Martes negro en Bolivia

La ciudad de El Alto vivió otra jornada de represión y muerte.

Leticia Martínez
20 de noviembre de 2019 15:11 hs
leticia@cenital.com  
@aletimartinez

Se escuchan llantos desgarradores. Frazadas y flores cubren los cuerpos de los seis fallecidos en Senkata, como consecuencia de la represión policial militar en la planta de combustibles de esa localidad. La Parroquia San Francisco de Asís del distrito 8 de El Alto está rebalsada de padres, madres, hermanos y amigos que no encuentran explicación a la muerte de sus seres queridos. Las nuevas víctimas ensanchan el triste listado de 30 personas muertas desde la realización de las elecciones un mes atrás, de las cuales 20 fueron asesinadas desde que se autoproclamó presidenta Jeanine Áñez.

Toma y represión

Movimientos sociales cercanos al Movimiento al Socialismo (MAS) que rechaza el gobierno de facto de Áñez, mantenían bloqueado el ingreso a la planta de combustibles de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) desde el martes. Ante el desabastecimiento de combustibles que ya provocó la reducción de la frecuencia en el transporte público, además de la falta de algunos productos básicos, la policía junto a los militares realizaron un operativo para terminar con la protesta que se llevaba adelante en la localidad de Senkata, donde se ubica la planta de combustibles.

Las versiones varían de acuerdo a quien se escuche. Por un lado, las fuerzas de seguridad sostienen que lo manifestantes se negaban a abrir paso, y que debieron hacerlo arrojando gas lacrimógeno. El propio ministro de Defensa del gobierno de facto, Luis Fernando López, aseguró que de las Fuerzas Armadas "no salió un solo proyectil". Lo llamativo es que circulan una serie de videos en las redes, donde se puede ver con claridad la represión y un dato que es innegable: la cantidad de muertos asciende a 6 personas.

Morir por la democracia

Juan José Tenorio Mamani tenía 23 años y es uno de los manifestantes que fue asesinado. Su madre y su esposa rodean su cuerpo lleno de flores, acompañado por un cartel que dice "el Rey del litio". En diálogo con David Ticona Balboa, periodista boliviano que presenció los hechos en Sinkata, la compañera del joven muerto asegura, sin poder contener las lágrimas: "Me están dejando con un hijo que él quería ver crecer y ahora no está. Era joven, tenía una vida por delante. Quiero justicia y que las personas que hayan hecho esto entren a la cárcel".

El deseo de la esposa del joven asesinado de encontrar justicia parece imposible, en el contexto actual de Bolivia. La autoproclamada presidenta firmó esta semana un decreto que brinda impunidad a los efectivos de seguridad. "El personal de las Fuerzas Armadas, que participe en los operativos para el restablecimiento del orden y estabilidad pública, estará exento de responsabilidad penal cuando en cumplimiento de sus funciones constitucionales, actúen en legítima defensa o estado de necesidad", se explica en la cuestionada normativa que cuestionan por dar vía libre para matar sin ser juzgados.


¿Aval para matar?

"En Senkata los militares, avaladas por un decreto que las exime de toda responsabilidad penal en el uso de la fuerza, intervino en el bloqueo de forma violenta produciendo 6 muertos y muchos heridos, alrededor de 30. En horas de la noche el ministro de Defensa señaló que no hay disparos de armas del calibre que las Fuerzas Armadas. Sin embargo, algunos videos caseros de gente de la zona acompañan el desmentido de esta situación, a raíz de que se ve a militares disparando sus armas de fuego y apuntando a objetivos de forma clara", describe en diálogo con Cenital el politólogo boliviano, Jorge Richter, lo que sucedió en la toma de la planta de combustibles.

Consultado acerca de cómo influyó el decreto de Áñez en el uso de las fuerzas en la represión de esta semana, Richter afirma que la normativa genera un "estímulo" porque ya no existe el miedo de los efectivos a poder recibir futuras acciones penales. "Es un aval que le permite al gobierno de turno contar irrestrictamente con este factor de poder que es un soporte fundamental para el sostenimiento del actual el gobierno", afirma el analista político.

Golpe y crisis

Desde las elecciones pasadas del 20 de octubre el país se encuentra convulsionado. Primero con las movilizaciones en desconocimiento de la victoria de Evo Morales, luego con el forzamiento de las Fuerzas militares al Presidente para que renuncie, en un claro golpe de Estado. Con el ex mandatario asilado en México, el país atraviesa una fuerte crisis. Una presidenta autoproclamada, movilizaciones por todo el país en su rechazo y el llamado a elecciones que no se acuerda.

El ministro de la Presidencia de facto, Jerjes Justiniano, abogado de Fernando Camacho, le dio anoche un ultimátum de 48 horas al Parlamento, dominado por la mayoría de dos tercios del MAS, para convocar a elecciones. Áñez sostuvo que "si Dios quiere" en las próximas horas se conocerá la fecha del llamado a elecciones, el cual Evo ya adelantó que no participará pero pidió que lo dejen volver al país.

Hay que ver cómo se desarrollan los hechos, pero la represión que se pudo ver a través de las crudas imágenes que circulaban de manifestantes muertos y otros heridos difícilmente puedan llevar a una situación de calma. Al ser consultado por cómo cree que continuará la situación tras las muertes en Senkata, Richter es contundente: "Esto va a generar la exacerbación de los sectores de la zona El Alto, hoy están nuevamente bloqueando. Las 40 cisternas que salieron ayer solo van a abastecer por 48 horas o menos. Esto significa que el problema está latente y que no se descarta un nuevo enfrentamiento en la zona".