Casación entra en calor de cara al recambio de autoridades

Comienzan a sonar nombres para presidir el máximo tribunal penal del país durante el primer año del gobierno de Alberto Fernández. Macrismo vs. peronismo en escala judicial.

Ariel Zak
24 de noviembre de 2019 10:11 hs
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Un juez de la Cámara federal de Casación Penal atraviesa el largo pasillo del primer piso del edificio de los tribunales federales de Comodoro Py para llevarle una propuesta a un colega. Se trata de un plan para lograr colocar al próximo presidente de ese tribunal que será, en rigor, quien maneje el vínculo con la Corte Suprema y el Poder Ejecutivo en los primeros años del nuevo gobierno. "Esto no lo voto", escucha como respuesta. Pero el tema no está cerrado. Al contrario, recién empiezan a calentarse los motores.

En los primeros días de diciembre, los jueces de Casación se reunirán en el acuerdo plenario en el que deberán ungir a las autoridades de ese cuerpo para el 2020. No se trata de cualquier tribunal: es el que revisa las decisiones en materia penal federal de todo el país y en el que el macrismo logró nombrar a cuatro integrantes. De hecho, su actual presidente, Carlos Mahiques, llegó desde el fuero ordinario -en un controvertido traspaso - luego de haber sido ministro de María Eugenia Vidal. Bajo la órbita de Casación, el titular de la cartera de Justicia, German Garavano, quería -o todavía quiere- poner el programa de protección de testigos que alberga, entre mucho otros, a algunos arrepentidos que declararon contra el kirchnerismo en causas de corrupción.

Aunque aún las internas no explotaron del todo, las negociaciones para elegir al próximo presidente de la Casación comenzaron a agarrar cierto ritmo. Hay, al menos, tres candidatos a encabezar ese tribunal de 13 integrantes durante el primer año del gobierno de Alberto Fernández: el actual presidente Mahiques, de estrecho vínculo con el gobierno saliente; Ángela Ledesma, impulsada por el ala de Casación con mayor llegada al gobierno entrante; y Daniel Patrone, uno de los últimos magistrados en sumarse al tribunal.

La Cámara Federal de Casación Penal es el máximo tribunal de ese fuero y se coloca solo por debajo de la Corte Suprema de Justicia. Es el tribunal encargado, por ejemplo, de revisar las sentencias dictadas por los tribunales de los juicios orales en causas de corrupción, trata o narcotráfico. Unifica criterios jurídicos y, a partir de allí, sienta jurisprudencia. Es el tribunal que gobierna el edifico de Comodoro Py y administra su espacio. Encabezarlo puede hundir a cualquiera en el fango, como le pasó al camarista Juan Carlos Gemignani quien había comenzado el 2019 como presidente y, antes de ser invitado por sus colegas a dejar ese lugar, debió enfrentar un desborde cloacal que dejó la planta baja del edificio sumergida en materia fecal.

La danza de candidatos

Todavía ninguno de los tres candidatos tiene asegurados los siete votos que consagrarán al próximo presidente de la Casación. Pero el escenario comenzará a ordenarse con mayor claridad en la próxima reunión de superintendencia -la semana que viene- donde el presidente del cuerpo y los de las cuatro salas de Casación buscarán ponerle fecha al acuerdo en el que se decidirán las autoridades para el período que va del 1 de enero al 31 de diciembre del 2020.

El cambio de gobierno generó un sacudón en el tablero, como ocurrió en tantos otros aspectos de la vida política y social argentina. Si el macrismo hubiera logrado retener el poder político a nivel nacional, la continuidad de Mahiques al frente de Casación sería por estas fechas una cuestión segura. Pero ahora está en discusión.

Los que alientan off the record la continuidad de Mahiques sostienen que no ejerció aún un mandato completo porque tomó el cargo en mayo tras la renuncia de Gemignani, sobre quien comenzaba a avanzar en el Consejo de la Magistratura una denuncia por haber ordenado la detención de una secretaria que se había negado a ejecutar una orden. Citan, además, el antecedente de Juan Fégoli quien en septiembre de 2007 asumió la presidencia de Casación tras la renuncia de Alfredo Bisordi y permaneció en el cargo durante el 2008.

Los que alientan la salida de Mahiques de la presidencia de Casación blanden otro tipo de argumentos: algunos recuerdan que su designación fue cuestionada en el informe del relator el relator de Naciones Unidas sobre independencia del Poder Judicial, Diego García-Sayán; que además lo identificó como un juez vinculado con los gobiernos de Mauricio Macri y María Eugenia Vidal. Ese texto aún aguarda las respuestas del Gobierno nacional que es, en rigor, el señalado por el supuesto avasallamiento de poderes. Nadie olvida que Mahiques fue trasladado por decreto presidencial de la Cámara Nacional de Casación en lo Criminal y Correccional de la Capital Federal a la Cámara Federal de Casación Penal. Un hecho inédito y primero resistido por sus colegas que luego fue enmendado cuando su pliego pasó por el Senado.

La posibilidad de que la presidenta de Casación sea Ledesma, que se viene cocinando a fuego lento, tiene por objetivo restablecer un viejo orden de sucesiones según el cual después le tocaría el turno a Gustavo Hornos y luego a Alejandro Slokar -por orden de decreto de designación- para que una vez "cumplida la ronda" se sumen a la misma los últimos jueces en llegar al tribunal: Petrone, Guillermo Yacobucci y Diego Barroetaveña (todos juraron en 2018). Quienes apoyan esa moción también habían resistido la idea de que Gemignani encabezara la Casación en 2018 y que su vice sea Mahiques. Un caso sería el de la jueza Ana María Figueroa que había votado en contra de esa dupla, tras señalar que Gemignani no representaba a sus colegas.

La tercera posición tiene como candidato a Petrone, detrás del cual vendrían los "otros nuevos". Y oscilando entre estas dos últimas posibilidades están los que también plantean la chance de la "operación lasaña": que implicaría alcanzar un acuerdo para intercalar las presidencias de los jueces de más antigüedad con las de los últimos en llegar; por ejemplo: Ledesma-Petrone-Hornos.

Los escenarios comenzaron a trazarse en los cómodos despachos de los camaristas de Casación a la par de una situación que generó malestar: el intento del gobierno de mandar al máximo tribunal penal, por Decreto de Necesidad y Urgencia, el sistema de protección de testigos que depende del ministerio de Justicia. La mayoría de los magistrados se opuso a esa decisión del ejecutivo que, al menos por ahora, no se materializó.

En el interior de la Casación todavía hay recelos. Algunos están convencidos que el gobierno de Macri avanzó en esa idea de la mano de la aprobación de Mahiques, aunque el presidente de la Casación aseguró ante sus colegas que él también se enteró del tema por los medios y que se los transmitió tan pronto como recibió una comunicación oficial. El tema aún no está cerrado.

Los primeros movimientos vinculados con el recambio de autoridades ya empezaron a ocurrir. Los proyectos no escritos van y viene por los pasillos de tribunales. La mayoría descuenta que, por compromisos de fin de año de algunos de los jueces, la reunión de acuerdo en la que se elegirán las autoridades se realizará antes del 10 de diciembre. Si ocurre después podría aparecer el "voto telefónico", con el que la Casa Rosada podría manifestar sus preferencias.