Bibi, entre los votos y la Justicia

Mientras se esperan nuevas elecciones para superar el bloqueo político, Benjamin Netanyahu fue acusado por cargos de corrupción.

Leticia Martínez
29 de noviembre de 2019 11:11 hs
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Benjamín Netanyahu se convirtió en el primer jefe de Gobierno en ejercicio de la historia israelí en ser formalmente acusado por cargos de corrupción. El Primer Ministro acusa una conspiración proveniente de la izquierda y llamó a sus seguidores a movilizarse, con la mira puesta en la que sería la tercera elección general en menos de un año.

Netanyahu, de 70 años y líder del partido ultranacionalista Likud, gobierna Israel de manera ininterrumpida desde el 2009. Con los tres años en que ocupó el poder en la década del '90 del siglo pasado, ya es el gobernante que lleva más tiempo ejerciendo el poder en la historia del Estado de Israel, por encima del fundador del Estado, el laborista David Ben Gurión. Su procesamiento, que añade una novedad a sus récords, probablemente acentúe su rasgo de gobierno hasta ahora más efectivo, la división social.

Israel atraviesa una situación de bloqueo político tras haber realizado dos elecciones en abril y septiembre, sin poder formar gobierno. En ese contexto, en que los israelíes se predisponen a ir a votar por tercera vez, el fiscal general, Avichai Mandelblit, anunció el procesamiento de Netanyahu, acusándolo de haber sido partícipe en tres casos de corrupción.

A horas de conocido el procesamiento, el Primer Ministro declaró que se busca llevar adelante un atropello a la democracia, y bajo ese argumento, convocó a la manifestación de sus seguidores, bajo el slogan de detener un golpe de Estado. Su rival político de la agrupación centrista Azul y Blanco, Benny Gantz, afirmó que es la primera vez que un gobierno "organiza una protesta contra el sistema judicial del que es responsable".

¿De qué se lo acusa?

Las acusaciones versan sobre cargos de fraude, cohecho y abuso de confianza en tres casos de corrupción, de acuerdo a lo que comunicó el propio Ministerio de Justicia israelí, y van desde recibir miles de dólares en regalos a la utilización de la influencia de su cargo en beneficio propio y sobornos.

De acuerdo a los cargos, Netanyahu habría usado su influencia para ayudar a un empresario de telecomunicaciones, a cambio de una cobertura mediática favorable a su gestión, un procedimiento que habría repetido también con un diario. Además, habría recibido miles de dólares de regalos de empresarios en bebidas alcohólicas y cigarros.

¿Qué dice Netanyahu?

La primera respuesta que se conoció del premier, tras la acusación del fiscal, fue hablar de un intento de golpe de Estado. "Estamos presenciando un intento de llevar a cabo una revolución legal. Es un proceso contaminado por intereses extranjeros, con el objetivo de derrocar a un primer ministro derechista", afirmó el dirigente del Likud

Asimismo, el Primer Ministro afirmó que las acusaciones responden a una "caza de brujas", y cuestionó a los medios de comunicación y a la Justicia de su país. Luego de ello, miles de sus partidarios se manifestaron en su apoyo.

Elecciones frustradas

Las complicaciones judiciales de Netanyahu, se dan en el marco de un complejo año electoral que se encamina a realizar el tercer llamado a votación. En abril se llevó a cabo una primera elección en la que ni él ni su rival, el ex jefe de las Fuerzas Armadas Benny Gantz y líder de la alianza centrista Azul y Blanco, pudieron lograr acuerdo para ser investido, algo que se repitió en septiembre.

La presidenta de la Knesset, el Parlamento israelí, Yuli Edelstein, hizo un llamado a la cordura a los partidos para evitar ir a una tercera elección y anunció que los espacios políticos comenzarán a negociar: "Hoy me puse en contacto con los dos principales líderes de los partidos y les pedí que dieran instrucciones a los dos equipos de negociación para que se reunieran de nuevo en mi oficina".

Apoyo de Trump

Además de las manifestaciones, que defienden a Netanyahu y piden encarcelar a los abogados que lo denuncian, el premier suma un apoyo internacional clave: Estados Unidos, de la mano de Donald Trump.

El mandatario norteamericano no solo ha demostrado su apoyo públicamente al premier, sino que además lo ha hecho en actos concretos. Apenas asumió el magnate decidió trasladar la Embajada de Estados Unidos de Tel Aviv a Jerusalén, dándole así un primer reconocimiento a Israel en la disputa que mantiene con los palestinos.

Luego, Trump reconoció los Altos de Golán, que Israel se anexó luego de arrebatárselos a Siria en 1967. Como si esto fuera poco, recientemente, contrariando la histórica posición de las administraciones norteamericanas, el Presidente anunció que modificaría la posición de los Estados Unidos, dejando de cosiderar los asentamientos en Cisjordania como contrarios al derecho internacional.

Contexto y futuro

Tras conocerse el procesamiento, algunos compañeros del Likud comenzaron a pedir que se realicen primarias en el espacio político para elegir a otro representante. Mientras tanto, y en medio de la polémica nacional, la relación con los palestinos se mantiene al margen de la grieta. Tras dos días de disparos de proyectiles, el Ejército israelí bombardeó objetivos del movimiento islámico Hamas en la Franja de Gaza. A la par, se conoció que el gobierno expulsó al director regional de la ONG Human Rights Watch (HRW), Omar Shakir, por considerar que aboga promueve el boicot contra Israel. Una medida que, de haberse tomado en otro país, seguramente habría motivado protestas de la Embajada estadounidense.