Las ciudades y la salud pública van de la mano (o del codo)

El aislamiento preventivo y obligatorio decretado por el Gobierno busca controlar los contagios del Covid-19. Sin embargo, la cuarentena no es igual para toda la sociedad. Las políticas vinculadas el acceso a una vivienda digna son clave para combatir la pandemia.

Fernando Bercovich
22 de marzo de 2020 12:03 hs
fernando@cenital.com  
@ferbercovich

En el marco de la pandemia por el coronavirus las preocupaciones del gobierno nacional son dos, en orden de importancia: que el virus no ingrese ni circule, para evitar lo que se conoce como "circulación comunitaria", y que la cuarentena parcial dispuesta no afecte la reactivación de la economía, o por lo menos que no la deje mucho más golpeada de lo que la encontró hace poco más de tres meses.

Para intentar cumplir ambos objetivos se requieren políticas urbanas. En las últimas conferencias de prensa y anuncios del presidente estuvieron presentes, además del presidente, Axel Kicillof y Horacio Rodríguez Larreta. A los que se sumaron algunos gobernadores más cuando anunció la cuarentena total el último jueves. Es que algo quedó claro: para la administración de ciertos temas -como el transporte y la salud- las gestiones nacionales y locales no alcanzan, se necesita una coordinación metropolitana.

Otras decisiones giraron en torno a la movilidad. Al cierre total de fronteras -excepto para ciudadanos argentinos- se le sumaron medidas internas. Para evitar la circulación hacia centros turísticos durante el fin de semana se suspendieron colectivos y trenes de larga distancia.

Pero la medida que suscitó más debate tuvo que ver con el transporte intra-urbano. En la ciudad de Buenos Aires, la semana pasada desde el Frente de Todos habían propuesto públicamente que el gobierno porteño libere los lugares donde no se podía estacionar en el centro de la ciudad para descomprimir el transporte público. A los pocos días, el ministro de Transporte porteño, Juan José Méndez, tomó la propuesta y la implementó. Algo similar sucedió en otras ciudades. En Nueva York, por ejemplo, tomaron la misma medida aunque sin levantar los parquímetros para incentivar el recambio.

"El tránsito en CABA venía aumentando a lo largo de marzo, por el reinicio de la actividad, pero la última semana, a medida que se fue restringiendo la circulación y mandaron a los trabajadores a sus casas, el tránsito bajó muchísimo. El miércoles tuvimos niveles de tránsito equivalentes al del último fin de semana largo de febrero", concluyó al analizar los datos de la aplicación Waze el ingeniero y especialista en política y planificación del transporte Cristian Moleres, en diálogo con Cenital.

Otra de las medidas que fueron materia de debate fue el cambio de esquema de paradas en el subte porteño y en los trenes. La finalidad, en coordinación con la estrategia a nivel nacional de suspender las clases y solicitar que todo aquel que pueda trabaje desde la casa, fue desincentivar los viajes en transporte público. Sin embargo, hay quienes afirman que una política más eficaz hubiera sido ampliar la oferta ante la baja de demanda a la mitad de los primeros días. ¿Qué podían hacer quienes tenían que seguir yendo a sus trabajos? ¿No se exponían así a mayores aglomeraciones de gente? Con las nuevas medidas de cuarentena total, la limitación de la oferta tiene más sentido.

Aislamiento desigual

La otra preocupación es la económica. Es común por estos días escuchar "primero está la salud", algo poco discutible si no fuera porque una PyME quebrada no puede pagar los sueldos y un trabajador que no cobra su sueldo probablemente empeore sus condiciones de vida y por ende su salud, más allá del virus. Para mitigar los efectos de la pandemia el gobierno nacional implementó una batería de medidas con las que intenta contener lo más posible a las familias más perjudicadas en ese sentido.

Estas medidas también tienen un anclaje fuerte en el territorio. Por un lado, desde el Poder Ejecutivo anunciaron un aumento de $100.000 millones en el presupuesto destinado a obras de infraestructura, obras viales y a la construcción y refacción de viviendas. Además, se relanzó PRO.CRE.AR, que incluirá una línea de construcción de viviendas y otra de créditos para mejoramiento de vivienda.

Las políticas que contemplen el acceso a una vivienda digna son clave en el contexto de cuarentena obligatoria. Para casi el 5% de la población a nivel nacional que vive en condiciones de hacinamiento crítico -más de tres personas por habitación- es un más difícil quedarse en casa.

Lavarse las manos seguido tampoco es igual de fácil para toda la población: el 10% de los hogares de Argentina no tiene acceso a la red de agua corriente. Si estás leyendo esto y no sufrís ninguno de estos déficits, tu responsabilidad es doble.

Si bien en la ciudad de Buenos Aires estas cifras son menos malas -sólo un 1,5% sufre hacinamiento crítico- un 7,5% vive en condiciones de hacinamiento leve y más de 7 mil personas está viviendo en la calle. Estos números, además, contrastan mucho con el 10% de viviendas vacías que hay en la ciudad de Buenos Aires. La ley de Abastecimiento que amplió el Gobierno nacional en estos días para asegurar que no haya desabastecimiento de alimentos y ciertos productos como alcohol en gel y evitar la especulación. Con el mismo espíritu, ¿podría ampliarse también para asegurar el acceso a un techo digno?

El diario del lunes

La "ventaja" de esta pandemia es que no estamos solos buscando soluciones y que hay países que transitaron esta etapa de la pandemia hace meses. Volviendo al transporte, en Bogotá decidieron habilitar calles y avenidas como ciclovías para fomentar el uso de la bicicleta, un medio de transporte con más distanciamiento social que el colectivo o el subte. En la Ciudad de México están a punto de implementar la misma idea.

Otra de las medidas que se empezó a implementar en algunas de las ciudades que atraviesan la pandemia es la suspensión de los desalojos. Madrid, por ejemplo, los suspendió hasta al menos el 30 de junio y dejó de cobrar los alquileres públicos. El gobierno de Ada Colau en Barcelona siguió el mismo camino.

Sin embargo, el Sindicato de Inquilinos español presiona al gobierno de Pedro Sánchez para que suspenda el pago de los alquileres de aquellas familias que se ven afectadas por el cese de actividades. Algo que sí hizo Emmanuel Macron en Francia, quien además de suspender el pago de los alquileres, eximió a los franceses del pago de las facturas de luz, gas y agua.

El último miércoles, el gobierno de Donald Trump, quien subestimó durante mucho tiempo la pandemia, ordenó suspender todos los desalojos y el pago de hipotecas en Estados Unidos por tres meses. Además, el gobernador de California anunció un plan de 150 millones de dólares para alojar en hoteles las 150 mil personas que viven en situación de calle en el estado. Se calcula que casi la mitad de ellos podría contraer el virus en las próximas semanas.

El turismo es uno de los sectores más perjudicados por la pandemia pero en condiciones normales también trae aparejado efectos no tan buenos para el acceso a la vivienda. Como consecuencia del aislamiento total, Madrid se vació de turistas y gran cantidad de departamentos quedaron vacíos en España. Uno de los referentes del sindicato de inquilinos de Madrid, Javier Gil, mostró como muchas viviendas que antes se ofrecían por medio de Airbnb o plataformas similares se volvieron a volcar al mercado tradicional de alquileres, a precios mucho más bajos.