¿Qué pasa en Libia? Una guerra civil sin final a la vista

Desde el asesinato de Kadafi, el país africano aparece acorralado por un enfrentamiento doméstico en el que los estados extranjeros sirven de apoyo a señores de la guerra locales.

Leticia Martínez
21 de enero de 2020 15:01 hs
leticia@cenital.com  
@aletimartinez

Primavera Árabe, alzamiento de la población libia, intervención de la OTAN, linchamiento de Muammar Kadafi y guerra civil. Esas fueron las palabras que resonaron en los medios de comunicación de todo el mundo hasta al menos el 2012. Desde hace 9 años, Libia es un Estado errante, donde dos bandos se disputan el poder y en donde tanto las potencias mundiales, como sus países vecinos, juegan sus cartas en territorio libio. ¿Qué pasó en el país magrebí?

En contexto

El 4 de enero de 2011 murió en Túnez Mohamed Bouazizi, un joven de 26 años que se había prendido fuego en la calle frustrado por la falta de oportunidades de trabajo. La imagen del tunecino que agonizó durante tres semanas, enardeció a sus compatriotas que comenzaron a movilizarse por todo el país para pedir la renuncia del presidente Zine El Abidine Ben Ali. El mandatario que estaba en el poder desde hacía 24 años renunció en enero de ese año y esa dimisión abrió la puerta a lo que se conoció como Primavera Árabe, por la cual de modo similar comenzaron las protestas en Egipto, Siria, Yemen, y también en Libia.

Cuando las protestas llegaron a Libia fueron fuertemente reprimidas y lejos de calmarse tomaron mayor dimensión. Hay que remarcar que si bien los países que experimentaron la Primavera Árabe tenían ciertos rasgos en común, mandatarios con más de 20 años en el poder, gobiernos laicos, índices económicos negativos, la situación no era la misma en cada país. En el caso libio intervino La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y cuando Gadafi se encontraba prófugo, un grupo de rebeldes lo encontraron y lincharon en la calle, como se puede ver en algunos videos que circularon en las redes sociales. Desde ese momento, el país se convirtió en un Estado errante y tras los últimos acontecimientos, algunos dirigentes políticos y analistas temen que se convierta en la nueva Siria.

¿Qué pasó?

En el 2016, tras meses de conflicto y dirigencias políticas y militares que no se reconocen entre sí, se estableció un acuerdo entre legisladores para formar un gobierno con reconocimiento de la ONU. Es así como Fayez al Sarraj queda a cargo del Gobierno de Acuerdo Nacional (GNA) en Trípoli. Sin embargo, el general Khalifa Haftar a cargo del Ejército Nacional Libio (LNA), con base en la ciudad del noreste Tobruk, desconoce la nueva gestión.

En abril de 2019, Haftar comienza una ofensiva militar para tomar Trípoli, donde está el gobierno de la GNA. Hasta el momento, las fuerzas del militar controlan alrededor del 80% del territorio libio, y rodea dos grandes ciudades y de importancia como la capital y Misrata, es decir, que tiene bajo su liderazgo las zonas con mayores recursos energéticos.

¿Qué apoyo externo reciben los dos bandos en disputa?

Por un lado, el gobierno de Al Serraj es reconocido por las Naciones Unidas, la Unión Europea (aunque hay algunos países miembros que apoyan al otro bando), Qatar y Turquía, quien anunció el envío de tropas a Libia para respaldar al gobierno de la GNA, con el cual firmó recientemente un acuerdo sobre los límites de aguas territoriales que le permitirían acceder a las reservas de gas del país magrebí. Por otro lado, entre los países que apoyan al general Haftar se encuentran Rusia, Francia, Estados Unidos, Arabia Saudita, Egipto, Emiratos Árabes Unidos y Jordania.

"Se puede afirmar que Libia se ha convertido en el escenario donde los intereses contrapuestos de dos bandos de actores externos al país se disputan el poder", explican a Cenital desde el equipo de investigación coordinado por Agustina Marchetti y Carla Morasso del Programa de Estudios de América Latina y África (PEALA/PRECSUR) de la Universidad de Rosario.

Desde la sede de estudios plantean que Libia se puede estudiar a través de tres conceptos: Estado Fallido (incapacidad estatal para proveer bienes públicos, como garantizar la seguridad física de sus habitantes), guerra civil (constante violencia, donde luchan múltiples facciones y milicias y además coexisten dos gobiernos en pugna) y guerra proxy. Esta última idea hace referencia a los conflictos armados entre potencias, pero que se disputan en otro territorio, y citan como ejemplo los casos de Estados Unidos y la Unión Soviética en Cuba, o Afganistán, durante la Guerra Fría.

¿Qué intereses externos hay?

Además de los intereses particulares que pueden tener sobre los recursos energéticos del país, como ya se nombró el caso de Turquía y el reciente acuerdo, uno de los principales puntos que preocupa a Europa tiene que ver con la migración. Tras el asesinato de Kadaffi, se rompió el cerco de contención que existía, y se convirtió en el país de pasaje para los inmigrantes africanos que quieren atravesar el Mediterráneo. En los últimos años en el viejo continente florecieron líderes políticos como el ex ministro del Interior, Matteo Salvini, en Italia, que endurecieron sus políticas migratorias con una fuerte retórica xenófoba contra quienes escapaban de hambrunas y conflictos bélicos.

En cuanto a Rusia, según explican desde la Universidad de Rosario, las motivaciones podrían ser dos: el temor a un avance de lo que se conoce como "terrorismo islámico", y otro punto podría estar relacionado a una posible intención rusa de expandir su presencia en la región del norte africano, como también contar con la posibilidad de establecer bases militares de cara al Mediterráneo.

Para el periodista argelino de Mena Defense, Akram Kharief, quien recientemente visitó Libia, el interés especialmente de los países de la región como puede ser Arabia Saudita, Egipto y Emiratos Árabes tiene que ver con poner un freno a la posible propagación de organizaciones islámicas, como puede ser la Hermandad Musulmana (con mayor presencia en territorio egipcio).

¿Hubo acuerdo en Alemania?

Tras la frustrada mesa de diálogo que organizaron Rusia y Turquía en Moscú la semana anterior, se realizó este fin de semana un acuerdo en Alemania. Si bien los dos protagonistas que se disputan el poder viajaron a Berlín no participaron de las conversaciones directas. Ese punto generó cierta desconfianza acerca del cumplimiento, ya que lo decidieron los representantes de Alemania, con Angela Merkel, los presidentes de Francia, Emmanuel Macron, de Rusia, Vladimir Putin, de Turquía Erdogan, y el secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, entre otros.

En la cumbre en Alemania se firmó un documento con 55 puntos, entre los cuales, se acordó un cese al fuego y que el resto de los países se abstenga de intervenir militarmente. En ese aspecto Turquía negó haber enviado aún tropas al territorio, aunque que cuenta con el aval parlamentario. ¿Entonces, puede Libia convertirse en la próxima Siria? Algunos analistas consideran que lo acordado en Alemania tiene cierta fragilidad, para el periodista Kharief el conflicto podría tomar otra dimensión si sumado al envío de soldados por parte del presidente turco, Tayyip Erdogan, se suma Egipto.

"La decisión de Turquía de enviar tropas enfureció a Egipto y por eso se aceleró la cumbre en Berlín. El problema de Turquía es que no pueden proporcionar apoyo aéreo porque necesitarían cruzar dos espacios aéreos prohibidos que son Egipto o Grecia para llegar a Libia. Sería difícil para ellos. Una guerra importante puede suceder si Egipto envía tropas para apoyar a Haftar, eso ya significaría una guerra entre Turquía y Egipto", explica el analista argelino, aunque confía en que los egipcios no tienen intenciones de ir a un conflicto bélico, y que se va a mantener el cese al fuego. Por lo pronto, Libia continúa apareciendo como un laberinto sin salida posible en lo inmediato.