¿Qué dice la nueva encuesta sobre creencias religiosas y por qué es importante?

El estudio realizado por investigadores del Conicet, el primero luego de 2008, ofrece un panorama cabal sobre el lugar de los credos y la fe en nuestra sociedad. El catolicismo profundiza su declive.

Juan Elman
3 de diciembre de 2019 12:12 hs
juan@cenital.com  
@juan_elman

Después de once años a la espera, tenemos nuevos datos sobre el lugar que ocupa la religión en nuestra sociedad, con sus diferentes credos, simbologías y opiniones respecto a nuestra vida en común. La Segunda Encuesta Nacional de Creencias y Actitudes Religiosas, realizada por investigadores del Conicet y publicada hace algunas semanas, ofrece una robusta mirada sobre el asunto mientras permite comparar tendencias con los datos recopilados por la primera encuesta del 2008.

Una mirada rápida dice que el catolicismo se encuentra en declive, aunque conserva una mayoría atenuada: el 62,9% de argentinos adhiere al credo, mientras que en el 2008 esa cifra alcanzaba el 76,5%. Crecen los argentinos que no se identifican con ninguna religión (18,9% contra un 11,3% que lo hacía en 2008) y los evangélicos, que escalan del 9 al 15,3% y predominan en sectores de nivel educativo bajo. La elección de un Papa argentino, una de las novedades respecto a la primera encuesta, no modifica la vida religiosa de la sociedad. Cada vez son más los argentinos que esquivan la misa y practican la religión en su intimidad, una suerte de 'cuentapropismo' religioso.


La encuesta es accesible y se puede leer acá. Estas son algunas claves para entender el significado del estudio.

La matriz católica está en picada libre

Las conclusiones de la encuesta del 2008 ya registraban una ruptura del monopolio católico, una creciente pluralización en el campo religioso y una mayor individuación en las prácticas religiosas. Los resultados de esta encuesta aceleran de manera brutal la tendencia. "Pensé que era imposible que cambiara tanto el paisaje religioso del país en diez años", sostiene Sol Prieto, socióloga especializada en el campo de la religión y parte del equipo de investigación del programa de donde emerge la encuesta. "La adhesión al catolicismo bajó en diez años lo mismo que había bajado desde el censo de 1960 al 2008. Habla de una velocidad importante", dice Prieto a Cenital. El censo de 1960 había sido el último donde se preguntó sobre creencias.

Si a lo largo de la historia las discusiones sobre la construcción de la nación y la identidad nacional supieron tener al catolicismo, con sus prácticas e instituciones, en el centro de la escena, el declive pone en entredicho dicha matriz. "Estamos cada vez más cerca de dejar de ser un país de mayoría católica, eso es significativo", dice Pablo Semán, profesor de la Universidad de San Martín.

No es únicamente la cifra total lo que apoya la tesis sobre la explosión de la matriz católica. Al mirar el corte generacional se advierte que las nuevas generaciones se alejan cada vez más del catolicismo: en el segmento de 18 a 29 años, los sin religión representan el 24,7% mientras que los evangélicos trepan a casi el 20%.


En el apartado sobre creencias se refuerza la tesis. Los argentinos creen menos en Jesucristo, Dios y el Espíritu Santo. La creencia en la Virgen registra una caída del 15% respecto al 2008 y el declive en la creencia de los santos es aún mayor. La creencia en la astrología y la energía son las únicas en aumento.


Por otro lado, los católicos, a diferencia de los evangélicos, asisten menos a misa, rezan menos en sus casas, leen menos la biblia (solo el 40% de los adherentes lo hace) y registran un menor consumo de oferta cultural religiosa. La mayoría de los católicos se relaciona con Dios por su propia cuenta. Esto plantea importantes desafíos al catolicismo en tanto dificulta su transmisión.


La individuación de la fe, la idea de que es el individuo quien decide de que manera se relaciona con sus creencias y cuáles de estas son legítimas, es uno de los hallazgos que atraviesa la encuesta y representa más bien una profundización de una tendencia que ya estaba presente en 2008.

Sin religión: los que más crecen y los más intensos

Entre la primera y la segunda encuesta fue la etiqueta "sin religión" la que más creció (7,6%). Pero dentro de esa categoría se registró un cambio significativo: del 18,9% que se identificó así la mitad se identificó como ateo (6%) y agnóstico (3,2%). "Antes había muy poca gente identificada como atea o agnóstica. Es una afirmación identitaria mucho más fuerte que decir que no tenés religión. Es más que indiferencia", explica Prieto, quien resalta la discusión del aborto y el fenómeno de apostasía colectiva desencadenado después como procesos que refuerzan esta adscripción.

Por lo demás, y sin sorpresa alguna, los sin religión son quienes más se manifiestan a favor de la legalización del aborto y el matrimonio igualitario, y quienes más se oponen a la subvención del Estado a la Iglesia Católica y a la educación religiosa. Son también quienes más desconfianza manifiestan respecto a las instituciones -a excepción de las universidades y las organizaciones piqueteras-, aunque la desconfianza en las instituciones es de por sí alta en la sociedad en general. También son quienes más se movilizan.


Y que se relacionen menos con las instituciones religiosas no significa que no crean. Más del 70% cree en la energía y más de la mitad en la suerte. Más de un tercio cree en los ovnis y todavía hay segmentos dentro de los sin religión que creen en Dios, Jesucristo o los Curanderos.


El evangelismo en ascenso

Para Semán, quien estudia a grupos evangélicos hace décadas, la encuesta también fue sorpresiva: se esperaba una representatividad del credo menor a la del 15%. Para el investigador, el crecimiento del evangelismo, anclado en su gran mayoría en la rama pentecostal, se explica por sus propios mecanismos de acercamiento. "Pueden horadar y excavar el terreno del catolicismo porque explota una sensibilidad religiosa primaria establecida en la idea del milagro, la figura de Jesucristo y la noción de Espíritu Santo. Especifican y concretan lo que el catolicismo promete".

El crecimiento de los evangélicos en sectores populares (predominan en sectores con bajo nivel educativo) y en jóvenes "remite a los mecanismos de multiplicación de los evangélicos, mediante el boca a boca, la presencia en el territorio. Convocan y tienen capacidad de brindar contención", explica Semán, en diálogo con Cenital.

Osvaldo Carnival, pastor de la Iglesia Catedral de la Fe, hace hincapié en la experiencia religiosa."Se trata de una experiencia personal, lo vivido, que el cristiano tiene. Eso dispara un efecto multiplicador: el querer compartir con el otro lo que le ha pasado", dice a Cenital. Es en la experiencia donde reside, según Carnival, la diferencia -y de alguna manera el atractivo- con el catolicismo. "Antes Cristo estaba distante, lejos, las misas eran en latín, el acceso a la Biblia era negado. El cristiano incorpora ahora una nueva experiencia directa con dios, sin intermediarios, en su casa y habitación, una relación íntima y personal con la Biblia. El pastor se convierte en una persona alcanzable, es un par. Eso potencia la experiencia", explica Carnival.

Otro de los factores coyunturales que ayuda a explicar el ascenso pone de manifiesto el rol que ha ocupado el evangelismo en los sectores populares, en un contexto de fuerte crisis económica. "La escuela, el club de barrio, que solían ser contenedores sociales hoy no los veo. Ahora la Iglesia evangélica ocupa un lugar, no puedo decir donde el Estado no está, pero la necesidad es tan grande que las manos no alcanzan. Cuando la necesidad desborda nuestro protagonismo aumenta", dice Carnival.

Los evangélicos registran una mayor adhesión a prácticas religiosas y profesan una fe menos individualizada. Un tercio de ellos afirma asistir al culto todos los días o varias veces por semana y mantienen una fuerte confianza en su institución. Son quienes más se oponen al aborto y otros derechos sexuales y reproductivos. A diferencia del catolicismo, mantienen una postura más homogénea en relación a las problemáticas sociales, son más coherentes respecto al compromiso con su definición de la vida -oponiéndose, además del aborto, a la pena de muerte y la eutanasia - y se muestran más positivos ante la presencia del Estado.


El factor territorial

El declive del catolicismo se acentúa más en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), donde aumentan los sin religión (representan más de un cuarto del total) y en el Nordeste (NEA), donde el evangelismo crece más de un 10%. En la Patagonia crecen tanto los sin religión como el credo protestante.


Mientras los sin religión crecen en zonas urbanas, el catolicismo aún logra contener el embate evangélico en Cuyo y en el Centro. "En las zonas más conservadoras, donde hay un catolicismo más conservador, los evangélicos crecen menos. El catolicismo más conservador es menos permisivo de otros cultos y al mismo tiempo contiene una pluralidad de creencias mayor a la que contiene el catolicismo moderno", explica Semán. Esta tendencia parece romperse en el caso del NOA, donde también habita un catolicismo conservador pero que no ha logrado contener el avance evangélico.

En la Patagonia, donde crecen tanto los evangélicos como los sin religión, Semán se refiere a los patrones de poblamiento del territorio y la llegada tardía de la Iglesia católica para explicarlo. "Es una región de un pluralismo religioso constitutivo. Cuando la Iglesia llega tarde o al mismo tiempo que los otros crece menos".

El Nordeste, al igual que la Patagonia, también registra una organización del campo religioso de manera más tardía que ayuda a explicar el crecimiento evangélico, dice Semán. En el NOA, por otro lado, una zona tradicionalmente católica, los evangélicos también han logrado un aumento significativo. Tanto Prieto como Seman coinciden en que esto se debe en parte al avance del evangelismo en comunidades indígenas. "El otro factor a tener en cuenta es que los evangélicos, que suelen avanzar desde la periferia del terreno hacia el centro, lograron una masa crítica lo suficientemente grande para que las políticas de hostilidad del catolicismo no se pudieran consumar de manera tan eficiente como en otras zonas", explica.

El Papa no importa, pero divide

El amperímetro no se movió: si bien en estos once años un argentino fue nombrado Pontífice, esto no influyó de manera significativa en el campo religioso argentino. Pero la sociedad se encuentra muy polarizada respecto al Papa y su rol en política, si bien un 40% se declara indiferente. Un 27,4% lo considera un líder mundial que denuncia injusticias; un porcentaje igual le reprocha que "está demasiado metido en política en lugar de ocuparse de la parte espiritual".


Infulas de autoritarismo social y otros hallazgos por fuera del campo religioso

La encuesta también sirve para medir el pulso respecto a otros temas que protagonizan nuestro espacio público, como la discusión sobre el aborto, la inmigración o las drogas, Lisa.

En el caso del aborto, la mayoría de la población se guía bajo el actual código penal, con la interrupción voluntaria del embarazo permitido según algunas causales. El porcentaje de argentinos que considera que debe ser prohibido siempre aumenta ligeramente (menos de dos puntos) mientras aquellos que consideran que debe ser la mujer quien lo decida libremente se duplica respecto del 2008 y alcanza el 27,3%, un aumento significativo pero lejos de la mayoría.


Uno de los hallazgos destacados por los investigadores es el fuerte consenso respecto a la gratuidad universitaria: un 94,3% considera que debe seguir siendo "gratuita para todos". El cuestionamiento a la gratuidad se buscó instalar en algunos medios de comunicación durante los últimos años, pero su respaldo sigue firme y alcanza a casi la totalidad del país.

Otros resultados alertaron a quienes sostienen que la sociedad argentina ha aumentado sus niveles de "autoritarismo social". Siete de cada diez argentinos pide por reforzar los controles migratorios mientras que cerca del 60% opina que "los planes sociales fomentan la vagancia". Resulta llamativo, de todas maneras, que un porcentaje apenas menor (54%) este a favor de que el Estado otorgue un ingreso a los desempleados. Por lo demás, la mitad de los argentinos está a favor de la pena de muerte.


Por otro lado, la encuesta registra que una mayoría de la sociedad está favor de la legalización de la marihuana para uso medicinal, aunque solo un 13,9% la aprueba para todos los casos.


Tendencias en marcha

Que cada vez más argentinos abandonen la fe católica y tengan una relación cuentapropista con la religión no significa que no tengan creencias o hayan abandonado por completo el campo religioso. Los autores de la encuesta señalan que alrededor de un cuarto de la población "interactúa cotidianamente en espacios religiosos sin que otro espacio político, social, cultural o actividad local compita (...) las religiones siguen siendo importantes comunidades de interpretación en un mundo de incertidumbres y actores socio-religiosos significativos en el territorio y en la vida política y cultural de nuestro país".

De todas maneras, la encuesta registra un declive en las prácticas y creencias religiosas, que impacta de manera notable en el catolicismo, cuya predominancia en la sociedad argentina se encuentra en franco declive.

El crecimiento de los dos grupos que lo cuestionan -los sin religión y los evangélicos- sólo amenaza con profundizarse.