar en las próximas semanas.

A más de tres semanas del comienzo de las protestas, ¿cómo se encuentra Chile hoy?

Hoy la situación se mezcla entre una incertidumbre, por un lado, por no saber el Gobierno qué medidas va a tomar de manera específica, tanto en la agenda corta como también la discusión más profunda, respecto a la institucionalidad a la Constitución. Por otro lado, hay una nebulosa al esclarecimiento de los hechos de violaciones de derechos humanos que han ocurrido en estas dos semanas por agentes del Estado, tanto policías, policías de investigación o incluso militares.

Diría que la parte positiva es que hay de alguna manera una esperanza porque las personas se están empoderando, están diciendo que había aspectos que tenían que ver con los costos de vida, con los bajos ingresos, las dificultades de acceder a las pensiones o los servicios públicos. Hoy en día eso no es naturalizable sino que es algo que genera mucha decepción, rabia, frustración de la población y se lo están haciendo saber a las distintas instituciones, entre ellas al Congreso Nacional.


¿Cuáles son las principales demandas de la sociedad chilena en estas protestas?

Es difícil tratar de sintetizarlas porque no hay una institución, no hay una organización que sea representativa de todas las personas que se están movilizando. Lo que sí ha sido bastante consensuado son las pensiones (jubilaciones). Ya no es tolerable que sigan debajo de la línea de la pobreza ni un segundo más, hoy en día están cerca de los 109 mil pesos chilenos (8750 pesos argentinos). El Gobierno proponía subirlo a 120 o 130 mil, pero la línea de la pobreza definida por nuestras instituciones está sobre los 165 mil pesos. Por debajo de esa línea está difícil que podamos encontrar un entendimiento con el Gobierno porque la demanda es muy clara con respecto a la vejez y las pensiones.

Por otro lado, está también el tema de los servicios públicos. Son distintas cuentas que a fin de mes se les hace imposible a la ciudadanía poder cubrirlas con los salarios o pensiones que tienen, me refiero tanto a la cuenta de luz, de agua, y también lo que significa las tarifas del transporte sobre todo para las personas de la tercera edad para que tengan tarifa rebajada igual que los estudiantes.

Por último, un tema que es fundamental y que es más sistémico tiene que ver con el cambio a la Constitución que viene amarrada a la época de la dictadura. Lamentablemente hasta ahora nunca hemos tenido un momento en el que se haya podido discutir de manera completa qué Carta Magna queremos porque estamos amarrados a esos cantados de quórum de Tribunal Constitucional.

Tema aparte son los temas laborales. Los sueldos no alcanzan, son muchas horas semanales. Hay un proyecto para reducir la jornada laboral y también aquellos privilegios que existen en el sistema político como la dieta parlamentaria y otros aspectos más de privilegio que también se está reclamando que se saquen.


¿Hay posibilidades de avanzar en una Asamblea Constituyente?

Creemos que sí, que tener una discusión sobre una nueva Constitución requiere que no solo sea en cabildos, que está muy bien que pase y que nosotros estamos participando, pero eso se tiene que traducir. Hay que ver cómo la institucionalidad procesa eso y creemos que la Asamblea Constituyente es uno de los mejores mecanismos que existen para poder traducir aquello que está pasando en las calles en todas partes de Chile. Hay que ver cómo un texto a proponer para que sea un plebiscito el que decida. Modificarla a través de las reglas constitucionales creo que sería algo que a la ciudadanía no lo toleraría. En las últimas encuestas, que son bastante coincidentes, en que menos de un 10% cree que es el Congreso es quien debe modificar la Constitución.


Hay mucho enojo con la policía por la represión, pero continúan igual con las manifestaciones ¿cuál es la lectura que hacés del manejo del Gobierno en estas semanas de movilizaciones?

La mayoría de la gente que está saliendo a las calles somos quienes nacimos cercanos al Plebiscito en 1988 o después de 1990 cuando empezó la transición a la democracia en Chile. Es una generación que ya no tiene miedo, le quitaron todo incluso el miedo como se dice. Hoy en día hay una conciencia de que los derechos fundamentales deben ser respetados y por eso han sido tan escandalosas las violaciones a los derechos humanos que ocurrieron estos días.

Hay más frustración cuando el gobierno no responde a la altura de lo que debiese ser, creo que hoy día las prioridades de Gobierno van a tener que cambiar. Nuestra impresión es que se ha demorado mucho, ha sido muy lento poder retomar un rumbo de mayor escucha, empatía y humildad. El Gobierno ha sido muy duro desde el comienzo con el Estado de Excepción con los toques de queda, en algo que pasó de un grupo de 100 0 200 estudiantes, o pibes como le dicen allá, que se saltaron un torniquete del metro por un alza de 30 pesos, a ser una situación de Emergencia y estar en la situación en la que estamos actualmente, es un pésimo manejo de la administración de Piñera.