Verdes y conservadores, el extraño matrimonio austríaco

El Canciller derechista de Austria, Sebastian Kurz, anunció un acuerdo de gobierno con los ecologistas, en una coalición que deberá conciliar regulaciones ambientales y fronteras cerradas.


2 de enero de 2020 18:01 hs

Tres meses después de las elecciones parlamentarias en Austria, el tradicional Partido Popular (OVP) y los Verdes anunciaron que formarán gobierno. El acuerdo se produce luego de que la anterior coalición que encabezó el líder conservador Sebastian Kurz llegara a su fin tras un caso de corrupción en el que se vieron envueltos sus socios de ultraderecha. El control de la inmigración ilegal y el cambio climático serán dos de los principales ejes de la administración conjunta, según las palabras de los propios dirigentes.

Formación de gobierno

"Me alegra informarles que hemos logrado un acuerdo" anunció Kurz, tras semanas de negociaciones con los Verdes, con quienes concilió, según sus propias palabras, lo mejor de los dos partidos políticos. El líder conservador volverá a ocupar el cargo de canciller, y su espacio, el OVP, se quedará con once ministerios, incluyendo Finanzas, Interior, y Asuntos Europeos entre otros, mientras que su socio tendrá la vice-cancillería y los ministerios de Ambiente e Infraestructura, Justicia, Cultura y Asuntos Sociales y Salud.

"Es posible proteger el clima y las fronteras", explicó Kurz a los medios de comunicación, al dar a conocer que el nuevo gobierno tendrá dos ejes centrales: medidas contra la inmigración ilegal, y políticas públicas para contrarrestar el cambio climático.

Por su lado, el líder de Los Verdes, Werner Kogler, y futuro vicecanciller insistió en que "Austria debe ser un precursor en Europa en el tema de la protección del clima". Si bien los Verdes forman parte del gobierno de cuatro de los nueve estados federales del país, en algunos junto al OPV también, es la primera vez que serán parte de un gobierno nacional.

De la ultraderecha a los ecologistas

En mayo de 2018 se conoció un video en el que el líder del Partido de la Libertad de Austria (FPO), Heinz-Christian Strache, aliado del anterior gobierno de Kurz, ofrecía contratos a una empresaria rusa a cambio de ayuda electoral. El escándalo de corrupción se conoció como el Ibizagate, debido a que la cámara oculta se realizó en la ciudad española de Ibiza, y llevó a la disolución del gobierno de coalición entre el OPV y el espacio político de ultraderecha, conocido por sus políticas xenófobas y contrarias a la Unión Europea.

Por ese motivo, las elecciones previstas recién para el año 2021 se llevaron a cabo en septiembre pasado. El Primer Ministro Sebastian Kurz volvió a ganar con una mayoría ampliada del 37,5% de los votos, un aumento de casi 6 puntos respecto de la elección anterior. Rotos los puentes con la ultraderecha, a pesar de la cercanía en materia de impuestos y migraciones, se especulaba sobre una nueva "gran coalición", ya que el partido que se posicionó en segundo lugar fue el Partido Socialdemócrata (SPO), socio histórico de los conservadores, con quien rompieron esa unión gubernamental dos años atrás, a iniciativa del propio Kurz, que había corrido al partido a la derecha.

En ese marco, las opciones eran dejar atrás las diferencias y retomar una coalición con su socio histórico, unirse nuevamente al FPO, cuyo apoyo disminuyó notablemente tras el escándalo, o dar una vuelta rotunda y formar gobierno con Los Verdes, que habían obtenido el 14% de los votos y eran el otro espacio capaz de mostrar crecimiento, por lo que contaban con márgenes importantes para la negociación.

La decisión implica riesgos. Si el anterior gobierno difería en la mirada sobre cuestiones como la relación con Rusia o la Unión Europea, las posiciones ideológicas de los espacios que lo componían aparecían armónicas. Este nuevo acuerdo deberá armonizar a un partido cosmopolita, situado del centro a la izquierda del mapa político, y un líder que corrió a un tradicional partido conservador europeo del centro hacia la derecha, subido a la corriente anti inmigratoria y euroescéptica que vive su auge en el continente.