Las peleas del Gobierno contra los presidenciales de PRO

Después de la discusión bonaerense con Vidal, el Frente de Todos negocia ahora para que Larreta devuelva los fondos extra que le garantizó Macri a la Ciudad. Dos rivales silenciosos que ya piensan en 2021.

Noelia Barral Grigera
12 de enero de 2020 12:01 hs
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Las dos grandes peleas políticas del comienzo del mandato del presidente Alberto Fernández y el gobernador Axel Kicillof indican quiénes serán los rivales del gobierno durante los próximos años: María Eugenia Vidal y Horacio Rodríguez Larreta. La ex gobernadora bonaerense y el jefe del gobierno porteño, que llevan adelante además sus propias batallas al interior de Juntos por el Cambio para dirimir los liderazgos de la oposición, son los líderes de PRO que contrapesan al ex presidente Mauricio Macri y a su delegada partidaria, la ex ministra de Seguridad Patricia Bullrich, y que se perfilan como el recambio del espacio después del fracaso del plan económico macrista.

Al elegirlos como rivales, el Gobierno despliega una estrategia doble. Por un lado, comienza tempranamente a condicionarlos y limitarlos de cara a las elecciones de 2021, en las que tanto Vidal como Larreta buscarán consolidar su peso como líderes opositores tanto a nivel nacional como bonaerense. Pero por otro lado, al elegirlos como rivales, tanto Fernández como Kicillof los valorizan y los ponen por encima de interlocutores como Macri, Bullrich, Elisa Carrió o Mario Negri, más dispuestos a confrontar que a negociar con el gobierno entrante.

La discusión con Vidal en la provincia terminó con el liderazgo de la ex gobernadora puesto en duda por los intendentes de su propio partido, aunque Kicillof nunca abandonó la estrategia de responsabilizarla y reclamarle que responda por el compromiso de gobernabilidad asumido. Aprobada la Ley Impositiva de la provincia, el gobierno abrió la otra discusión: con Larreta. Tanto el Presidente como el jefe del gobierno porteño tuvieron en los últimos días declaraciones conciliadoras, en el marco de una negociación que iniciaron en silencio. La disputa sin embargo es, igual que en la provincia, por el tema más sensible de la política: los fondos. Y los halcones de Juntos por el Cambio ya metieron la cola en la discusión.

La discusión con Larreta tiene un condimento extra: implica retrotraer una de las primeras medidas de Macri como presidente, para favorecer por decreto a la ciudad más rica del país. En el marco de la pelea política contra el ex mandatario y de un gobierno con un discurso redistribucionista muy potente, la conveniencia de reclamarle a la Ciudad Autónoma que devuelva fondos queda clara.

¿Qué pasó?

El gobierno nacional quiere recuperar 1 de los 3,5 puntos de coparticipación que recibe la Ciudad de Buenos Aires. Es decir, unos 30 mil millones de pesos. El impacto en las arcas porteñas sería de hasta el 3% de su presupuesto total.

Los fondos de coparticipación porteños pueden establecerse por decreto porque la Ciudad Autónoma no había sido creada cuando fue sancionada la Ley de Coparticipación. Aprovechando la potestad, apenas asumido Macri aumentó esos fondos de 1,4% a 3,75%. Como la Nación le había traspasado a la Ciudad las funciones de seguridad, también -argumentó entonces Cambiemos- le asignó los fondos. El gobierno de Alberto Fernández dice ahora que esa asignación fue excesiva. "La coparticipación tiene un aumento que está por encima de la masa salarial de la policía de la ciudad de Buenos Aires. Eso es lo que está en estudio", explicó este domingo a Infobae el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero.

¿Qué hay que seguir?

Dos consecuencias de la pelea por fondos serán clave durante las próximas semanas. Por un lado, la pelea interna en Juntos por el Cambio, donde se combinan las declaraciones conciliadoras de Larreta con los tuits altisonantes de Bullrich y los legisladores de la Coalición Cívica y los mensajes desde Cumelén de Macri. Por el otro, merece atención la postura del gobierno porteño en la negociación, pues Larreta quiere aprovechar la discusión para conseguir lo que no logró ni con Macri presidente: el traspaso del Puerto de Buenos Aires y sus 110 hectáreas edificables (hoy bajo administración nacional) a la órbita de la Ciudad.