Monzó: la rebelión en marcha

Con los últimos movimientos, Juntos por el Cambio perdió la posibilidad de ser la primera minoría después del 10 de diciembre. Dos claves para ese resultado: la postura del presidente de la Cámara de Diputados y el malestar por el tándem Macri - Ritondo.

Noelia Barral Grigera
1 de diciembre de 2019 12:12 hs
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Tras cuatro años de amagar con una ruptura si el macrismo seguía destratándolo, finalmente el presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó, parece haber puesto en marcha la rebelión. Su lanzamiento político en Florencio Varela, con picantísimas indirectas contra Mauricio Macri, sus últimas declaraciones públicas y los movimientos en el futuro bloque de Juntos por el Cambio se combinaron en los últimos días para un resultado poco auspicioso para el PRO en el próximo Congreso: ya no conducirá el espacio con más diputados dentro de la Cámara baja. Perdió bancas y será superado por el Frente de Todos.

Los hechos se encadenaron en cuestión de horas. El jueves, mientras Monzó hablaba en Varela, dos diputados anunciaban su alejamiento del interbloque macrista. El santacruceño Antonio Carambia, que representaba al PRO, y la tucumana Beatriz Ávila, del partido por la Justicia Social de esa provincia, dejarán Cambiemos después del 10 de diciembre. Ambos tienen mandato hasta 2021 e integran la decena de nombres con los que contaba Monzó para armar un espacio aparte del PRO dentro del interbloque de Juntos por el Cambio.

"Ellos simpatizaban con generar un espacio distinto dentro del interbloque. Un espacio que íbamos a estar nosotros conduciéndolo", detalla uno de los hombres más cercanos a Monzó. El actual presidente de la Cámara de Diputados le propuso ese esquema a Macri, pero el presidente se lo negó. Un error que, para el grupo que conduce Monzó, está empezando a mostrar sus efectos, con resultados que irán más allá de estas dos deserciones. "Con ellos tenemos relación política desde hace muchos años y su corrimiento tiene que ver con el capricho de querer pintar todo de amarillo y de plantear, como viene planteando (el próximo presidente del bloque PRO, Cristian) Ritondo, esta lógica binaria de si no sos del PRO sos un Borocotó. Hay un error de conducción y de criterio en el bloque. Ritondo le echa la culpa a Macri y a Horacio (Rodríguez Larreta) de que le bajaron esa línea", abunda el dirigente en diálogo con Cenital.

Los primeros en irse (y en querer irse, pues hay otros diputados de Juntos por el Cambio que van en la misma senda pero todavía no concretaron la salida) reúnen algunas características: o bien no son del PRO y responden a partidos provinciales, o bien son de distritos adonde Macri no mide. Todos miran ahora qué hará el bonaerense Pablo Ansaloni, del Partido Fe, expresión política de la UATRE. Ese sindicato, tal vez el único plenamente identificado con el macrismo durante los últimos cuatro años, viene mostrando una cercanía cada vez más intensa con el presidente electo, Alberto Fernández.

Monzó no esquiva las especulaciones públicas. En las últimas horas, en las varias entrevistas que dio, dejó dos definiciones a tener en cuenta para el futuro del Congreso: "No soy del PRO. Sigo siendo un afiliado peronista", dijo. Y agregó: "Voy a colaborar en todo lo que pueda para que Alberto Fernández tenga éxito, porque eso va a hacer que vivamos mejor todos".

Por Ansaloni y por los diputados que responderán directamente a Monzó, como Sebastián García de Luca y Silvia Lospennato, es que cerca del presidente de la Cámara de Diputados consideran que Ritondo comenzará su gestión con el bloque virtualmente roto. "A algunos se nos complica algo más por una cuestión de temporalidad, nada más", señalan. ¿Significa que habrá otra ruptura formal en los próximos meses? "Si esto sigue así, es un tema de tiempo nomás".

Después de los últimos movimientos, Juntos por el Cambio tendrá un techo (amenazado) de 117 diputados. Mientras que el Frente de Todos, que con la jugada de Cristina Fernández de Kirchner en el Senado también logró sumar en Diputados, contará con 120 bancas por la incorporación de los siete santiagueños y los tres misioneros.

Quedan 9 días para la asunción de la nueva composición del Congreso y las fichas se siguen moviendo.