Evo, al exilio

Tras el golpe de estado del domingo, el presidente y su vice abandonaron Bolivia


12 de noviembre de 2019 15:11 hs

Cerca de las 22.30 hora de Argentina, Evo Morales partió en un avión rumbo a México. "Quiero pedir a nuestras Fuerzas Armadas no mancharse con la sangre del pueblo", fueron las últimas palabras del ex presidente antes de subir a la aeronave en la ciudad de Chimoré, en Cochabamba, con destino al país gobernado por Andrés Manuel López Obrador (AMLO), donde será recibido en carácter de asilado político, en el contexto de las amenazas y la violencia que vive el Estado Plurinacional tras el golpe de Estado del domingo.

Luego de que Evo Morales anunciara su renuncia acorralado por las Fuerzas Armadas y la Policía, el ahora ex mandatario señaló que habían intentado apresarlo, intentando incluso convencer a sus custodios para que lo entreguen a las fuerzas de oposición. Tras tomar conocimiento de los hechos, el gobierno mexicano le ofreció asilo político y la posibilidad de acceder, si así lo deseara, a la condición de refugiado, que permite que no sea "devuelto" a Bolivia, o a ningún lugar donde se considere que está en riesgo su vida.

El viaje

Tras la renuncia, Evo Morales se refugió en el Chapare, zona de clima subtropical en la que surgió como líder cocalero, en el Departamento de Cochabamba. Desde esa misma provincia, pero en el pueblo de Chimoré fue desde donde partió su vuelo, a 570 kilómetros de la ciudad de La Paz, junto con el vicepresidente Álvaro García Linera.

"Hermanas y hermanos, parto rumbo a México, agradecido por el desprendimiento del Gobierno de ese pueblo hermano que nos brindó asilo para cuidar nuestra vida. Me duele abandonar el país por razones políticas, pero siempre estaré pendiente. Pronto volveré con más fuerza y energía", escribió en Twitter minutos antes de partir rumbo a México.

Si bien se esperaba que Perú facilitara el uso de su espacio aéreo para el vuelo, algo que había agradecido el presidente electo argentino, Alberto Fernández, la autorización fue revocada y el avión mexicano hizo una escala en territorio paraguayo, antes de seguir rumbo al país azteca sobre el espacio aéreo brasileño.

Fue el propio el canciller mexicano, Marcelo Ebrard, quien en conferencia contó que tuvieron dificultades para sacar a Evo Morales de Bolivia, y para arreglar el uso del espacio aéreo en países como Perú y Ecuador, que no fue posible. "Periplo por diferentes espacios y decisiones políticas", sostuvo el canciller sobre el viaje de Evo, al país que históricamente ha acogido a dirigentes políticos, de derechos humanos, entre otros, en su territorio.

De acuerdo a lo que contó Ebrard, en la ida Perú otorgó la autorización de vuelo y el avión bajó a recargar combustible y a lograr que las autoridades de Bolivia aceptaran que el avión mexicano entrara en su país, hicieron un primer intento de vuelo a Bolivia pero les dijeron que el permiso obtenido "ya no era válido".

Tras esperar en Lima (Perú) varias horas, se logró que el comando de la Fuerza Aérea Boliviana, explicó, les otorgara el permiso válido. "Lo cual también dice quién tiene el poder en Bolivia", opinó. Una vez aterrizado en Bolivia, donde recogieron a Morales, "el gobierno de Perú dio marcha atrás por razones políticas", indicó el funcionario, que precisó que a partir de ahí elaboraron "un plan B".

"Fue muy difícil y muy tenso porque en el aeropuerto donde estaba Evo ya había seguidores y simpatizantes de él alrededor del aeropuerto. Y dentro, (estaban) las Fuerzas Armadas de Bolivia", concluyó el canciller sobre las vueltas que tuvo que dar el avión para iniciar rumbo a México, curiosamente facilitada por mandatarios derechistas como Abdo y Bolsonaro.

Condena y celebración por el golpe

"Tras casi 14 años y tras su reciente intento de saltarse la Constitución boliviana y la voluntad del pueblo, la salida de Morales preserva la democracia y abre el camino para que el pueblo boliviano haga que se escuche su voz", fue el mensaje que Donald Trump transmitió a través de una declaración de la Casa Blanca con respecto al golpe en Bolivia.

El mandatario estadounidense sostuvo además que lo que sucedió en Bolivia es una "contundente señal a los regímenes ilegítimos de Venezuela y Nicaragua de que la democracia y la voluntad del pueblo siempre prevalecerán".

Entre quienes estuvieron más cercanos a la postura de Trump, se encuentra el mandatario brasileño, Jair Bolsonaro, de quien se conoce su vínculo aceitado con el republicano, quien se burló de la situación de Morales y afirmó: "Tengo un buen país para él: Cuba". Por su lado, el gobierno de Mauricio Macri tampoco habló de golpe, por lo que fue cuestionado en el país, diferenciándose del presidente electo, Alberto Fernández, quien no solo condenó el golpe fuertemente, sino que además fue uno los artífices de la salida de Evo del país.

Las condenas internacionales al golpe boliviano han sido hasta ahora sorprendentemente escasas a nivel de Estado. Entre las democracias republicanas de la región, apenas Uruguay, México y el gobierno electo argentino se pronunciaron con contundencia respecto de la existencia de un golpe de estado, que también fue denunciado por los gobiernos de Cuba y de Venezuela. Fuera de la región sólo Rusia y Turquía habían manifestado hasta el cierre de esta nota preocupaciones en el mismo sentido. Una relativa ausencia diplomática que contrasta con los numerosos pronunciamientos de figuras políticas como los ex-presidentes Lula Da Silva, Dilma Rousseff, Rafael Correa, o el ex premier griego, Alexis Tsipras, el anterior Secretario General de la OEA, José Miguel Insulza y líderes opositores como el candidato presidencial estadounidense Bernie Sanders o el líder laborista británico Jeremy Corbyn.