La ciudad tras las rejas

Alrededor de un tercio de las plazas y parques tienen horario de apertura y cierre. En los últimos cuatro años, la cantidad de tierras públicas que enajenó el gobierno porteño equivale a 126 Plazas de Mayo.

Fernando Bercovich
15 de diciembre de 2019 14:12 hs
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La semana pasada el presidente Alberto Fernández le pidió al jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, que retirara una reja que atravesaba la Plaza de Mayo. Después del estallido de 2001 las vallas habían quedado instaladas en la Plaza de Mayo y este año el Gobierno porteño decidió reemplazarlas por rejas plegables. Una sentencia judicial en contra de esa acción, a raíz de una presentación del Observatorio del Derecho a la Ciudad, instó al gobierno de la Ciudad a pasar por la Legislatura para poder dejar instaladas las rejas. En junio se aprobó dicha ley y las rejas, cuya instalación había costado más de tres millones de pesos, quedaron legalizadas. Sin embargo, el pedido del Presidente electo fue mucho más efectivo que la presentación judicial.

En la ciudad de Buenos Aires alrededor de un tercio de las plazas y parques están rodeados de rejas y tienen horario de apertura y cierre. Uno de los que no tiene rejas es el parque Lezama, pero en varias ocasiones hubo intentos de enrejarlo, a los que se opuso exitosamente un grupo de vecinos del barrio. La antropóloga Soledad Laborde analiza el caso en un artículo y reflexiona sobre el uso del espacio público: "La noción del espacio público se pone de relieve en la disputa por la construcción de poder en la forma de hacer ciudad, por los intereses contrapuestos (...). En un comienzo "la reja" fue el ícono de la lucha y el argumento de una metáfora simple y profunda: 'el avance en contra del espacio público' como otra restricción de la forma de habitar la ciudad y como forma de expulsión de cierta población", sostiene en el artículo la autora. Y sigue: "La reja se convirtió (...) en la 'la punta de un iceberg'. Nos preguntamos: ¿cuál sería el iceberg?".

La pregunta que se hace Laborde es tan difícil de responder como entender a las personas que se quejan de que la Plaza de Mayo haya quedado sucia después de albergar a cientos de miles de manifestantes el día de la asunción de Fernández, coincidente además con los festejos por el 36 aniversario de la recuperación democrática.

En un contexto donde los escasos espacios verdes de la ciudad tienden a ser enrejados, una investigación del diario Perfil en base a datos de la Facultad de Ingeniería de la UBA reveló que la cantidad de tierras públicas que enajenó el gobierno porteño en los últimos cuatro años equivale a 126 Plazas de Mayo. Contando concesiones y permisos, si se toman también los dos períodos de Mauricio Macri como jefe de Gobierno, el número se eleva a 236, lo que equivale a cuatro veces la zona urbana de Puerto Madero o 630 canchas de River.