La herencia urbana de Macri

Según un informe de TECHO, la gestión de Cambiemos no fue eficiente en las políticas de hábitat a causa de "la dispersión y desarticulación institucional de las áreas vinculadas a atender la problemática".

Fernando Bercovich
16 de diciembre de 2019 16:12 hs
fernando@cenital.com  
@ferbercovich

Un informe de los cuatro años de la gestión de Cambiemos de la asociación civil TECHO analiza su desempeño en temas urbanos, en particular en torno al déficit habitacional. El mismo empieza describiendo un panorama general en el que la crisis económica y el aumento de desempleo "afectaron especialmente a quienes viven en los barrios populares", pero además critica la eficacia con la que se gestionaron las políticas de hábitat a causa de "la dispersión y desarticulación institucional de las áreas vinculadas a atender la problemática".

Uno de los pocos puntos que rescata el informe a nivel nacional es la sanción de la ley de regularización dominial para la integración sociourbana, sancionada a fines de 2018, que plantea la reurbanización de los más de 4.400 barrios populares dados a conocer en el Relevamiento Nacional de Barrios Populares, que se llevó a cabo entre el Estado y varias organizaciones de la sociedad civil como la propia TECHO, la CTEP, Caritas y Barrios de Pie. Sin embargo, el informe pone un matiz importante en ese logro: "La asignación presupuestaria para el mismo fue casi nula y no se han iniciado procesos integrales en ningún barrio como establece la ley".

Según estimaciones de las propias organizaciones, para integrar a la trama urbana formal a todos los barrios relevados hasta el 2018 se necesitan 12 años y 25.000 millones de dólares. El número equivale a poco más de la mitad de los vencimientos de deuda externa que tiene que enfrentar el Estado sólo en 2020. La tareas en ese contexto pareciera ser titánica.

Sin embargo, quizás la expectativas de aquellas familias que viven en villas y asentamientos subieron al escuchar el discurso de Alberto Fernández ante la Asamblea Legislativa. No sólo porque habló de "empezar por los últimos para después llegar a todos", sino porque dijo algo muy concreto al respecto. "Vamos a desarrollar un ambicioso plan de regularización del hábitat y de la construcción de viviendas", anunció el presidente electo.

La encargada de llevar a cabo dicha labor es María Eugenia Bielsa, flamante ministra de Desarrollo Territorial y Hábitat. La hermana del ex DT de las selecciones de Chile y Argentina cuenta con un recorrido de prestigio tanto en la política santafesina como en la academia. Quizás en ese último rasgo radica la razón por la cual su ministerio no se llame "de Vivienda", como había anunciado Fernández.

Arquitecta especializada en urbanismo y titular de cátedra de Introducción al Urbanismo y otros cursos en la Universidad Nacional de Rosario, posiblemente Bielsa entiende que el enfoque "viviendista" deja de lado muchos otros aspectos -como los servicios, la infraestructura y el medio ambiente- que hacen a la integración del territorio en términos materiales pero también sociales. No se trata sólo de construir casas sino de planificar dónde y cómo se construyen. El contraste, al menos en los papeles, con su antecesor Iván Kerr -quien es abogado especializado en derecho empresarial- es otro de los elementos por los que el nombramiento de Bielsa genera expectativas.