Mayans, la antítesis de Pichetto para cuidar el mega bloque del Frente de Todos

Hace un año, el rionegrino lo acusó en pleno recinto de haberse "comprado el traje cubano de la revolución" por su cercanía con Cristina Fernández de Kirchner. Ahora, el senador formoseño comandará el bloque soñado que nunca pudo presidir su colega.

Noelia Barral Grigera
28 de noviembre de 2019 12:11 hs
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José Mayans, flamante presidente del bloque del Frente de Todos en el Senado, comandará el bloque con el que soñaría cualquier presidente en ejercicio: del total de 72 bancas, 41 estarán bajo su conducción (una de ellas ocupada por José Alperovich, de licencia por seis meses, acusado de violación). Ese poder de fuego estuvo antecedido por su cercanía con el kirchnerismo aún cuando se desempeñaba como vicepresidente de quien hoy aparece casi como su antítesis: el otrora jefe del bloque kirchnerista, luego peronista, y finalmente candidato a vicepresidente de Mauricio Macri, Miguel Pichetto.

El formoseño es un hombre del gobernador Gildo Insfrán y además es legislador de carrera. Asumió en el Senado en 2001 y reeligió en 2005, 2011 y 2017. Antes, desde 1987, fue diputado provincial. No hay manejo legislativo que se le escape ni pasillo del Congreso que desconozca.

En los últimos años se había convertido en un fuerte contrapeso para Pichetto dentro del bloque del PJ, incluso durante el final del segundo gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, quien lo terminó ungiendo al frente del mega bloque que ella misma se encargó de construir.

Durante 2015, Pichetto se mostraba incómodo cada vez que tenía que defender, con discursos o con votos, al entonces vicepresidente Amado Boudou de los intentos del radicalismo por correrlo del Senado. Mayans siempre defendió al ex ministro de Economía investigado, entre otras causas, por su presunta participación en el asesoramiento privado para la renegociación de la deuda de, justamente, Formosa.

Con Macri presidente, los enfrentamientos entre Mayans y Pichetto recrudecieron y comenzaron a suceder en público. En reuniones de comisiones o en el recinto, sus agarradas fueron memorables.

En noviembre de 2017, un Pichetto cada vez más cercano a Cambiemos presentó junto con el presidente provisional del Senado, Federico Pinedo, un proyecto de ley para modificar las regulaciones que alcanzan al Ministerio Público Fiscal y a la designación del titular de la Procuración. La iniciativa había sido redactada al calor de la pelea entre Macri y Alejandra Gils Carbó y finalmente fracasó en Diputados por la oposición de Elisa Carrió. En medio de ese trámite, Mayans y Pichetto empezaban a mostrar su diferencias y se cruzaron públicamente en una reunión de comisión.

Tres meses más tarde, en febrero de 2018, se volvieron a trenzar. El Senado definía autoridades y hubo un tironeo por la Prosecretaría de Coordinación Operativa. El Frente para la Victoria proponía para ese cargo a su ex jefa de bloque en Diputados, Juliana Di Tullio. Pichetto se negó a respaldarla y en la votación por el cargo la rechazó, junto a varios otros peronistas y a Cambiemos. Ganaron 44 a 18. Mayans se anotó entre los que votaron a favor de Di Tullio.

En agosto de ese mismo año llegaría una de las discusiones parteaguas para el peronismo en el Senado: permitir o no los allanamientos a Cristina Fernández de Kirchner pedidos por Claudio Bonadio. La bancada que todavía comandaba Pichetto tuvo una discusión fuertísima resolvió que no tendría una postura unánime a la hora de la votación. El rionegrino había anunciado públicamente su disposición a permitir los allanamientos al menos en los domicilios de la ex presidenta. Mayans estuvo en la vereda de en frente. Para el formoseño, Bonadio "tiende a dar un golpe mediático" y "un poquito también a humillar" a la senadora.

Dos meses después, se volverían a enfrentar por algunas leyes impositivas y, principalmente, por el DNU con el que Macri eliminó el Fondo Federal Solidario (conocido como fondo de la soja).

En una visita del ministro Rogelio Frigerio al Senado, Pichetto le pidió al funcionario que aclarara lo sucedido con aquel decreto. Pero el pedido no fue inocente. Al introducir su pregunta, el rionegrino coló una crítica solapada a los gobernadores que empujaban la restitución del Fondo, entre ellos Insfrán: "Si era tan vital (el fondo de la soja), debería haberse tratado en la Cámara de Diputados", deslizó. Mayans montó en cólera."¡Nosotros no somos el espejo de la Cámara de Diputados!. ¡La Cámara de Diputados puede tratar lo que quiere, pero nosotros somos Cámara revisora y tenemos la obligación de revisar!. ¡En ninguna parte la Constitución dice que nosotros tenemos que votar lo que vota Diputados!", exclamó cuando le llegó el micrófono.

Frigerio no se salvó. El formoseño lo acusó de presionar en el Senado para evitar que el DNU caiga. "Que usted venga a dar instrucciones de cómo tenemos que sesionar es vergonzoso", le apuntó.

Esas palabras provocaron la reacción de Pichetto. "A mí nadie me dio ninguna instrucción, mucho menos el ministro del Interior", se atajó. "Algunos quieren prender fuego la pradera. Algunos gobernadores se compraron el traje cubano de la revolución", cerró Pichetto.

Mayans le seguía respondiendo fuera de micrófono a los gritos sin sospechar que exactamente un año después no sólo Pichetto ya no estaría ni dentro del PJ ni dentro del Senado, sino que además él sería el elegido para reemplazarlo.