Crisis en la centroderecha alemana: renuncia de la sucesora de Merkel

Annegret Kramp-Karrenbauer anunció que dejará la presidencia de la Unión Cristianodemócrata, abriendo un conflicto sucesorio en el cual pugnarán posturas continuistas con las de quienes buscan acercar al partido a la ultraderecha.


12 de febrero de 2020 15:02 hs

La renuncia de Annegret Kramp-Karrenbauer a la candidatura para suceder a Angela Merkel desató una crisis de sucesión. La presidenta del Partido Unión Cristianodemócrata (CDU) había sido favorecida por la actual canciller para que se postule en las elecciones de 2021. Sin embargo, un conflicto interno del espacio político por la colaboración con la ultraderecha en un parlamento regional la llevó a dar marcha atrás en su postulación y anunciar la renuncia a la presidencia de su partido.

¿Qué pasó?

En 2018, Merkel dio anunció que no tenía intenciones de acceder a otro mandato, y dejó la presidencia de su partido. Annegret Kramp-Karrenbauer, la más cercana a la canciller, conocida por sus iniciales como AKK, fue elegida para reemplazarla en la presidencia de la CDU y, sería la candidata en las elecciones de 2021 para suceder a la actual mandataria.

Este fin de semana, los miembros de la CDU en el Estado de Turingia desoyeron un pedido de AKK en las elecciones locales, de no acordar con espacios de ultraderecha. Los dirigentes de esa región del centro del país votaron junto al partido de extrema derecha Alternativa por Alemania (AfD) para garantizar la victoria del liberal Thomas Kemmerich como presidente regional.

Kramp-Karrenbauer, quien había viajado hasta el Estado de Turingia, vivió como un fracaso de su dirigencia la alianza de los locales con el partido de ultraderecha. "Pienso moderar el proceso para elegir candidato y mi renuncia a la candidatura me da más libertad; después creo que la jefatura y la candidatura deberán quedar en las mismas manos", explicó AKK al anunciar su dimisión.

Crecimiento de la ultraderecha

Alemania no escapa al crecimiento de la ultraderecha como sucedió en otros países, donde incluso en algunos estados gobiernan, como Viktor Orban en Hungría. El partido AfD logró ganar bancas en las legislaturas locales, como así también en el parlamento federal de Berlín.

La dirigencia alemana analiza que gran parte de esos votantes de ultraderecha son conservadores que apoyaban al oficialismo, pero que se vieron desilusionados con las políticas migratorias de Merkel. Especialmente con la decisión de la canciller de albergar a un millón de refugiados en el 2015, que suscitaron fuertes críticas de su aliado de la Unión Socialcristiana (CSU).

Los argumentos que dieron desde la CDU de Turingia fue que prefieren una colaboración con la ultraderecha en la que resulte elegido un liberal que con la izquierda local, sucesora del partido socialista de la ex República Democrática de Alemania, (RDA). El Partido Verde y los socialdemócratas, que podrían haber sido sus aliados, apoyaron a La Izquierda, y por eso argumentan que no tenían otra opción de colaboración más que con AfD.

De viaje en Sudáfrica, Merkel salió a distanciarse del apoyo de su espacio a la ultraderecha y dejó claro que las coaliciones con partidos como AfD son "imperdonables". "Haremos todo lo posible para que quede claro que esto no es lo que representa nuestro partido", agregó la mandataria alemana.

¿Qué mirar?

Tras los dichos de la canciller, el electo gobernador en Turingia, Thomas Kemmerich, renunció, disparando un llamado a nuevas elecciones. Sumado a la dimisión de AKK, la crisis interna del partido se elevó a su máxima tensión. En ese contexto, se deberá elegir un nuevo liderazgo, cuyo perfil determinará si Alemania continúa con la política de cordón sanitario frente a la extrema derecha o sí, como en tantos otros lugares de Europa, el extremismo logra normalizarse en el mismo lugar en que fue responsable de muchas de las mayores tragedias de la historia humana.