¿Por qué ahora Stornelli dice que irá a declarar en el caso D'Alessio?

El fiscal intentó vincular su decisión al cierre de la instrucción del caso Cuadernos, pero esa es noticia vieja. Lo que cambió esta semana es que se complicó su situación ante la Procuración.

Ariel Zak
11 de noviembre de 2019 12:11 hs
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@Ariel_Zak

Después de más de 160 días hábiles de rebeldía, el fiscal federal Carlos Stornelli anunció esta semana que se presentará ante el juzgado federal de Dolores donde está imputado en el marco de la causa en la que se investiga a una banda que realizaba extorsiones y espionaje ilegal por la cual está preso el falso abogado Marcelo D'Alessio. Dijo que lo hará porque la causa de los Cuadernos, que él investigó, ya fue elevada a juicio oral y, por ende, está "fuera de peligro". Pero tal elevación ocurrió hace más de un mes. Hay otros argumentos de peso para este sorpresivo giro y están vinculados al dictamen del comité evaluador que analizó su rebeldía en el marco de la Procuración General de la Nación.

El anuncio de Stornelli se produjo el miércoles. Esa tarde echó a correr la versión de que se presentaría en Dolores a declarar ante el juez federal Alejo Ramos Padilla quien lo declaró en rebeldía en marzo de este año después de que se ausentara a tres llamados a indagatoria. La información corrió confusa. Algún medio televisivo dejó que se viera un zócalo que daba a entender que Stornelli ya estaba en ruta, recorriendo los 200 kilómetros de separan Comodoro Py del juzgado de Dolores, pero nada de eso pasó ese día ni los posteriores.

El mismo miércoles Stornelli avisó en la Procuración General de la Nación (PGN), a través de un llamado telefónico, que había decidido presentarse a declarar en el caso D'Alessio. Fuentes de la PGN sostuvieron a Cenital que el contenido de la llamada fue volcado en los expedientes administrativos que se le siguen al fiscal del caso de los Cuadernos. Por esas horas ya circulaba en Comodoro Py y en la propia PGN la versión de que al día siguiente el comité evaluador firmaría el dictamen no vinculante con el que le recomendaría al procurador interino, Eduardo Casal, someter a Stornelli a un jury de enjuiciamiento que abriera las puertas al desafuero del fiscal que se negó a prestar indagatoria en seis oportunidades.

El jueves Stornelli dijo públicamente que se acercaría a Dolores y en su entorno hablaron de que habían presentado un escrito ante el juez del caso D'Alessio para informar que estaba a disposición y solicitar que se les fijara fecha de indagatoria. Eso, en rigor, tampoco ocurrió: hubo un llamado telefónico del abogado Roberto Ribas al juzgado de Ramos Padilla con el que anunció la futura presentación del escrito. Hasta última hora del viernes ese escrito no había llegado al expediente.

"Se apuró a avisar que iba a ir a declarar porque sabía que el comité evaluador le dictaminaría en contra y quiso desactivar el efecto negativo de esa situación", sostuvo ante Cenital una fuente que sigue el tema y que, a pesar de su lectura, confía en que Stornelli se presentará finalmente a responder en indagatoria.

Desde la procuración, tres fuentes indicaron que de los cinco miembros del comité evaluador que analizó la rebeldía de Stornelli la mayoría se habría volcado por sugerirle a Casal que correspondía iniciar el proceso de remoción para que el fiscal deje de escudarse en sus fueros para no ir a declarar. El dictamen, de todas formas, es reservado y la decisión final es del Procurador. Si Stornelli se presentará en Dolores, todo eso quedaría en abstracto.

¿Qué dirá Stornelli en Dolores? El fiscal insistirá con la idea que blandió desde el principio: que el caso D'Alessio es un armado kirchnerista para voltear la causa de los Cuadernos. También diría, según dejó correr entre sus colegas, que mantuvo conversaciones con el falso abogado pero que no fueron tal y como figuran en el expediente. Es decir: que los chats que tenía D'Alessio en su teléfono habrían sido editados.

La situación política fue el otro factor que apuró a Stornelli a anunciar que se presentaría en Dolores. El eventual cambio de gobierno y el desgaste que generó su rebeldía entre sus colegas hicieron que perdiera respaldo. Ya dejó trascender que en febrero cumple 60 años y que podría evaluar jubilarse. Pero si es removido de su cargo perdería la posibilidad de hacerlo con los haberes de privilegio de los que gozan jueces y fiscales. Preferible evitarlo. El tiempo se acabó.