Lo que dejó el 2019: un año de frentes abiertos

De Hong Kong a Bolivia, de Washington a Cachemira y de París a Santiago, esto fue el mundo en 365 días.

Martín Schapiro
1 de enero de 2020 13:01 hs
schapiro@cenital.com  
@MartinSchapiro_

La costumbre de medir el tiempo en años, y la costumbre de hacer balances suelen confluir en diciembre en notas de "grandes éxitos" que recopilan los hechos más salientes, las mejores bandas, películas, libros, frases y bloopers. En este espacio intentaremos recopilar los grandes acontecimientos políticos del año, el más protagónicamente latinoamericano en mucho tiempo. Habrá que decir que esta recopilación arbitraria es seguramente insuficiente, aunque tiene una particularidad inquietante. En ningún caso, los conflictos abiertos consiguieron cerrarse.

-El año de Bolsonaro presidente

El año, como todos, comenzó el 1 de enero. Fue ese mismo día que Jair Bolsonaro asumió la presidencia de Brasil. Fue un año repleto de escándalos, acontecimientos y tragedias. Un gobierno marcado por las internas entre derechistas pragmáticos y ultraderechistas ideológicos, por las vinculaciones entre la familia presidencial y las milicias, por el desprecio por el medio ambiente, la izquierda y las minorías, y por el abandono de la tradicional autonomía brasileña en pos de la agenda política de Donald Trump. También fue el año en que se reveló la parcialidad de Sergio Moro, actual Ministro de Justicia, y el direccionamiento de Lava Jato para obtener una condena contra Lula da Silva, que no fue liberado por la mala praxis judicial, sino apenas meses después, por un tecnicismo procesal. El año en que Brasil será recordado globalmente por las llamas devorando la AmazonIa.

-Venezuela, de Guaidó a Maduro

Si el 1 de enero asumió Bolsonaro, el 5 de enero los ojos del mundo volvían a la región por la proclamación de Juan Guaidó como "presidente encargado", validada por la Asamblea Legislativa. Estados Unidos y los principales países de la región lo reconocían como presidente y se especulaba con una rebelión militar, que significaría la inminente caída de Maduro. Maduro, sin embargo, resistió y, tras el fracaso del concierto en la frontera colombiana, estabilizó su control sobre el país. Hoy Venezuela vive una situación relativa calma económica, empujada por la dolarización de la economía y la minería de oro, mientras intensifica la represión contra dirigentes opositores.

-Brexit's gonna Brexit

¿Qué dice, Schapiro, si la salida del Reino Unido de la Unión Europea se votó en 2016? Cierto, y el asunto estuvo rondando las portadas de diarios y portales más o menos desde ese momento. Sin embargo, con la victoria de Boris Johnson en las elecciones parlamentarias, por primera vez tuvimos la certeza de que Brexit sucederá. El Reino Unido va a salir de la Unión Europea. ¿Cuándo? ¿En qué condiciones? ¿Va a firmar un nuevo acuerdo con Europa o va a vincularse con Estados Unidos? ¿Cómo va a arreglar con Irlanda? Todas esas preguntas van a quedar para el año que viene.

-El movimiento ambientalista.

¿Qué puede cambiar una piba de 16 años? Greta Thunberg estuvo, literalmente, en todos lados. Cumbre tras cumbre, y evento tras evento, un tono acusatorio reproducido en los medios e implacable con dirigentes políticos y corporaciones económicas, con el reclamo constante: "no están a la altura". Una adolescente sueca omnipresente en los medios, que encima, denunció a nuestro país entre los que emiten gases tóxicos, despertó suspicacias periféricas. Sin embargo, Greta es el rostro de un movimiento que se extiende del primero al tercer mundo, que cuestiona un fenómeno que sufren antes que nadie, los más pobre desde los indígenas amazónicos a los jóvenes agricultores africanos, con un discurso que aparece en la vereda de enfrente del marketing y la responsabilidad social empresaria.

-Guerra contra los musulmanes en India

El 2019 es el año en que Narendra Modi decidió radicalizar su perfil nacionalista hinduista y aumentar la persecución contra la minoría islámica. En el segundo país más poblado del mundo, el tercero del planeta con mayor población musulmana, el año empezó con humos de guerra contra la República Islámica de Pakistán, vecino e histórico rival. En agosto, el Primer Ministro decidió modificar el status de autonomía de Cachemira, el único territorio de mayoría musulmana, que conservaba desde la fundación de la República, lo que generó protestas y un apagón informativo que privó de internet a toda la región. Finalmente, el año se cierra con una legislación que busca dar ciudadanía a migrantes de países vecinos que no sean de religión musulmana, una medida que, dice el gobierno, está destinada a compensar la persecución en sus lugares de origen, pero que socava las bases laicas de la India e institucionaliza la discriminación por credo.

-Trump, de Rusia a Ucrania, y a juicio

Donald Trump será el tercer presidente estadounidense desde 1776 en ser sometido a Juicio Político, y sin embargo, a nadie le parece que nada haya cambiado demasiado. Trump arrancó el año salvándose, por el peso de su cargo, de una acusación del investigador especial Robert Mueller, que recopiló las actividades de campaña y la colaboración entre su equipo y el gobierno ruso, y cuya valoración decidió dejar en manos del Congreso, que optó por no acusarlo. No fue un momento de recogimiento y reflexión para el presidente, que poco tiempo después, en una llamada telefónica, pedía a su par ucraniano que investigue al hijo del principal precandidato demócrata a la presidencia, el ex vicepresidente Joe Biden, mientras retenía fondos destinados a asistencia militar para el país, enfrentado a Rusia desde la anexión de Crimea. Esta vez, fue suficiente, y los representantes demócratas, con mayoría en la Cámara Baja, lo mandaron a juicio político. En el Senado, la mayoría republicana parece garantizar que nada va a pasarle, y la polarización y división política hace el resto. ¿Quiénes empeoraron su imagen de Trump, y quiénes lo siguen apoyando? Básicamente, los mismos que lo apoyaban y repudiaban antes. En noviembre, se someterá al juicio de las urnas.

-Las Movilizaciones globales

Desde China hasta Chile, pasando por París y el Norte de África, fue año de enormes protestas. El malestar económico y civilizatorio convivieron alrededor del mundo dando pie a conflictos largos e inesperados, caracterizados por el cuestionamiento a la dirigencia y la falta de liderazgos claros. En Hong Kong, un proyecto de ley sobre extradiciones dio pie a un ciclo de manifestaciones contra el gobierno chino y su representación local que escaló en violencia y masividad. En Francia, los chalecos amarillos se movilizaron desde las periferias para evidenciar el malestar con las políticas sociales y económicas de Emmanuel Macron. En Sudán y Argelia, viejos gobernantes fueron apartados, y los sistemas de patronazgo mostraron sus crisis en Irak y Líbano. Irán tuvo manifestaciones contra medidas de ajuste, las más extendidas en su territorio y la represión más sangrienta. En América Latina, las protestas fueron diversas, y afectaron duramente a los gobiernos de Chile, Bolivia, Ecuador, Colombia y Venezuela en distintos momentos. Si en Bolivia y Venezuela el propósito fue derrocar a los gobernantes, las protestas contra los ajustes y la desigualdad económica sacudieron a Chile, Ecuador y Colombia con distinta intensidad.

-La batalla de Chile

El país que se mostraba como un "oasis" en la región, de acuerdo a las palabras de su presidente, el que había conseguido la fórmula mágica del crecimiento y que se medía frente a los países más desarrollados del mundo, terminó por dejar al desnudo todas sus miserias de forma repentina e inesperada. Un aumento de poco más del 3% en las tarifas del subte, una mala gestión de la protesta, y un súbito estallido popular, que incluyó las protestas más grandes de la historia del país evidenciaron las insuficiencias del modelo, donde la mercantilización de servicios esenciales, incluyendo salud y educación, las bajas pensiones y la alta desigualdad que, tras el alto crecimiento, escondían una realidad latinoamericana. Entre represión y manifestaciones Chile prepara una nueva Constitución, justo cuando el modelo empezaba a mostrarse incapaz de traer crecimiento.

-El golpe de Estado en Bolivia

Tal vez la noticia sea el regreso de los militares como árbitros de la política en América Latina, pero en ningún lugar las consecuencias fueron tan significativas como en Bolivia. Las elecciones presidenciales, con un resultado ajustado favorable a Evo Morales, terminaron del peor modo, con la salida anticipada del mandatario mediante un Golpe de Estado. La estrecha diferencia, de menos de un punto respecto de la necesaria para evitar la segunda vuelta, los problemas con el escrutinio provisorio, y la decisión de negar el resultado del referéndum para modificar la constitución, habilitando la reelección del presidente y su vice, generaron manifestaciones contra el gobierno. A pesar de los llamados al diálogo de Evo Morales, e incluso el ofrecimiento de nuevas elecciones, los manifestantes, encabezados por dirigentes cívicos, ligados a la ultraderecha católica, reclamaron la salida del presidente. La policía se acuarteló en varias ciudades y, finalmente, los militares "sugirieron" la renuncia del presidente, sellando su suerte. Evo Morales debió huir del país, en un periplo que lo llevaría a México y finalmente a la Argentina, la senadora opositora Jeanine Añez se declaró presidenta, y la represión de las manifestaciónes contra el golpe dejó más de 30 muertos. En abril o mayo, las elecciones podrían devolver la democracia a Bolivia.

Bonus track.

-El dato de la década: China vs. EEUU

Los 2000' arrancaron con el ingreso de China en la Organización Mundial de Comercio y la promesa de un capitalismo globalizado que iba a expandir los valores liberales. Terminaron con una crisis económica global en el seno del capitalismo occidental. Y, claro, China, que para entonces ya era una certeza a la que el mundo miraba, empezó a mirar también al mundo. La década en la que China dejó de ser la ensambladora de la industria global, se expandió como inversora hacia África, Asia y América Latina, donde desplazó cada vez más a Estados Unidos como socio comercial, desarrolló su propia agenda de innovación y empezó a competir donde occidente se creía imbatible, y a discutir de igual a igual, y a veces por delante, en sectores de alta tecnología. El peso creciente de China, con valores, prioridades y agendas muy distintas a las estadounidenses, convirtió su ascenso en un riesgo objetivo para la vieja potencia. El volumen de las relaciones económicas entre ambos países hace que sea difícil pensar en un desacople completo, pero la competencia y las características de las tecnologías actuales harán que, cada vez más, la desconfianza mutua lleve a ecosistemas digitales separados, enfrentamientos materiales en distintos lugares del mundo y, quizás, esferas de influencia más definidas.